Hace un par de días, un amigo convocó a una reunión de emergencia en su casa; y una de las poquísimas cosas que mi grupo de amigos respeta, es la convocatoria a reuniones de emergencia, así que todos acudimos a la residencia de este güey con presteza.
Cuando llegamos, descubrimos que la emergencia era que el anfitrión acababa de comprar la quinta temporada de Los Simpson, y quería reunirnos a todos para que la viéramos en su tele de alta definición.
Podríamos habernos enojado por su emergencia ficticia, pero hey, el CCR estaba reunido otra vez, así que decidimos echar la hueva un rato.
(CCR significa Club de los Corazones Rotos, y últimamente nos autonombramos así porque la mayoría de nosotros cortó con sus novias recientemente; esa fue la nota irrelevante del día, gracias por su atención)Pasamos toda la tarde viendo capítulos viejos de Los Simpson, jugando Street Fighter, Rock Bandeando, cheleando, dándole baje a una botella de Appleton, y algunas otras cosas más; pero de repente, Zeus nos castigó por la cantidad de blasfemias que estábamos diciendo, y de la nada, se fue la luz.
Ya que no podíamos seguir viendo videos argentinos en Youtube, decidimos sentarnos a platicar un rato.
Al principio, las historias se concentraban en nuestros corazones rotos, y durante un par de horas, cada uno de nosotros fue contando su relato, mientras los demás apoyaban con frases como "todas las viejas son iguales", "todas son unas perras locas", "ya sal del clóset y ahórrate todos estos pedos", "Abo es un pendejo", o cosas así.
Afortunadamente, después de ese breve periodo emo, la conversación pasó a ser más entretenida, y se enfocó a los buenos viejos tiempos, donde las pedas eran mucho más divertidas y siempre pasaban miles de cosas cada vez que salíamos a embriagar.
Hubo una anécdota en particular que me hizo darme cuenta de que eso era cierto, antes todo era mucho divertido, y eso se debía principalmente a que éramos mucho más irresponsables, y nos valía madres todo.
Y esa anécdota va a ser la que contaré el día de hoy.
Estábamos en quinto de prepa (que como ya he mencionado antes, ha sido el año más divertido de mi vida); de hecho, todo pasó un día después de
la iniciación.Me desperté, bastante crudo, y me acordé de que tenía que ir a una obra de teatro ese día, porque la maestra de Literatura nos había mandado a ver... Pedro y el capitán, o no me acuerdo qué.
Ya en el teatro, me di cuenta de que muchos de mis compañeros estaban igual de mal que yo, así que eso me hizo sentir un poco mejor, porque, digan lo que digan, la desgracia ajena es poca madre.
Me senté junto a algunos de mis amigos, y junto a una niña que quería conmigo (me enteré unos meses después).
En el trayecto de la aburridísima obra, me la pasé quejándome de mi cruda, así que esta niña me sugirió "pues hay que seguirla ahorita saliendo de la obra, ¿no?".
Evidentemente, me pareció buena idea, así que le pasé el mensaje a mis amigos, y decidimos ir al billar en cuanto saliéramos de ahí.
Una vez afuera del teatro, nos pusimos a juntar gente que quisiera ir, y acabamos con un grupo de como 20 personas.
18 de nosotros eramos ladillosos, y había 2 niñas fresas que quisieron acompañarnos, seducidas por los encantos de mi amigo Chavo y míos.
Antes de entrar al billar, preparámos una pitera mezcla de Squirt con Mezcal, y mientras jugábamos, la bebíamos con sumo gusto; así que para el segundo juego, ya estábamos bastante jalados. Todos excepto las niñas fresas, que cada vez estában más escandalizadas.
Aparentemente nuestra ebriedad era tan notoria, que nos corrieron del local. De todos modos estaba bien chafa. Fuck them.
Como apenas eran las 8 o 9 de la noche, decidimos que íbamos a ir a otro lado, y escogimos La Chabela (que es uno de los bares/antros más piteros del DF, pero en ese entonces éramos menores de edad ilusos, así que parecía buena idea).
