Mostrando entradas con la etiqueta 5 cosas que odio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 5 cosas que odio. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de julio de 2012

5 cosas que odio (Parte IV)


1. La música de espera.

Cuando por algún motivo o razón tienes que hablar a un número de servicio a clientes, sabes que tu día está a punto de arruinarse.
No sé en qué momento las compañías pensaron que era buena idea dejar que un conmutador te contestara y después te confundiera horas y horas con sus opciones vagas en donde nunca pareces poder encontrar lo que estás buscando.

Cuando POR FIN logras comunicarte con un ser humano, por alguna razón nunca es con el ser humano con el que tendrías que estar hablando. "Permítame lo transfiero al departamento correspondiente", parece ser la respuesta universal de estos tipos que NUNCA pueden resolver problemas.

Y es entonces cuando aparece la peor parte de toda la experiencia de atención a clientes: la estúpida música de espera.
Es como si tuvieran a un experto en música que se dedicara únicamente a escoger las canciones más piteras de toda la historia para torturar tus oidos durante los interminables minutos que esperarás en la línea, donde una voz robótica aparecerá de vez en cuando para recordarte que tu llamada es muy importante para ellos, y que por favor no cuelgues.
Hijos de puta.


2. Cuando un mesero te dice "cuidado, el plato está caliente", y entonces tienes que tocar el plato a ver si es cierto.

¿Para qué carajo me tienen que avisar que el plato está caliente?
Lo único que provocan es obligarme a tocar el maldito plato, por vil morbo y curiosidad, y entonces quemarme toda la mano.

Maldita sea, meseros, ¿cómo pueden cargar con esa responsabilidad en su conciencia?

Yo sé que la solución evidente es NO tocar el plato, pero seamos realistas, ¿acaso alguien puede evitarlo?
No, por supuesto que no.


3. El plástico que traen los CDs, DVDs y Blu-Rays nuevos.

Por muchos años yo pensé que los científicos eran sólo un montón de nerds ociosos que se dedicaban a estudiar changos porque en realidad son unos malditos zoofílicos closeteros, pero resulta que me equivoqué.

En realidad, mientras nosotros los llamábamos "patéticos ñoños", ellos estaban muy ocupados tomando todo lo que está mal en el mundo y concentrándolo en una delgada capa de plástico irrompible que después pondrían encima de CDs y DVDs, para que cuando trates de abrir el artículo que acabas de comprar, seas frustrado durante varios minutos en lo que tratas de romper la irrompibilidad de esa pinche chingadera.

Cientificos del mundo: dedicados a torturarte con incomodidad extrema cada vez que pagas mucho dinero para adquirir tu música y películas de forma legal.


4. Olvidar el nombre de alguien mientras estás hablando con él.

Por alguna razón, siempre he sido PÉSIMO recordando caras. Tal vez sea porque la mayoría de las veces no me interesa ponerle atención a los rasgos de una persona.
La gente es tonta y huele feo.

Sea como sea, hay veces en las que estás hablando con alguien que ya habías conocido hace días/semanas/meses, y esa persona te recuerda perfectamente, pero por más que lo intentas, tú no puedes recordar su nombre.

Es entonces cuando te das cuenta de que tendrás que pasar el resto de la conversación refiriéndote a esa persona como "güey" o "dude". Y será incómodo.


5. El refresco sin gas.

El 98% de la deliciosidad de un refresco está en el gas; eso es un hecho sabido por todos.
Un refresco sin gas es como una iglesia sin curas pedófilos: it should just not happen.

lunes, 23 de enero de 2012

5 cosas que odio (Parte III)


1. Cuando vas al baño y el asiento está frío.

Tu cama está suave y calientita, y tú tienes que dejarla porque por alguna estúpida razón eres una persona responsable, así que con toda la fuerza de voluntad que puedes tener a las 6 de la mañana, te levantas y te arrastras hasta el baño.
Te sientas para hacer tu descarga matutina (nada como empezar el día sintiéndote ligero) y resulta que el estúpido asiento está más frío que las nalgas de un esquimal que pasó toda la noche frotándose contra su igloo.

¿Acaso puede haber algo peor que un asiento de baño helado?


