Mostrando entradas con la etiqueta profundo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta profundo. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de agosto de 2014

Qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué.

Hace no mucho estaba platicando con una amiga acerca de todas esas cosas de las que platica uno cuando está matando el tiempo para evitar que el tiempo lo mate a uno; como por ejemplo, dilemas morales, paradojas filosóficas y videos de YouTube.
En una desas, el tema se descarriló y terminó en el amor, como todas las pláticas que tienen un hombre y una mujer en una tarde lluviosa.

"¿Cuántas veces has amado?", le pregunté, recordando una paradoja filosófica que vi en un video de YouTube.
Ella se quedó callada unos segundos, y después, mirando al cielo con unos ojos ligeramente perdidos, me dijo "tres"; y mientras yo hacía un conteo mental para corroborar su número, ella agregó "y todas han sido de la misma persona..."
Presintiendo que era mejor no ahondar en el tema para no tocar fibras sensibles que después requirieran recriminación sentimental de culpas pasadas, decidí quedarme callado.

"¿Y tú?", preguntó al fin, después de una eternidad de no más de 5 segundos.
"Seis, creo...", respondí.
"¡¿Seis?!, ¿has amado seis veces?", indagó ella, detrás de su fleco despeinado.

"Sí, creo... pero pues todas han sido diferentes, ¿sabes?", traté de justificarme, aunque no sabía por qué tenía que justificarme en primer lugar. Se me pidió que me explicara.

Y justo a eso voy, a una explicación larga y complicada acerca de cosas que a nadie excepto a mí importan, pero que necesito dejar por escrito para ponerle orden a mi cabeza... o por si alguna vez me da amnesia severa y los únicos recuerdos que puedo recuperar son los que lea en este blog.

En mi vida he amado 6 veces, todas en distintas etapas de mi vida y todas por razones distintas; algunas más fuertes que otras, pero de todas ellas he aprendido mucho de mí y de la vida.


- La primera vez que amé, fue Donde amé.

Donde era un lugar nuevo para mí, lleno de ilusiones y de experiencias que jamás había conocido.
En Donde aprendí que todo lo que me rodeaba podía verse con una luz mucho más brillante de la que nunca había visto. Donde estaba lleno de lluvias, de nubes, de plumas y de arena.

Donde siempre va a ser mi lugar favorito en el mundo, y en Donde siempre voy a tener el sonido de las olas cuidando mi sueño, mientras la playa se funde con mi pasado para siempre.

Lamentablemente, Donde no es un lugar en el que pueda estar, porque ese lugar no ofrecía una vida para mí, así que se convirtió en mi primer amor, y en el suelo en el que puse los cimientos de mi vida.
Aunque a veces, cuando cierro los ojos, todavía puedo viajar al lugar Donde fui más feliz.


- La segunda vez que amé, fue Cuando amé.

Cuando amé fue un nuevo comienzo, después de haber regresado de un sueño y caer en la realidad. Cuando amé fue ese momento que me sirvió como salvavidas para sobrevivir a ese mar que de repente se volvió oscuro y violento.
Cuando amé fue la persona exacta en el momento exacto, aunque tal vez no fue la mejor para mí.

Cuando amé representaba la esperanza de que en el fondo no estaba tan muerto como pensaba; con su mirada llena de vida y sonrisa contagiosa.

Al final del día, y siendo objetivo, Cuando amé fue sólo quien estaba ahí Cuando necesitaba amar, y siempre le voy a estar agradecido por ello.


- La tercera vez que amé, fue Qué amé.

Después de varios años de sentirme perdido por la vida, Qué era lo que necesitaba para emocionarme de nuevo por sensaciones que pensé agotadas dentro de mí.
Qué era todo, Qué era nuevo y Qué era emocionante. Era un prototipo que idealicé mucho en mi cabeza, porque Qué era la cosa más brillante de una época opaca.

¿Qué era?, ¿era amor?; hasta el día de hoy no lo sé.
Lo único que sé es Que llegó en el momento equivocado, y hemos seguido errando tiempos hasta el día de hoy, cuando todavía nos vemos y pensamos en lo Que pudo haber sido.


- La cuarta vez que amé, fue a Quien amé.

Quien amé era ese amor de toda una vida; Quien era la persona con la que crecí y con la que compartí mi infancia y el descubrimiento de una transformación mutua mientras el tiempo pasaba a nuestro alrededor.
Quien siempre estuvo ahí, aunque por alguna razón no la vi hasta que se volvió demasiado real como para seguir siendo invisible.

Con ella fue con Quien viví una de las etapas más felices de mi vida, en la que todo eran sonrisas, y ahora, aunque me pidan esforzarme, no puedo recordar momentos difíciles junto a ella, porque Quien era la mujer perfecta, como si hubiera sido creada justo para mí.

Lamentablemente, Quién no siempre es compatible con cuándo ni dónde; así que un jueves cualquiera, ella fue Quien me dijo que tenía que irse a vivir muy lejos, y que probablemente nunca iba a poder regresar.

Los años pasaron, y aunque eventualmente regresó a mi vida, las circunstancias la convirtieron en una persona a Quien siempre voy a amar, pero en Quien ya no puedo ver mi futuro igual que en esos días.
Hasta el día de hoy, ella es Quien mejor me conoce, y Quien me define como la persona que se le escapó para siempre.


- La quinta vez que amé, fue Como amé.

Como amé fue con todo mi corazón, permitiéndome volver a ser vulnerable después de años de estar escondido detrás de una coraza de dolor y miedo.
Cuando la conocí, supe que no podía esconderme más, y tenía que entregarme Como no lo había hecho en muchísimo tiempo; arriesgándolo todo para dejar de estar atrapado.

No sé Cómo pasó todo, pero cuando me di cuenta, me sentía libre otra vez, Como un niño que descubre el primer amor, o Como un hombre que se redescubre a sí mismo.

Sea Como sea, con ella fuí la persona más feliz del mundo, aunque Como todo en esta vida, tuvo que terminar, y terminó muy mal. El habernos permitido ser tan vulnerables nos afectó Como nunca lo imaginamos.
Hoy, con tiempo y distancia detrás de mí, volteo la cara y me doy cuenta de que la amé Como nunca pensé que podría atreverme a amar a alguien, y Como sea, siempre va a tener un gran lugar dentro de mi corazón.


- Y la última vez que amé, fue Por Qué amé.

Muchas veces el amor no necesita tener razones, pero algunas otras sí; y Por Qué la amé fue algo sumamente hermoso: ella representaba todo lo que yo siempre había buscado en alguien. Ella era mi arquetipo de mujer ideal, y yo me sentía como la persona más afortunada por haberla encontrado.

Los años que pasamos juntos me recordaron Por Qué nunca había dejado de creer en el amor, y cada día encontraba más razones Por Qué quererla.

Lamentablemente, muchas veces los Por Qué no son suficientes en el amor, y todo terminó tan rápido como comenzó, dejándome confundido y sin entender exáctamente Por Qué.



Y sí, he amado seis veces, y todas han sido diferentes.
Al final del día, no cambiaría ninguna de ellas, porque de todas me he llevado un poquito, y creo que todas me acercan un poco más a encontrar a esa persona que no sea un qué ni un cuándo ni un cómo, sino un todo.