Nos dividimos en 3 coches, y yo terminé en el Vocho de Mielconpasas, que por cierto, es de los peores conductores que he conocido. Era su tercer Vocho, con dos pérdidas totales que le precedían.
Y a eso me refiero con que antes todo era más divertido, porque honestamente, hoy en día, jamás me atrevería a subirme a un coche con ese pendejo, y mucho menos en el estado en que estábamos, pero en esos tiempos, eramos tan irresponsables que nos valía madres... y creo que por eso pasaban tantas cosas chingonas.
En fin, mientras nos dirigíamos a La Chabela, algo se le rompió al coche, y de repente dejó de acelerar. No importaba qué tanto pisaras el pedal, el coche no iba a más de 15 por hora.
En vez de preocuparnos, nos pareció gracioso, y alguien dijo que íbamos más lento que el Papamóvil, así que uno de nosotros sacó medio cuerpo por la ventana y se puso a bendecir gente; mientras decenas de coches atrapados detrás de nosotros nos mentaban la madre.
Después de un rato, detuvimos a un taxista para que checara el coche, y nos dijo que el chicote estaba roto, pero que por 20 pesos lo arreglaba de forma temporal.
Le dimos 12.
Un alambrito de pan Bimbo después, ya íbamos en camino al bar.
Cuando llegamos, todos nos estaban esperando, pero nos dijeron que no estaban dejando pasar, porque éramos menores de edad.
Después de acercarme a mentarle la madre al cadenero, nos corrieron de otro lugar.
"Pero oigan, me acaba de hablar un pendejo que vive por aquí cerca, y hay fiesta en su casa, ¿vamos?", dijo una tipa que iba con nosotros.
Perfecto, Dios no cerraba una puerta sin proporcionarnos otra peda.
Nos volvimos a subir al coche de Mielconpasas, y el conductor nos dijo "oigan, no sé llegar, alguien me va a tener que decir por dónde".
Abo se ofreció. Gran error.
Sí, Abo es más ubicado que un GPS en esteroides, pero el problema es que es de esas personas que te dicen "tienes que dar la vuelta... ¡aquí!", y te lo dice justo cuando estás pasando la calle y ya no hay forma de hacer nada.
Pues bien, íbamos manejando tranquilamente, a la mitad de un eje vial sumamente transitado, y Abo hizo su gracia.
Pues a Mielconpasas le valió madres que ya fuera muy tarde, y dio el volantazo.
Le valió madres que fuéramos en el carril de un extremo y la vuelta fuera hasta el otro.
Le valió madres que el semáforo estuviera en rojo.
Le valió madres que vinieran muchos coches justo en la dirección contraria.
Lo único que recuerdo es haber visto unas luces viniendo directo hacia nosotros. Curiosamente, justo de mi lado.
Y después recuerdo haber sentido el madrazo, y ver como el vocho daba 3 trompos.
No sé cómo nadie salió lastimado, pero el caso es que todos estábamos bien.
Excepto el coche. Ese estaba todo jodido.
A pesar de que Mielconpasas tenía TODA la culpa, de todos modos se bajó todo emputado, y le dijo a Abo "ahorita vengo, voy a arreglar este pedo"; y caminó engreídamente hasta el otro coche.
Pero resulta que del otro coche se bajaron 3 tipos todos fuertes y con cara de matones. Y traían machetes.
Con las pelotas en la garganta, todos le gritamos a Mielconpasas que se subiera al puto coche; y él pensó lo mismo, porque lo vimos regresar corriendo, con una cara de espanto que nunca le he vuelto a ver a nadie.
De alguna forma, brincó dentro del vehículo, pero entró de cabeza, así que nada más gritó "¡Puta madre Abo, sálvanos!" y con una mano apretó el acelerador.
Abo, desde el asiento del copiloto, se aventó encima del volante, y empezó a maniobrar para darnos a la fuga, antes de que los matones con machete nos alcanzaran.
Todo pasó tan rápido que no recuerdo bien los detalles, pero todos estábamos gritando como desesperados, mientras 2 de los tipos nos perseguían corriendo, y otro había regresado al coche para que no nos diéramos a la fuga.