2. Cuando vas al baño y el asiento está misteriosamente tibio.

Sí, sí puede.

Odias ir a baños públicos, y de hecho tratas de evitar hacerlo a menos que sea cuestión de vida o muerte.
Well, fuck me in the ass and call me Buddy Holly, esta vez es cuestión de vida o muerte.

Por más que trataste de evitarlo, llegó el momento en que si no vas a un baño público, la gente te llamará pantalonescagados por generaciones y generaciones.

Todo lo que hay en los baños públicos es una mierda (literalmente, me temo): las paredes están embarradas, los botes de basura están repletos de papeles con manchas muy prominentes, el aire apesta horrible y sabes que si te quedas mucho tiempo ahí, tu psique sufrirá heridas que nunca acabarán de cicatrizar.

Deseas con todo tu corazón poder estar en tu casa y sentarte en tu asiento de baño helado, pero no, el destino no lo quiere así.
Suspiras y te sientas en el asqueroso excusado público.

What the fuck?, ¿por qué demonios el asiento está tan tibio?
Tratas de no pensar en que tan sólo unos segundos antes, alguien más estuvo sentado en exáctamente ese mismo lugar.
Lamentablemente, lo piensas.


3. Cuando alguien te saluda en la calle y tú lo saludas de vuelta, pero después te das cuenta de que en realidad estaba saludando a la persona de atrás de ti.

Un desconocido está caminando directamente hacia ti y de repente alza su mano y te saluda.
Fuck, ¿por qué te está saludando?, ¿conoces a esa persona?, ¿por qué diablos no te acuerdas?, ¿por qué no dejas de beber hasta la inconsciencia, carajo?
A partir de este viernes, no volverás a beber nunca más. Aunque bueno, tal vez un poquito.

Fingiendo una sonrisa de complicidad, saludas al desconocido que está siendo tan amable.
De pronto, el extraño pone una cara de confusión y después se rie discretamente de ti.

Volteas hacia atrás y te das cuenta de que el desconocido nunca intentó saludarte en realidad y tú sólo eres un pelele que trató de adjudicarse un saludo que iba dirigido a la persona de atrás de ti.
 Awkardness ensue.



4. Cuando te despiertas un minuto antes de que tu alarma suene.

A lo mejor estabas teniendo una pesadilla, a lo mejor tuviste ganas de orinar, a lo mejor tu reloj biológico es estúpidamente puntual; pero sea como sea, tu alarma estaba puesta a las 6:00 y te acabas de despertar a las 5:59.

Cada célula de tu cuerpo te grita que vuelvas a dormir, que 5 minutos más por favor mamá, que sólo cierres los ojos, que no quieres ir al trabajo/escuela.
Quieres volver a dormir pero sabes que no vale la pena porque en unos pocos segundos tu alarma va a sonar (y se va a escuchar absurdamente fuerte, además)
Apenas son las 5:59 de la mañana y ya estás de malas y odias a todo el mundo. Que alguien te mate, por favor.

Oh, there you go, tu alarma acaba de sonar absurdamente fuerte.
Fuck your life.


5. Cuando está lloviendo y la parte de abajo de tus pantalones se empapa.

¿Por qué carajo pasa eso?
Por más que tratas de evitar pisar los charcos, la parte de abajo de tus pantalones se moja y el agua empieza a subir y a subir.
Cuando te das cuenta, ya estás empapado hasta las rodillas y tienes un chingo de frío.

Lo peor es que estabas usando pantalones de mezclilla y esos se tardan un chingo en secarse. Además acaban oliendo raro hasta que los laves.

Mientras estás pensando en lo molesto que es que tus pantalones pesen cada vez más, un coche pasa junto a un charco y te salpica todo de agua lodosa.

En algún lugar allá arriba, Dios está cagado de risa con tus desgracias cotidianas e irrelevantes.
That motherfucker...

miércoles, 4 de enero de 2012

5 cosas que odio (parte II)


 1. Estar de mal humor sin motivo alguno.

Es cagante cuando estás en uno de esos días en los que simplemente no tienes ganas de sonreír y ni siquiera sabes por qué.
Todo es más gris, todos son más idiotas que de costumbre, los programas de la tele son más molestos, y básicamente todo apesta.