Y quién sabe, tal vez se encuentre en donde menos lo espere, y esté más cerca de lo que me imaginé.
Ya el tiempo me dirá el por qué.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Envejecer

Las personas que me conocen saben que yo tengo un serio serio problema con envejecer.
La idea de perder todas mis libertades y cambiarlas por una rutina gris de oficinas y horarios que no te permiten tener vida propia, es algo que me da muchísimo miedo.

Poco a poco veo como todos mis amigos se van perdiendo en ese mundo, y dejan de ser las personas que conocí y con las que me encariñé. Ahora su vida es el trabajo y nada más.
Me aterra convertirme en uno de ellos; me aterra que mi existencia se vea reducida a ser un engrane cualquiera en la vida laboral de alguna empresa que seguramente ni siquiera sabrá que existo.

Mi experiencia laboral no me ha dejado un buen sabor de boca hasta ahora, y en la mayoría de los trabajos que he tenido siempre regresaba a mi casa sintiéndome triste y como si algo me estuviera apretando el pecho y consumiendo la vida.
De hecho, en uno de mis últimos trabajos, llegué a convertirme en una persona profundamente deprimida. No mucha gente lo notó, pero por dentro yo estaba gritando de desesperación, porque sentía como que pasaba todo el día esforzándome en hacer que mi país fuera un lugar peor (supongo que eso pasa cuando trabajas en política)

Aunque ya no trabajo ahí, de todos modos sigo estando en una crisis personal, porque descubrí que tengo 25 años y todavía no tengo ni la menor idea de qué quiero hacer de mi vida.
Lo peor de todo es que nadie parece entenderme.

Extraño mis años de irresponsabilidad y de libertad, y extraño no tener la presión social de TENER que trabajar en algo, sin importar lo que sea.
En estas últimas semanas, ya van varias personas que me dicen que me veo raro, y que pareciera como si me costara muchísimo trabajo despegarme de mi juventud.
And they are SO fuckin' right.

De repente, me siento desconectado de todo y de todos. Todo lo que conocí ya no existe, y el nuevo mundo es algo que no logro entender.
Me siento en el Limbo.

Y hoy, por alguna razón, llegó hasta mí una canción que describe perfectamente el punto de mi vida en el que me siento atrapado.

Después de varias semanas sin hablar con ella, mi amiga Rocketmail se apareció de la nada y me pasó el link a un video.
Es realmente freaky la forma en la que esta canción describe mi vida, y nunca había escuchado nada con lo que me identificara tanto y tan rápido.

Simplemente quería compartir esa canción con ustedes, lectores imaginarios, porque la verdad no sé qué más hacer con ella.

Mientras tanto, yo voy a seguir aquí, tratando de descifrar en dónde estoy, y qué tengo que hacer para salir de aquí.




Well I guess I should confess that I am starting to get old
All the latest music fads all passed me by and left me cold
All the kids are talking slang I won't pretend to understand
All my friends are getting married, mortgages and pension plans
And it's obvious my angry adolescent days are done
And I'm happy and I'm settled in the person I've become
But that doesn't mean I'm settled up and sitting out the game
Time may change a lot but some things may stay the same

Oh maturity's a wrapped up package deal so it seems
And ditching teenage fantasy means ditching all your dreams
All your friends and peers and family solemnly tell you you will
Have to grow up be an adult yeah be bored and unfulfilled
Oh when no ones yet explained to me exactly what's so great
About slaving 50 years away on something that you hate,
About meekly shuffling down the path of mediocrity
Well if that's your road then take it but it's not the road for me

And if all you ever do with your life
Is just photosynthesize
Then you deserve every hour of these sleepless nights
That you waste wondering when you're gonna die

Now I'll play and you sing
The perfect way for the evening to begin

And I won't sit down
And I won't shut up
And most of all I won't grow up

And I won't sit down
And I won't shut up
And most of all I will not grow up

lunes, 20 de diciembre de 2010

Buenas noches

Miras a tu alrededor, asustado; no puedes creer que esto esté pasando...

El olor de la tristeza se respira en el aire.
Curioso... nunca pensaste que algún día podrías decir que sabes exáctamente a qué huele la tristeza, pero ahora lo sabes.

Das unos cuantos pasos, mirando siempre alrededor: el cuarto está lleno de personas, pero nadie dice nada.
De vez en cuando se escucha un suspiro, o el sonido de alguien jadeando repentinamente; tratando de encontrar el aire que perdieron de repente.

Tratas de ver sus caras, pero algo te lo impide: es como si todos trajeran un velo delante de su rostro.
Te acercas a ellos, uno por uno, y los miras de cerca: las lágrimas les resbalan por las mejillas.
¿Quiénes son esas personas?, ¿por qué te parecen tan familiares?

Intentas decir algo, pero la voz no te sale.
Te llevas las manos a la garganta y abres la boca: por más que te esfuerzas en hablar, ningún sonido sale de ti.

Empiezas a desesperarte, sabes que algo está mal.

Te acercas a la primera persona que puedes, y pones tu mano en su hombro. Por alguna razón, no levanta la mirada.
La agitas suavemente tratando de no perturbarla, porque sabes que tanta tristeza no debe de ser arrancada tan de golpe.
Por alguna razón, no levanta la mirada.

Repites el proceso con todas y cada una de las caras curiosamente familiares en la habitación, pero nadie te hace caso.

Es entonces cuando la ves:
Una enorme caja de madera colocada en el centro de todo.

En un instante, tus manos se ponen heladas, y las piernas te empiezan a temblar.
Cierras los ojos con fuerza, esperando que cuando los abras, la caja haya desaparecido.
Lentamente, separas tus párpados: la caja sigue ahí, imponente y brillante; llamándote.

Das un paso hacia ella, y luego otro.
Cada vez que tus pies se posan en el suelo, sientes que tu mundo se hunde más y más.

Sabes perféctamente lo que hay dentro de esa caja oscura, pero te niegas a creer que pueda ser cierto.
Estás cerca. Más cerca. Más.

Estiras tu brazo, y rozas la madera con la punta de tus dedos.
Con toda la fuerza de voluntad que logras reunir, das el último paso y te asomas dentro de la caja.

Acostada ahí, con las manos sobre el pecho y las mejillas sorprendentemente pálidas, está una figura idéntica a ti.
Idéntica a ti, pero con una enorme diferencia: tiene los ojos cerrados. Eternamente cerrados.

En donde alguna vez sentiste tu corazón, ahora sólo notas un enorme hueco.

Lentamente, sonríes.
Sonríes, pero las lágrimas resbalan por tu cara.
Miras a tu alrededor, asustado; no puedes creer que esto esté pasando...

Dándole la espalda a la caja, te alejas y vuelves a caminar por la habitación.
De pronto, comprendes por qué todas las caras que están en ella te parecieron tan familiares.

Los rostros empiezan a cobrar forma mientras los recorres con la mirada:
Tu familia, tus amigos, tus conocidos, personas que ni siquiera esperabas que estuvieran ahí.
Todos y cada uno de ellos, con la mirada baja y triste. Nadie se atreve a decir nada.

Te acercas a ellos y tratas de consolarlos, de decirles que todo está bien; pero la voz sigue sin salirte.
Respiras profundamente, y vuelves a percibir el olor a tristeza.

Caminas hacia tus padres, y los ves llorando.

"¡No, esto no está bien!, ¡no lloren! Odio que lloren..."
Por primera vez en no recuerdas cuánto tiempo, escuchas tu propia voz.
Nadie además de ti parece escucharla.