Mielconpasas no veía nada, porque tenía la cabeza junto a los pedales, y tenía el acelerador a fondo.
Pues Mielconpasas no pudo ver que el semáforo estaba en rojo, y todos los carriles estaban ocupados. Abo, en un acto de inspiración divina, logró hacer que el coche se subiera a la banqueta, y evitar que chocáramos otra vez.
Dimos vueltas a lo pendejo en todas las esquinas que pudimos, y como 6 cuadras más adelante, nos atrevimos a voltear hacia atrás. Ya no veíamos a nadie siguiéndonos.
Nos escondimos en el estacionamiento de un Pizza Hut, caído del cielo.
Recuerdo haberme puesto a hablarle a los amigos que venían en otros coches, para que nos alcanzaran ahí. Mientras tanto, Mielconpasas trataba de desabollar su coche, pero como no quería llenarse las manos de aceite, usó sus apuntes de historia como guantes.
Unos minutos después, llegarían otros amigos, a tratar de ayudarnos. Venían en el coche de una de las niñas fresas, con su papá como conductor.
Cuando me acerqué al auto y les conté la historia; mis amigos se bajaron riéndose copiosamente, y en cuanto todos estuvieron fuera del coche, el papá se arrancó, junto con las dos niñas fresa. Fuck them.
Después de un rato, y cuando hubieron llegado más coches, re-emprendimos el camino a la fiesta.
Afortunadamente, estaba bastante cerca del Pizza Hut.
Nadie conocía al dueño de la casa, pero todos lo felicitamos con gusto. Después nos enteraríamos de que no era su cumpleaños.
Alguien agarró un par de botellas y nos subimos a la azotea. Yo ya estaba BIEN mal.
Tengo un par de recuerdos de una tipa güerita tratando de bailar conmigo junto a los tinacos, mientras yo le decía que yo no bailo, y que me dejara en paz.
Después la noche se vuelve un poco borrosa, pero por alguna razón el hermano de Mielconpasas (que es infinitamente más responsable), decidió llevarme a comer unos tacos, porque ya había llegado al punto de la ebriedad donde descubro que tengo ojos verdes y eso me emociona.
Cuando llegamos a la taquería, la reconocí. Estaba a 2 cuadras de mi casa. Qué cosas tiene la vida.
Regresando a la peda, busqué a mis amigos, pero muchos ya estaban medio muertos.
Fui a buscar a mi amigo Chavo, y me dijeron que estaba en un cuarto con una tipa. Valiéndome madres, fui al cuarto.
Cuando entré, la tipa tenía la cabeza en un bote de basura, y estaba vomitando.
"Güey, no sé qué pasó, nos estábamos agarrando y se puso a vomitar", me dijo mi amigo.
"Eso pasa cuando no te bañas ni te lavas los dientes", le dije.
La tipa sacó la cabeza del bote para verme feo, y fue entonces cuando me di cuenta de algo: la tipa tenía barba.
"¡NO MAMES! ¡MIREN TODOS! ¡CHAVO SE ESTÁ AGARRANDO A UNA BARBONA!", grité emocionado.
Me corrieron del cuarto.
Harto de que me corrieran de todos lados, decidí que ya era momento de irme a mi casa. Mielconpasas me ofreció ride.
Una vez en el coche, la novia de Mielconpasas le marcó, y le dijo que se acababa de enterar que le había puesto el cuerno en la fiesta.
Pasé la siguiente hora escuchando cómo mi amigo trataba de negar los hechos, pero fue inútil. Cortarían.
Ella lo perdonaría una semana más tarde, y todo tendría final feliz: hoy en día están casados y tienen un hijo.
Bueno, no sé si eso cuente como final feliz.
Creo que mi historia salió mucho más larga de lo que pensaba; pero es que pasaron montones de cosas ese día.
Y ese es mi punto... ya no pasan.
Quiero volver a ser así de irresponsable.
Pero en fin, la moraleja del asunto es:
Si te agarras con mujeres barbonas, tus amigos jamás te dejarán olvidarlo, aunque hayan pasado más de 5 años.
Ahh, los verdaderos amigos...