Lo más molesto es que no estás seguro de qué pasó, porque hace rato todo estaba normal.
No, esperen, cambié de opinión: lo más molesto es que todas las personas con las que te topes van a tratar de alegrarte, y no entienden que a lo mejor estás de mal humor porque simplemente tienes unas chingadas ganas de estar de mal humor y ya.

Al carajo todos con sus buenos deseos maricas.


2. Cuando estás viendo un programa de tele y termina en "continuará..."

What the fuckin' fuck?, ¿qué clase de mente torcida hace eso?
¡Si estoy viendo un programa de tele es porque no quiero pensar ni quedarme en suspenso; si quisiera ejercitar mi mente estaría leyendo un libro!

¿Entonces me están diciendo que acabo de pasar 30-60 minutos viendo su estúpido programa, esperando a ver cómo terminaba, para que al final ni siquiera se dignaran a decirme cómo carajo terminaba?
Fuck you! Fuck you very much!

Ahora tengo que esperar una semana para averigüar algo que debería de haber sabido hoy; o si de casualidad la próxima semana tengo algo que hacer y no puedo ver su programa, entonces jamás sabré que pasa.
Me cagan, ME CAGAN los "continuará..."


3. Las etiquetas en la ropa nueva.

De por sí me caga ir a comprar ropa porque me parece una tremenda pérdida de tiempo el tener que entrar a los estúpidos vestidores a sentirme todo incómodo mientras me desvisto en un cuadrito de 1x1 para después ponerme ropa que huele chistoso y que seguro no me va a gustar; pero bueno, lo hago porque no me queda de otra: de vez en cuando necesito ropa nueva.

Pero lo que MÁS me caga es cuando te pones una camiseta o unos pantalones o algo, y descubres que tiene una molesta etiqueta justo en la parte que no alcanzas, y que te va a estar dando comezón en la espalda/cola hasta que le pidas a alguien que por favor te ayude a quitársela, y entonces va a quedar como la orillita de la etiqueta, y de todos modos te va a molestar.

Estúpidas etiquetas hijas de puta.


4. Olvidar lo que ibas a decir justo cuando ibas a decirlo.

Pocas cosas te hacen sentir más estúpido que cuando estás diciendo algo, metido en tu onda y tratando de establecer los puntos de tu argumento, y de repente sin motivo alguno te distraes por un segundo y después ya no puedes regresar a donde estabas.
Poof, se fue, lo olvidaste de pronto.

Y ahí te quedas, tartamudeando como estúpido y repitiendo muletillas ridículas, hasta que eventualmente dices algo como "Uh... ¿qué te estaba diciendo?"

Felicidades, te ves como un total retrasado mental.


5. Los mensajes de texto de una sola palabra.

¿Qué clase de persona se toma la molestia de mandar un mensaje de texto para sólo decir "Ok", "Bueno" o "Gay"?

Y lo peor es que suena tu celular, y te obligan a sacarlo rápidamente, y pelearte con el código de desbloqueo, para después darte cuenta de que sólo te dijeron una palabra.
Por alguna razón, encuentro sumamente molesto el hecho de que alguien se haya tomado el esfuerzo de escribir UNA SOLA PALABRA antes de mandármela.

Es un desperdicio de tiempo para todos. Todos perdemos.
Muchas gracias, zoquete.

domingo, 4 de diciembre de 2011

5 cosas que odio (Parte I)

Creo que no es ningún secreto que soy una persona llena de odio.
Todo me molesta, todo me caga, todo me conflictúa y siempre me estoy quejando de todo.
Afortunadamente, compenso mi inconformidad perenne siendo sumamente guapo y teniendo unos desgarradores ojos verdes.

De cualquier forma, tengo la impresión de que mi vida es como una olla de presión, y si no abro la válvula de vez en cuando (en formas no sexuales), me explotará la cabeza (una vez más, en formas no sexuales)

Es por eso que decidí empezar una nueva sección en el überlog, llamada "5 cosas que odio", y donde enlistaré... uh... probablemente 5 cosas que odie. Aún no estoy seguro.