Caes al suelo, llorando como nunca lo habías hecho.
No quisieras que te recordaran así... no quisieras que te recordaran con tristeza.
"¡Sonrían, sonrían por favor!", les gritas.

Tu vida fue buena, ¿por qué habrían de estar tristes?
Siempre trataste de que tus seres queridos estuvieran felices cuando estuvieran cerca de ti, y te duele en lo más profundo del alma que ahora todos estén llorando.

"No... no quiero que me recuerden con tristeza... por favor...", le suplicas en voz baja a nadie en particular.
Te levantas, sintiéndote terriblemente culpable.

Alzas la mirada y la ves: la persona a la que amabas está parada junto a la caja.
Te acercas lenta y pesadamente, con todo el dolor del mundo apretándote el corazón.

Cuando ya estás cerca, te das cuenta de que tiene algo en las manos.
"Pan de plátano... tu favorito", la escuchas decir con una voz débil y quebrada.
Tiernamente, pone el pequeño cuadro envuelto con papel aluminio dentro de la caja, junto a tus pies.

"Te voy a extrañar...", te dice.
Antes de irse, la ves tratar de sonreir.

Tu mirada empieza a recorrer el inmóvil cuerpo acostado frente a ti: cientos y cientos de recuerdos inundan tu cabeza.
Es justo entonces cuando por fin te das cuenta de las cosas.

Es el fin. Éste es el fin.

Tus ojos se detienen cuando pasan por las manos de la figura inmóvil: hay una foto entre sus dedos.
La tomas con mucho cuidado.

Ahí estás tú, sonriendo.
Ves a tus padres, y ves su mirada de alegría.
Ves a tu hermana, abrazándote.

De pronto te das cuenta de que quisieras haberla abrazado más seguido, aunque nadie les estuviera tomando una foto.

Volteas la foto, y descubres un pequeño mensaje escrito a mano.
"Buenas noches, hijo"

Con cuidado, vuelves a poner la foto entre las manos del cuerpo de los ojos eternamente cerrados.

"Ya es hora", escuchas una voz detrás de ti.
Entre toda la gente de la habitación, ves a alguien que no estaba ahí hace unos minutos.
Siempre supiste que algún día la ibas a volver a ver.

"Ya es hora, ¿sabes?", te repite.
Asientes con la cabeza, y una última lágrima te resbala por la mejilla.

"Es hora de regresar a casa...", te dice una vez más, mientras te extiende su mano.
La tomas, y la aprietas fuerte.
Lentamente, empiezas a caminar hacia la puerta.

Justo antes de salir, volteas y recorres el cuarto con la mirada por última vez.
"Buenas noches...", dices con voz inaudible.

sábado, 26 de junio de 2010

De mí y un poco más de mí

Hace unas horas, estaba hablando con una amiga, y entre todos esos temas irrelevantes que se tocan en las conversaciones profundas, terminamos hablando de mí, y de mi obsesión por esconderme del mundo.

"Te encanta jugar a ser críptico y misterioso, ¿sabes?", me dijo.
Por supuesto que lo sé; después de todo, soy yo.

Pero independientemente de que mi amiga debería de saber que yo sé que soy lo que sé que soy, y lo sé; su frase me dejó pensando un poco.
Y es que precisamente ayer, estaba platicando con Rocketmail, y ella también me dijo una frase que me sacó un poco de onda:

"Eres muchas cosas. Eres más cosas de las que crees, y menos de las que presumes."

Me sacó de onda porque en estas épocas de cambio y de reubicación de prioridades, me he estado preguntando exáctamente quién soy.

Sí, soy críptico, y sí, me encanta esconderme del mundo; pero lo hago escondiéndome a plena vista, como debe de esconderse la gente que quiere ser invisible.

En fin, después de darle vueltas a todos estos asuntos, descubrí que todo esto es tan confuso que ni siquiera yo mismo me entiendo. Parezco mujer con PMS, y eso nunca es chido.

Por eso, y para tratar de recordar quién soy, decidí que es momento de enlistar un montón de cosas acerca de mí. Un montón de cosas sin relevancia aparente, pero que vistas en conjunto, dicen mucho.
Y es momento de enlistarlas en forma escrita, porque como todas las cosas importantes de mi vida, tienen que estar escritas para que yo pueda procesarlas.

Ahá, ¿a poco no es el post más egocéntrico que han leído en mucho tiempo?
Yo sé. Yo amo hablar de mí.
Yo.

Anyway, here they are:

Nací a la mitad de un halloween de hace muchos años. Mi madre dice que era un día soleado, pero yo estoy seguro de que estaba lloviendo.

Debería de haberme llamado igual que mi papá, mi abuelo, y mi bisabuelo; pero mi hermana llegó antes que yo, y la tradición del nombre cayó sobre ella.
Para compensar el hecho de que llegué a este mundo sin ninguna tradición que mantener, mi mamá me nombró igual que un personaje de su cuento favorito de toda la vida; porque decidió que yo tenía cara de llamarme así.
Ahora ese cuento también es mi favorito.

Entre las muchas cosas que heredé de mis padres, está un cierto grado de locura.
Soy obsesivo-compulsivo, y toda mi vida he escuchado voces. Hasta el día de hoy, jamás me han dicho que mate a nadie; pero si la gente sigue volviendose cada vez más estúpida, estoy seguro de las voces no tardarán mucho en ordenármelo.

Jamás he podido dibujar. Una gran vergüenza, considerando que TODOS en mi familia son excelentes dibujantes, en especial mi hermana.
Puedo escribir, y creo que soy un músico medianamente bueno. Si no fuera por esas dos cosas, sería el único sintalento en una familia que siempre ha preferido el arte y la creatividad sobre las matemáticas, la lógica y el deporte.

Soy zurdo, y sigo sin explicarme por qué.
Amo ser zurdo, me hace sentir especial, y Dios sabe que si algo me gusta en esta vida, es sentirme único y especial (y ser el centro de atención, también)

No soporto que me toquen la clavícula.
No soporto ver que la gente se toque la clavícula.
No soporto tocarme mi propia clavícula, a menos que sea totalmente necesario.
Weird, I know.

Le tengo miedo a un montón de cosas ridículas, como a los payasos y a los truenos; pero lo que más me da miedo en todo el mundo, es la soledad y la nostalgia.

Odio los elevadores; hacen que me sienta enjaulado, y siempre que estoy en uno, siento que el estómago se me contrae, y me dan ganas de gritar.

Cuando voy caminando por la calle, me gusta mirar al cielo, y pensar que en alguna parte del mundo, mi alma gemela (o como sea) también está mirando al cielo y pensando lo mismo que yo.

No entiendo el concepto del tiempo. Pienso que mi presente va a durar para siempre, y que nada va a cambiar.
El cambio es una de las cosas que más me conflictúan.

No fumo y no tomo; pero como siento que mi vida necesita alguna clase de adicción, me muerdo las uñas y mastico chicle casi todo el tiempo.

Una vez cuando era niño, estaba saltando en un tombling, y de repente, sin motivo alguno, salí volando y caí de cabeza. Mi hermana dice el peso de mi cabeza me ganó.
Tengo la cabeza demasiado grande.

Amo decir groserías. Mi padre, el italiano, dice que es porque no sé hablar sin ellas; pero no entiende que las digo porque lo disfruto mucho.

Mis ojos cambian de color según la luz.
A veces son verdes, y a veces son grises.

No suelo ser rencoroso, pero hay dos cosas que siento que nunca voy a poder perdonar: al mar, y a mí mismo.

Por alguna extraña razón, mi vida siempre ha estado rodeada de plumas blancas. Cada vez que me encuentro una tirada, la levanto y la aviento al aire. Las plumas blancas siempre tienen que estar volando, lo más alto que se pueda.

Escribo mucho mejor de lo que hablo.
Todos se quejan de que hablo demasiado rápido, pero eso es porque mi cabeza funciona más rápido que mi boca, y sé que si no digo las cosas lo antes posible, se me van a olvidar.
Tengo el attention span de un mapache.

Siempre digo que no me peino porque mi cabello tiene vida propia y no se deja peinar; pero la verdad es que decido estar despeinado, como tributo a alguien que fue muy importante en mi vida.
Por eso también me gusta que el pelo me caiga en la cara, aunque sé que se ve pésimo.
Amo quitarme el pelo de la cara y sonreir mientras lo hago.

La gente dice que normalmente me veo feliz, y que mi voz también se escucha feliz; pero yo siempre he pensado que mi mirada es triste.

Mis pies siempre están helados, y hasta el día de hoy, todavía no encuentro la forma de que se calienten. Aparentemente soy inmune a los calcetines.

Una de las cosas que más me gustan en todo el mundo, es caminar bajo la lluvia; pero jamás lo hago a menos que sea junio.
Sólo me gusta caminar bajo las lluvias de junio.

Cuando veo un avión, siempre me despido de él.
Nunca sabes cuándo va a ser la última vez que veas algo volar.

Tengo la mandíbula dislocada en 3 puntos.
En teoría, necesito cirugía para volvérmela a acomodar, pero sigo teniendo la esperanza de que un día despierte y todo haya regresado a su lugar.

Soy total y completamente incapaz de dormirme antes de las 3 de la mañana; sin importar qué pase.

Nunca he sido bueno teniendo amigos hombres. Como el 80% de mis amistades son mujeres.
Toda mi vida me he encontrado rodeado de mujeres. Supongo que por eso hay veces que creo que pienso más como mujer que como hombre.

Cada vez que veo Titanic lloro, y he visto Titanic como 15 veces.
También lloré las 3 veces que vi Up!, y también lloré en Wall-E.

Soy alérgico a algunos gatos, y a los perfumes muy penetrantes.
Hasta mis alergias son raras.

Muerdo a la gente. No puedo evitarlo.
Mi familia dice que no deberían de sacarme sin bozal.

Odio las iglesias.
Creo que es porque toda mi vida he vivido junto a una, y desde que tengo memoria, los estúpidos curas han tocado la estúpida campana a horas estúpidamente tempranas.
Y tocan la estúpida campana más de 100 veces. Las he contado.

Colecciono dados, y estoy obsesionado con las lámparas de lava.
Puedo pasar horas osbervando cualquiera de las dos cosas.

Los hámsters son mis animales favoritos, y los cuyos vienen en segundo lugar.
Prefiero millones de veces los perros que los gatos; y si pudiera tener un perro, sería un Golden Retriever.

En mi opinión personal, no hay nada más sexy que una chica pandrosa que sepa de música.
Puntos extra si le gusta Matchbox Twenty.

Amo Harry Potter.
Me gusta ir por la vida gritando hechizos, y una parte de mí siempre tiene la ligera esperanza de que algún día algún Crucio se me cumpla. O un Accio, ya de perdis.

Mi medio de transporte favorito siempre va a ser caminar. Caminar es lo máximo.

El dinero nunca ha sido una de mis prioridades; hay cosas muchísimo más importantes, como el amor o la lealtad.
De hecho, siempre me han dado hueva las personas que le dan mucha importancia al dinero, y que hablan de cuánto cuestan sus cosas, o de cúanto se gastaron en algo.
En noticias relacionadas, odio las cosas Abercrombie, y odio a la gente Abercrombie.

Me encanta quejarme de todo, y cuando no encuentro de qué quejarme, me quejo de no tener nada de qué quejarme.

Toda mi vida he querido tener una espada; pero debido a mi propensión a los accidentes, ninguna persona que me conozca y me quiera dejaría que yo tuviera una espada.

Me sé el nombre de los 151 pokemon-seses originales. Estoy orgulloso de eso.

A veces pienso que la gente puede leer mi mente, y eso me preocupa terriblemente.

Escribo posts demasiado largos, y nunca sé cómo terminarlos.

jueves, 21 de enero de 2010

De realidades oníricas

¿Acaso no todos hemos soñado despiertos?
Esos escapes a la rutina cotidiana, que nos invaden en días cualquiera, mientras el viento sopla en nuestra cara.

¿Acaso no todos hemos caminando por nuestra vida diaria, imaginando realidades alternas pero pausibles?
¿Qué pasaría si esa persona hiciera tal cosa?, o si esa señora empezara a hablar con aquél tipo.

¿Acaso no todos nos hemos perdido en el "podría ser"?
Divagar en las cosas que pasarían si las circunstancias fueran idóneas siempre ha sido un pasatiempo del ser humano, desde que la imaginación se inventó, allá por los sesentas.

Todos hemos caminado por la vida, viendo a otras personas mirar hacia el infinito con ojos perdidos; seguramente inmersos en pensamientos que nadie más que ellos conocerá nunca.

Como muertos vivientes, funcionando en piloto automático, cumpliendo con sus deberes y obligaciones; pero viviendo su vida en un plano diferente, donde todo es mejor y más real que en la propia realidad.

Muchas veces los he visto, tratando de descifrar dónde se encuentran; de encontrar un patrón que me permita entenderlos.
Muchas veces he fracasado, y dejé de intentarlo.

Contento con comprender que cada quien tiene un mundo feliz dentro de sí; dejé de darle importancia al tema.

Pero estos últimos días, me he encontrado a mí mismo silbando por las calles, mientras mi mirada se pierde en el infinito.

Veo a la demás gente, preguntándome si podrán saber lo que pienso si me ven a los ojos; y trato de ocultar mi mirada.
Mi lugar feliz es sólo mío.

Llevo días sintiendo como si mi cabeza estuviera en otro lado.
Pero es un lado mejor y más real que la propia realidad.

Ahora, si tan sólo todo pudiera ser así, everlong...

jueves, 31 de diciembre de 2009

De recuentos -completos- de daños

El día de ayer, tenía la idea de escribir un post que hiciera un recuento de los daños del 2009 (sugerencia de un gran amigo mío), pero por diversas circunstancias, no estuve en mi casa en todo el día; así que no tuve tiempo de hacerlo.

Cuando por fin llegué a mi hogar, seguía sintiéndome obligado a escribir algo; pero mi razonamiento y habilidad motriz estaban ligeramente mermadas por unas cuantas one too many chelas, así que terminé posteando algo que, sinceramente, no me gustó (y por tanto, ya fue borrado).

Por eso, el día de hoy, después de leer algo que escribió el mismo amigo que me sugirió el recuento de daños; planeo rectificar la situación de ayer, y hacer un completo y concienzudo análisis de lo que fue mi 2009: un año que, sinceramente, tuvo más cosas malas que buenas.