En fin, comencemos:

5 cosas que odio (Parte I)
By: Dexter Petrelli


1. Cuando compras una bolsa de papas, y tiene una cantidad obscena de aire adentro.

I mean, seriously, ¿qué carajo?
¿Por qué diablos el 80% del contenido de mi nueva bolsa de Sabritas tiene que ser aire?
Es muy decepcionante, y además, en cuanto abres la bolsa, todo el aire se escapa mientras hace un sonido como de *POOF* y probablemente te pega en la cara, dejándote un olorcito a papa muy extraño, como si un pedazo de patata te acabara de violar la cara.

Entonces, cuando todo termina, no sólo estás decepcionado de que tu bolsa casi ni tiene papas, sino que además te sientes sucio y la suciedad no se quita.

2. Cuando un mal cantante cree que es un buen cantante.

Culpo a los karaokes por esto.
¿No les ha pasado que están bebiendo tranquilamente en un bar o alguna fiesta casera, cuando de repente alguien decide sacar un karaoke?
Y entonces, algún señor gordo, sudoroso y bebido, con look de padrino de bautizo, se pone frente al micrófono y empieza a cantar alguna canción, probablemente mala y ranchera.
Y ustedes pueden jurar que el señor gordo en serio piensa que lo está haciendo bien.
No lo está.

Pero claro, ustedes no pueden decirle nada, porque sólo los douchebags se burlan de la gente que canta en un karaoke, y a pesar de que darían lo que fuera por ser douchebags, algo se los impide.
Probablemente el miedo a que alguien los obligue a ustedes a cantar en el karaoke, y lo hagan peor que el señor gordo y sudado.

3. Cuando te agachas y se te ve la raya, pero no te das cuenta.

Vas caminando por la vida muy tranquilo, cuando de repente algo pasa, tal vez se te cae una moneda, o tiras tus libros, o tienes ganas de besar el piso porque de repente te convertiste en el papa y tienes que guiar a toda la iglesia Católica, whatever.
Entonces tú te agachas para hacer lo que tengas que hacer y por tu cabeza no pasa ninguna preocupación, I mean, ¿por qué habrías de preocuparte?, agacharse es un acto perfectamente normal del ser humano.

Es entonces cuando sientes una ligera brisa en tu trasero, y te das cuenta de que llevas todo el rato enseñándole las nalgas a quien sea que haya estado atrás de ti en ese momento.
Te convertiste en un plomero. Simplemente no hay forma de levantarte con dignidad de eso.

4. Cuando te golpeas el dedo chiquito del pie con algo.

Es de noche, todas las luces están apagadas y tú estás muy cómodo en tu rica camita. Eres un panquecito horneado de canela.
Tienes que ir al baño.

Mentando madres, te levantas y pisas el helado piso. Estás descalzo, pero te da hueva ponerte zapatos: tan sólo orinarás y regresarás a dormir como si nada hubiera pasado.
Adormilado, caminas a oscuras por tu casa.

A wild mueble appears!
Wild mueble uses Moverse unos cuantos centímetros y hacer que te golpees el dedo del pie.
It's super effective!

No hay una frase lo suficientemente grosera para expresar el dolor que se siente cuando esto pasa.

5. Cuando una mujer flaca insiste en que está gorda.

Tengo mucha experiencia personal en esto, porque mi novia lo hace todo el tiempo.
¿Por qué?, ¿por qué diablos lo hacen?
¿Acaso es para buscar cumplidos?

Si una gorda se quejara de estar gorda, al menos podría verla a los ojos y decirle "Sí, eres nefasta. Tu porcentaje de grasa corporal lastima mis retinas. Vete. Más lejos. Más. Más.", y seguir así hasta que la gorda estuviera suficientemente lejos; entonces le diría "Ahí estás bien".

Pero cuando una mujer flaca dice que está gorda, lo único que hace es abaratar el término gorda, y entonces me confunde, y ya no sé de quién burlarme...
Es muy molesto que las chicas flacas y sensuales se crean gordas. Gragh.


Y esas, queridos lectores imaginarios, son 5 de las miles de cosas que odio.