Así que, mis queridos lectores imaginarios, lo que ustedes están a punto de leer, es una crónica sumamente personal acerca de mi año, el que está a punto de terminar.
Normalmente no soy alguien que escriba acerca de cosas tan personales, pero siento que es momento de hacerlo.

Here goes nothing:

Mi año empezó en una forma agridulce.
Pocos días antes de que sonaran las campanadas, yo había reanudado la relación más importante de mi vida.
Algunas cosas seguían estando mal, otras cuantas estaban bien; pero el caso es que a la medianoche, cuando hablé con ella, prometimos que íbamos a hacer todo lo posible porque los problemas del 2008 no se repitieran, y porque "este 2009" sólo nos trajera felicidad y momentos bonitos.
Si tan sólo hubiésemos sabido lo que nos deparaba...

Los meses fueron pasando, y era obvio que esa relación ya estaba más muerta que viva. Los rencores del pasado hacían que no pudiéramos esforzarnos en salvarla.
Al menos, jamás encontramos la forma de entregarnos los dos al mismo tiempo; parecía que estábamos jugando dominó: "Te toca", "ahora te toca a ti", "si tú haces eso, entonces yo te bloqueo haciendo esto otro".
Caímos (subconscientemente, supongo), en un juego de "a ver a quién le interesa más"

Cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, me saqué de onda completamente, y traté por todos los medios de rescatar lo que teníamos.
Pero ya era muy tarde, como ella me lo hizo saber en múltiples ocasiones.

Pocas veces en mi vida encuentro algo que me interese lo suficiente como para entregarme al 100%.
No es por sonar mamón, pero estoy acostumbrado a que las cosas me lleguen muy fácilmente.

En cuestiones económicas, he tenido la suerte de crecer en un ambiente donde no he tenido muchos problemas; y además, el dinero jamás ha sido una de mis prioridades.
En cuestiones sociales, soy tan bueno leyendo a la gente, que nunca he tenido ningún problema para obtener lo que quiero.
En cuestiones amorosas, aprendí que unos ojos verdes combinados con una mirada triste, hacen que la mayoría de las mujeres te den, por lo menos, una segunda mirada. Y no es por ser creído, pero normalmente, una segunda mirada es todo lo que necesito.

El caso es que siempre he sido alguien que obtiene lo que quiere, y no tiene que esforzarse mucho para conseguirlo.

Sin embargo, en este caso en particular, las cosas cambiaron.

Decir que me esforcé en rescatar mi relación es poco.
No dí el 100%, dí un 300%, y cualquier persona que me haya visto en ese entonces, puede atestigüar que fue cierto.

El prospecto de perderla a ella, era algo que no podía aceptar.
Terminé dejando pasar cosas que me hacían muchísimo daño, con tal de mantener viva la esperanza de que las cosas pudieran solucionarse.
Al final del día, ya era demasiado tarde como para salvar la relación, como ella me hizo saber en múltiples ocasiones.

Nos dimos un tiempo para aclarar la mente, y después, volvimos a tratar de arreglar las cosas.
Sinceramente, yo sentí como que el único que estaba tratando de arreglar algo, era yo.
Ella cada vez estaba más distante y más fría. Sus razones tendrá, estoy seguro.

Y entonces, en esos tiempos en que el país estaba paranóico por la "epidemia" de influenza; llegó lo que probablemente fue la peor semana de toda mi vida.
La week from hell, la llamarían mis amigos, una vez que se enteraron de todo lo que pasó.

Esa semana, fue la que me dejó saber que mi relación ya estaba realmente muerta.
En esa semana, pasaron cosas que jamás voy a olvidar. Por alguna razón, esa semana ella me trató peor de lo que jamás me había tratado en 2 años de relación.
Grosería tras grosería, pretexto tras pretexto, culerada tras culerada.

Ese fue mi breaking point; cuando acabó esa semana, yo supe que ya no tenía ningún caso seguir arreglando las cosas.
Sí, estaba entregado al 300% a salvar la relación más importante de mi vida; pero si hay una cosa en este mundo que jamás, jamás, voy a tolerar, es que alguien sea grosero conmigo.
Una semana de groserías fue suficiente para saber que lo que tenía que hacer, era irme de ahí.

Sin embargo, esa semana no pudo haber caído en peor momento.

Mi familia estaba pasando por una mala racha, y el ambiente estaba más pesado de lo que yo jamás recuerdo haberlo sentido. Eran días en que lo único que quería, era salirme de mi casa.

La crisis económica nos había pegado más fuerte de lo que pensábamos, y también estábamos pasando por varios problemas debido a ello.

Por varias razones, yo tuve muchos problemas en mi escuela, y estuve a punto de perder el semestre.

Mi grupo de amigos también tuvo algunos altercados, y varios de nosotros nos dejamos de hablar; inclusive hubo una madriza.

Todo esto, combinado con mi situación amorosa, hizo que yo sintiera como que mi mundo se estaba derrumbando.
Si alguna vez en mi vida me he sentido realmente mal, ha sido esa semana. Esas semanas.

Sin embargo, después de un par de días de sentir como que todo lo que conocía estaba valiendo madres, de no comer, y de no poder dormir; decidí que ya había estado bueno.

Siempre me he enorgullecido de ser una persona que ha podido salir adelante a pesar de haber pasado por varios momentos bien difíciles. No iba a tirarme a la mierda, a pesar de que nada estaba bien.

Había pasado mucho tiempo recargándome en ella cada vez que necesitaba apoyo, o algo en mi vida no estaba bien.
Era momento de salir adelante yo sólo. Tenía que recordar cómo era vivir momentos difíciles por mí mismo, sin tener que recargarme en alguien más.

Agarrándome las pelotas, empecé a tomar medidas para arreglar todo lo arreglable.

Logré salvar mi semestre, logré hacer que mis amigos arreglaran sus problemas, mi familia se sentó a hablar, y resolvimos ciertos inconvenientes que nos estaban dando en la madre, la situación económica mejoró; todo iba volviendo a su lugar poco a poco.

Creo que hoy, 31 de diciembre, y viendo las cosas con un poquito más de objetividad y distancia, puedo decir que en ese momento, la peor parte de mi año había terminado.
Después de esas múltiples crisis, el 2009 empezó a pintar mejor.

Fue en ese momento cuando me hice mi tercer tatuaje, para recordarme a mí mismo que sin importar lo mal que puedan verse las cosas; siempre van a mejorar.

Pocos días después de haberme decidido a salvar lo salvable, y en uno de esos sorprendentes momentos de la vida que jamás ves venir, una de mis mejores amigas me marcó.
Lo curioso, es que llevaba años sin ver a esta amiga, porque a veces, sin motivo alguno, la gente simplemente se aleja.

Resultaba que mi amiga estaba pasando por mi casa, y se había acordado de mí.
Fuimos a tomarnos un café, después de cerca de dos años sin haber cruzado palabra.
Yo no sabía, en ese momento, que ese café sería el primero de muchos, y que recuperaría a la mejor amiga que he tenido en toda mi vida.

Otros amigos, que yo mismo había alejado (al estar tan concentrado en mi relación) también fueron apareciendo; y poco a poco, he ido reforzando lazos con ellos.
Tuve la suerte de estar rodeado por personas que estaban viviendo cosas similares a las que yo vivía, así que me entendían perfectamente, y yo los entendía a ellos.

Personas nuevas aparecerían en mi vida también.
Gente increíble que el destino puso frente a mí, en diversas circunstancias y por diversas razones; se fueron volviendo mis amigos.
El día de hoy, puedo decir, con una sonrisa en la boca, que muchos de ellos se han convertido en amigos de verdad: gente a la que le confiaría mi vida, porque sé que no me van a decepcionar.

También, una vez que mi mente se aclaró un poco, pude retomar varias cosas de mi vida que me apasionaban.
Empecé a tocar batería, y recordé que una de las cosas que más amo en este planeta, es la música. No hay nada que me haga sentir más completo que entregarme totalmente a la batería; pegándole a los tambores y a los platillos como si mi vida dependiera de ello.

Volví a escribir en mis tiempos libres, y después de varios ejercicios, aprendizaje de técnicas, y mucha práctica; creo que escribo bastante mejor que antes.
Ustedes no podrían saberlo, porque aquí no escribo para "escribir bien", aquí escribo porque me relaja, así que realmente no me fijo en las formas ni en las normas.
Y cuando rimo, juro que es accidental.

Mi vida social renació, y después de un par de meses de sentirme de la cola, y de que mi autoestima bajara considerablemente; me di cuenta de que realmente muchas personas quieren estar conmigo, y de que para ellas, significo más de lo que yo mismo me imaginaba.

Y en fin, aquí estoy.
Un año más viejo, y un año más sabio.
A pesar de que siempre decimos eso; yo SÍ puedo afirmar que soy un año más sabio que antes.

Soy una persona totalmente diferente a la que empezó el 2009. Una persona mejor.

¿Fue un año difícil?
Sí, mucho.
¿Fue un año feliz?
No lo fue; aunque sí tuvo muchos momentos muy buenos.

Más pero sin embargo, ya me cansé de recordarme a mí mismo lo mucho que me dolieron algunas cosas.
Como me dijo Tepoz un día que me vio muy triste: "Lo bueno del dolor, es que te ayuda a crecer más rápido que si te hubieran dado Crecilac y te hubieran echado estiércol encima"

Me quedo con lo bueno de este 2009.

Hay muchas personas a las cuales quisiera agradecerles el haberme escuchado y apoyado en esos momentos donde yo sentía que mi vida era una basura; pero creo que no es necesario, porque todas ellas ya saben quienes son, y ya se los agradecí en persona.

Sólo quiero decirles que este año, descubri que una de las frases más ciertas que existen across the universe es: "I get by with a little help from my friends"

Y también, quiero agradecerles a ustedes, lectores imaginarios, porque, aunque no lo crean, sí son una parte importante de mi vida.
Mi blog es un tesoro para mí, porque es el lugar donde puedo hacer catarsis, a pesar de que normalmente no escribo de cosas profundas ni realmente personales; el puro hecho de escribir me hace sentir mejor, siempre.

Cuando empecé el überlog, jamás pensé que fuera a volverse tan popular como lo es ahora. Supongo que algo debo de estar haciendo bien para que ustedes sigan viniendo a leerme, ¿no?

Una de las partes más importantes de mi blog, son ustedes: los lectores. (obviamente, la parte más importante sigo siendo yo: el autor)

Y ahora sí, voy a acabar este post.
Lamento que haya sido tan estúpidamente largo (y probablemente estúpidamente aburrido); pero de vez en cuando uno tiene que tomarse el tiempo de escribir de cosas ligeramente menos humorísticas para darle espacio a los textos relativamente serios.

Mi propósito para el 2010, queridos lectores imaginarios; es seguir escribiendo de todos y cada uno de los momentos bizarros de mi vida, y de todas las quejas y pendejadas que tenga que exteriorizar para no terminar explotando y matar a una gorda emo.

Los quiero.
Excepto a Momo, a ella no la quiero, porque me mandó al cerro.

Feliz 2010 para todos.

viernes, 18 de diciembre de 2009

De momentos y reflexiones

"¿Cómo sabes cuando es momento?"

"¿Hmm?", me contestó Tepoz, dejando de besar a Ojosgrises.

"Sí cabrón, ¿cómo sabes cuando es momento de algo?", le repetí, mientras miraba una holgazana nube que cruzaba el cielo en forma sumamente lenta.

"¿Momento de qué?", preguntó Ojosgrises, la casi-novia de mi mejor amigo.
"Momento de cambiar de tema, está hablando de ella otra vez", le dijo Tepoz, mientras la abrazaba y le sonreía.

"¡Hey, cursis!, ¿pueden dejar de hacerse tocamientos y ponerme atención dos segundos?", les dije, mientras me reacomodaba en el pasto donde estaba tirado.

"En serio deberías de dejar de hablar de ella, Mohawksexy se siente mal cada vez que la mencionas, ¿sabes?", dijo Tepoz, y me aventó una gomita en la cabeza.

"No debería de sentirse mal...", contesté, agarrando la gomita y aventándola sin ver. Atinaría en el pelo de Ojosgrises, y el proyectil se quedaría ahí, sin que ella se diese cuenta.

"Pues es que en serio le gustas, tonto. Hay que hablar de otra cosa.", dijo Ojosgrises, al tiempo que me picaba el hombro con una rama.

"Ok, me parece justo... ¿qué tal si hablamos de momentos? Como por ejemplo, ¿cuándo es buen momento para hablar de lo que realmente quiero hablar?", dije, mientras seguía viendo la misma nube.

"Podemos hablar de lo que quieras, tarado", dijo una voz que venía llegando.
Levanté la cabeza, y vi que Mohawksexy se acercaba, sonriéndonos.

"¿De qué estamos hablando?", preguntó la recién llegada.

"De ella", le dije, volviendo a poner la cabeza en el pasto.
"Sí, otra vez...", agregó Tepoz, poniendo cara de frustración.

"Es que simplemente no entiendo. Jamás he entendido a las mujeres, pero a ella la entiendo todavía menos...", dije, ignorando la cara de mi mejor amigo.
"Ok, cambié de opinión, ya no podemos hablar de lo que quieras", dijo Mohawksexy mientras se sentaba junto a mí.

"Vamos a hablar de cosas más felices, como... no sé... ¡payasos!", propuso Ojosgrises, mientras jugaba con la mano de mi amigo.

"A Dexter le dan miedo los payasos", intervino Mohawksexy.
Levantó mi cabeza, y la recargó en sus piernas.
No objeté.

"Ok, de cosas felices no, porque ustedes son un par de amargados; mejor hablemos de cosas serias", volvió a proponer Ojosgrises.

"¿Cómo quieres que te tomemos en serio cuando tienes cara de quinceañera enamorada?", le respondió Mohawksexy, mientras me peinaba con la mano.

"Yo sigo sin entender por qué no podemos hablar de mis problemas existenciales", reclamé, alzando la mano como para pedir la palabra.

"Porque si por ti fuera, eso sería de lo único que hablaríamos siempre, cariño", me contestó Mohawksexy, con un ligero tono de enojo en la voz.

"Vaya, en serio te dejó bien jodido, ¿verdad?", preguntó Ojosgrises.
"En defensa de ella, este pendejo ya estaba bien jodido desde antes de conocerla", rectificó Tepoz, que llevaba los últimos veinte minutos viendo a Ojosgrises con cara embobada.

"No entiendo por qué no puedes solucionar tus problemas embriagandote y diciendo que todas las mujeres somos unas pendejas; como la mayoría de los hombres", dijo Mohawksexy, que por fin había acabado de peinarme con la mano.

"Pues porque la mayoría de los hombres son unos pendejos. De hecho, la mayoría de la gente es pendeja..." dije, mientras me despeinaba otra vez.

Un mechón de pelo me tapó los ojos, así que me lo quité de la frente, y sonreí. Después volví a mirar al cielo, buscando otra nube holgazana que me entretuviera.

Tepoz y Ojosgrises ya estaban abrazados otra vez, aislados del resto del mundo.

"Eres demasiado lindo como para seguir tratando de entenderla, ¿sabes?", me dijo Mohawksexy.

"Ya me estoy resignando a no entenderla nunca. Creo que simplemente no es momento."
Sonreímos.

miércoles, 1 de abril de 2009

Un cuento corto

Como sigo sin muchas ganas de escribir algo nuevo, el día de hoy postearé un cuento que escribí hace un par de años.
Puntos extra si alguien reconoce la canción que me dió la idea para escribir el cuento.

Prometo dejar de estar emo y escribir algo nuevo muy pronto.
De todos modos me han pasado varias cosas contables últimamente.

En fin, he aquí el cuento corto:

La lluvia no dejaba de caer.
Ella miró por la ventana y sonrió con su dentadura gastada y vieja.
“Cuando deje de llover vendrá. Vendrá, yo lo sé”
Se sentó en su mecedora favorita y se frotó los brazos, hacía mucho frío y estaba húmedo.

La casa era grande, y había sido hermosa hace muchos años, ahora estaba descuidada y cayéndose a pedazos; el papel tapiz se despegaba de las paredes, y no pasaba un día sin que apareciera una nueva gotera.
Y la lluvia no dejaba de caer.

Ella miró el reloj y alzó las cejas.
“Ya son las 3, y él llegará a las 6.”
Volvió a sonreír; pensar en su hijo la hacía sentir feliz, aunque cada vez lo viera menos. Él era un hombre ocupado, y no podía ir a verla seguido; sin embargo, ella no tenía a nadie más, todas las personas de su vida habían ido desapareciendo poco a poco, se habían ido volviendo etéreas, se habían esfumado junto a las gotas de lluvia, y ahora estaba sola.
Sola, excepto por él.
Él vendría cuando la lluvia cesara, pero la lluvia no dejaba de caer.

Volvió a mirar por la ventana, y a sonreír con su dentadura gastada y vieja.
Posó su cabeza en las almohadas de la mecedora, y sin que se diera cuenta, el sueño se había apoderado de ella.
Soñó con su esposo, que la miraba sonriente desde un jardín lleno de flores. La saludó con la mano y le hizo un guiño con el ojo, el sol brillaba y el aire olía a pasto mojado.
Una lágrima resbaló por su ojo, porque sabía que aunque él estuviera ahí, cerca de ella, jamás podría tocarlo.
Entonces un ruido fuerte la despertó, era un trueno.
La lluvia no dejaba de caer.

Ella miró el reloj y alzó las cejas.
“Ya son las 3, y el llegará a las 6”

Se puso otro suéter, y volvió a pensar en su hijo.
“Ojalá esté bien abrigado, hace mucho frío”

Entonces pensó en la última vez que la visitó, y como, a pesar de que ya era un hombre, siempre lo vería como su pequeño niño. Estaba más orgullosa de él de lo que jamás podría decirle.
Quería verlo, pero era un hombre ocupado y no podía estar con ella todo el tiempo.
Además, lo vería pronto, cuando la lluvia parara.
Pero la lluvia no dejaba de caer.

Sentada junto a la ventana, volvió a sentir que el sueño la invadía; no podía evitarlo, dormía siempre que estaba lloviendo.
Volvió a soñar con su esposo, y esta vez estaba más cerca, casi podía oler su fragancia de siempre, la fragancia que conocía muy bien, después de haber estado junto a ella tantos años.

Ella siempre había sido muy feliz, más feliz de lo que pensó que se podía ser, hasta el día en que él murió. Ahora cada rincón de la casa le recordaba algo, y si ya no lloraba era porque ya no tenía más lágrimas para derramar.

Volvió a despertar.
Miró el reloj y alzó las cejas.
“Ya son las 3, y él llegará a las 6”


Sí, llegaría, y entonces ella podría hacerle unas galletas, como cuando era niño, y lo vería con todo el cariño que sólo una madre puede tener.
Lo abrazaría y le diría que lo amaba.
Miró por la ventana y sonrió con su dentadura gastada y vieja.
Gastada y vieja, así se sentía últimamente.

Caminó por la casa, y llegó a la puerta. La abrió y miró hacia afuera, tal vez él ya estaba en camino.
Pero no vio nada, excepto la lluvia, y el viejo tapete de “Bienvenidos”.
El mismo tapete que había recibido tantas visitas durante los años, y que había sido la entrada a una casa llena de risas y alegría, pero que ahora estaba despintándose, y muy sucio.
Lo desempolvaría más tarde, ahora tenía mucho sueño.

Caminó de regreso a la casa, y se sentó en la sala. Sin darse cuenta, volvió a quedarse dormida.
Soñó con sus viejos amigos, radiantes y felices, todos le sonreían y la saludaban, en el mismo jardín lleno de flores de antes. Ella reía y caminaba hacia ellos, pero no se acercaban, era como si cada paso que diera hacia adelante, ellos dieran uno hacia atrás.

Despertó frustrada.
Miró el reloj y alzó las cejas.
“Ya son las 3, y él llegará a las 6”

Cada vez tenía más frío, y se sentía más cansada.
Pero la lluvia no dejaba de caer.
Fue hacia la mesa del comedor, y encontró una rosa roja, como la que su esposo le dio el día que se conocieron.


Por primera vez en mucho tiempo, pudo llorar, y lo hizo hasta que no pudo más.
Era como si toda la tristeza que había estado guardando todos estos últimos años saliera de ella de una vez y para siempre.
Y cuando dejó de llorar fue muy feliz.
Tan feliz como el día en que se casó, o el día que nació su único hijo.

Miró el reloj una vez más, y sonrió.
“Ya son las 3, y él llegará a las 6, llegará cuando deje de llover.”

Fue hacia su cuarto y miró las fotografías de su cabecera. Los dos hombres que había amado en su vida.
Se recostó en su cama y abrazó la foto. Cerró los ojos.

Soñó con su esposo una vez más, pero ahora podía tocarlo. Y también estaban sus amigos. Y supo que nunca más se iba a sentir sola.

Días después, la encontraron.
En su mesa de noche, estaba un ramo de flores marchitas, junto a la foto de su hijo, y un recorte de periódico que leía:
“Hombre es atropellado en avenida de alta velocidad.
La fuerte lluvia hizo que un vehículo perdiera el control e impactara con el joven.”
En su cama, había una mujer abrazando un portarretratos, con una sonrisa en la boca y el surco de una lágrima resbalando bajo sus ojos.
Y un reloj descompuesto, que llevaba marcando las 3 por varios años.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Stop crying your heart out

Y así, lectores imaginarios, el ciclo de la vida da otra vuelta.
Nacemos, crecemos, nos desarrollamos, nos reproducimos, y nos petateamos.

Y esa fue mi forma de decirles a ustedes que acabo de hacer mi "triunfal" regreso a la soltería.
Yo sé que no tiene nada que ver, pero la mayoría de las cosas que hago no tiene nada que ver con nada más.

En fin, después de un año y medio, soy soltero otra vez.
Y no aprovecharé mi überlog para ventilar mis asuntos ni para llorar mis penas, porque yo sé aprender en cabeza ajena; y noté que a un amigo que hizo precisamente eso, las cosas no le salieron nada bien.
Les prometo, lectores imaginarios, que no tendrán que escuchar mis emo-sidades mucho tiempo; es esta vez y ya.

Lo que sí, es que yo sé que a veces ella lee mi überlog; así que lo que haré en este post será darle las gracias.

Gracias.

Gracias por todas los momentos que pasamos y por las pendejadas que hicimos.
Gracias por todos los helados de uva que nos recordaban a nuestra infancia.
Gracias por todas las 3 temporadas y media de House que vimos en tu sillón, y gracias por aguantarme cuando a huevo quería discutir a la mitad del capítulo.
Gracias por tolerar mis mamonerías, yo sé que a veces no soy fácil. Muchas veces. Casi todas, en realidad.
Gracias por romper corazas, siento que soy mucho mejor persona ahora.
Gracias por todas las llamadas sin sentido, gracias por los mensajitos cursis, inclusive gracias por los pleitos pendejos que teníamos a cada rato.
Gracias por burlarte de mí cuando no supe pedir tu té ridículo en Starbucks.
Gracias por enseñarme que tengo corazón, por más que quiera ocultarlo.
Gracias por mi Ninja de peluche, estoy seguro de que te va a extrañar mucho.
Gracias por mi collar de Peter Petrelli, y gracias por acompañarme a hacerme mis 2 tatuajes geeks y ridículos, no quisiera habérmelos hechos con nadie más que tú.
Gracias por todas las galletas de chocolate, y por los kilos y kilos de palomitas; y los Dr Pepper tibios que tanto me daban repele.
Gracias por no mandarme al diablo cuando yo veía estelas rojas atrás de las esferas de tu árbol.
Gracias por seguirme el juego en todas las pendejadas que se me ocurrían, eso significaba más para mí de lo que jamás te vas a imaginar.
Gracias por demostrarme que siempre ibas a estar cuando te necesitara, y sé que lo vas a seguir estando.
Gracias por soportar mis contradicciones, que yo sé que eran un chingo.
Gracias por ver películas mucho muy malas conmigo, aunque no hayan valido la pena, estar contigo lo compensaba todo.
Gracias por ser la vocalista de mi banda de pseudo-rock de juguete; eres la mejor que he conocido.
Gracias por acompañarme cuando yo me sentía súper rock star, ese día fue de los mejores que he tenido.
Gracias por ponerte disfraces ridículos en Halloween, sólo tú hubieras hecho eso por mí.
Gracias por las buenas y por las malas, todo siempre estuvo chido mientras estuviéramos juntos.
Gracias por todo Dzz.

En serio, gracias.

domingo, 17 de agosto de 2008

En shock

Hace nada, yo estaba yendo al cine y perdiendo el tiempo por Galerías Insurgentes; y los bares se negaban a vendernos nada que no fuera una piña colada natural. Al otro día iría a Coyoacán a comprar pulseras y collares, y después su mamá me daría ride a mi casa.

Hace unos cuantos días, yo estaba robándome los posavasos y menús para guardarlos como recuerdo; y estaba sentado afuera de la banqueta de un Carrefour, con un billete de doscientos en la mano, y esperando a que llegara mi amiga para poder comer en un Itallianis por primera vez.

Hace muy poco tiempo, yo me estaba quejando de la cantidad de tarea que nos dejaba nuestro profesor de historia, y también estaba balanceándome sobre unos tubos de metal que esperaban a que los pusieran en el esqueleto de un edificio en construcción.

Hace unas semanas, veía a mis amigos tratar de parar ambulancias para poder cruzar la calle antes de tiempo; y esperando afuera de un Sanborns a que llegaran por mi amiga, porque me enseñaron a ser un caballerito.

Hace poquito tiempo, estaba yo aprendiendo a jugar billar, pidiendo un Spirit verde y sintiéndome casi adulto mientras pasábamos enfrente de una moto que sólo servía como decoración.

Hace unos ayeres, yo me estaba poniendo unos patines naranjas que después de unas cuantas horas me lastimarían muchísimo los pies y hasta me sacarían sangre, pero yo no lo sentiría porque el frío y la humedad adormecerían mis piernas; pero no importaba, porque estábamos celebrando su cumpleaños; el que prometimos que sería el primero de muchos cumpleaños juntos en que nos felicitaríamos.

Hace unos meses, estábamos celebrando el fin del año escolar, y yo abrazaba a mi amiga mientras le pedía que firmara mi anuario.

Y el tiempo pasó...

Los bares ya nos venden lo que queramos, pero seguimos pidiendo piñas coladas naturales para recordar aquellas primeras veces, mientras sonreímos e intercambiamos miradas de complicidad, como si fueramos dos niños haciendo travesuras.

Ahora Coyoacán está destruído, los puestos donde compramos cosas ya no existen, y esas pulseras se alejaron de nuestro cuerpo desde hace muchos años.

Yo sigo robándome los posavasos y los guardo como recuerdos, pero ya perdí aquellos que tomé en esos días.

El Carrefour ya no existe, ni tampoco la ilusión de comer en el Itallianis. Los billetes de doscientos ya no se ven tan valiosos como antes; y el lugar de esa banqueta donde me gustaba sentarme, ahora se convirtió en una central de taxis.

Ya no me dejan tarea de historia, esos cuadernos que en su tiempo me parecían tan importantes, pasaron a acumular polvo, y después se fueron de mi casa y de mi vida.

Los tubos de metal donde me balanceaba, pasaron a ser parte de un nuevo edificio, y el edificio dejó de ser nuevo hace muchos años ya.

Cruzar la calle donde una vez paramos la ambulancia ya dejó de ser complicado, porque ahora es una cerrada.

El coche en el que pasaban por mi amiga pasó a ser suyo, y después lo vendió para poder comprarse uno nuevo.

Yo ya sé jugar billar, los Spirits ya no existen y la moto decorativa se convirtió en una fuente que nunca está prendida.

Los patines naranjas dejaron de existir, y las cicatrices de mis pies ya son casi invisibles, sólo las puedo ver si me esfuerzo en recordar el aire frío que había afuera del McDonald's.

Pasamos muchos cumpleaños juntos, y otros separados, pero siempre nos hemos felicitado.

Y el tiempo pasó...

Y hoy, desempolvé mi anuario y encontré una nota que sólo podía ser suya:

"Te adoro, eres mi mejor amigo.
Espero que dentro de muchos años nos sigamos queriendo como nos queremos hoy."

El tiempo pasó, y parece que alguien se hubiera robado mis años.

Pasé de verla diario, a verla cada semana, a verla cada dos meses, a verla cada seis.
La última vez que la vi fue en diciembre, cuando me presumió un anillo de compromiso.

Ahora vive en Liechtenstein y casi no nos hablamos; pero yo la sigo queriendo como el día que escribió en mi anuario.

Felicidades Daniela.
Te adoro, eres mi mejor amiga.
Espero que dentro de muchos años nos sigamos queriendo como nos queremos hoy.

Yo sé que van a ser muy felices.