Queridos asnos:
Antes que nada, permítanme agradecerles, porque siempre había querido empezar un escrito con "Queridos asnos", y gracias a sus pendejadas de los últimos días, por fin tengo la oportunidad.
Quiero comenzar diciéndoles algo que me sale del corazón: Déjense de mamadas.
Está chido que la constitución les dé el derecho a manifestarse cuando algo les parezca injusto, y está pésimo que muchos de ustedes hayan perdido su trabajo; pero creo que ya es momento de que alguien se los diga: Déjense de mamadas, en serio.
No sé en qué momento pensaron que venir desde sus pinchurrientos pueblos era una buena idea, pero les tengo noticias: a los citadinos NO nos parece aceptable que vengan a atascar nuestro zócalo, a cagar en nuestras banquetas y a congestionar nuestro tráfico.
Esperen, no se decepcionen todavía, porque les tengo peores noticias: ¿ven a toda esa gente a la que ustedes están importunando con su miserable y estorbosa existencia?
¿Qué creen? Ninguna de esas personas puede hacer algo por ustedes.
No es como si Juan Pérez, el pobre sujeto que no pudo llegar a su trabajo por culpa de los anafalbetas maestros de Zapótitlan de los Tomates, de repente dijera "Hmm, vaya, están estorbando las calles, voy a cerrar los ojos y a tronar mis dedos, y mágicamente todas sus peticiones van a ser cumplidas para que puedan regresar a maleducar a nuestra juventud"; no, pinches maestros, la vida no funciona así.
La verdad es que lo único que están logrando, es hacer que la gente que no tiene nada en contra de ustedes (porque sinceramente, nos valen madres sus peticiones) de pronto ya tenga algo en contra de ustedes, porque vinieron a complicarnos la vida con sus estupideces y berrinchitos.
"Pero Dexter, no puedes hablar así porque no entiendes qué es lo que piden los pendejos"; well, guess what, lector imaginario?
SÍ puedo hablar así, porque es mi blog y puedo hacer lo que se me pegue la gana, y porque además lo que piden los pendejos es una gran pendejada (¿quién lo hubiera visto venir?)
Lo que estos cuasi-retrasados quieren, es que no se les hagan exámenes de evaluación para poder seguir dando clases.
Les voy a dar un par de segundos para que procesen semejante estupidez:
Los maestros, las personas que SE SUPONE tendrían que educar a la juventud de México, están reclamando para que nadie pueda evaluar si tienen los conocimientos y la capacidad necesaria para educar a la juventud de México, porque saben que si así fuera, tendrían que despedir a un enorme número de maestros PORQUE SON UNOS INEPTOS.
Lo que están reclamando y exigiendo, Y la razón por la que están secuestrando nuestra ciudad, es para que permitamos que una bola de analfabetas incapaces sean los responsables de la educación de nuevas generaciones.
Vaya, con razón el país es tan pinche ignorante y jodido; ¿cómo podría ser diferente, con unos maestros así?
POR SUPUESTO que tendrían que evaluar a todos los maestros; es más, si por mí fuera, deberían de fusilar a todos los que no pasen la evaluación, porque significa que llevan años maleducando a nuestros niños, para que cuando crezcan, sean tan ignorantes y estúpidos como lo fueron sus maestros.
Pero bueno, dejemos un poco de lado las cosas que piden; imaginemos que vienen a pedir cosas coherentes e inteligentes (no es el caso, pero usemos nuestra imaginación); y aunque así fuera, habría que fusilar a toda esta bola de haraganes mantenidos y parásitos, porque ya no están ejerciendo su derecho a manifestarse; están empezando a invadir los derechos de otras personas y afectando a inocentes.
Perdón, culeros, pero si paralizan las vías de alta velocidad, causan un pinche caos vial.
Están afectando mi derecho al libre tránsito, y a diferencia de ustedes, yo SÍ tengo ganas de trabajar, yo SÍ soy una persona productiva, y yo SÍ aporto algo a este país platanero.
"Pues si tanto te afecta, ¿por qué no usas el metro, pinche burguesito?", oigo que dicen algunos mitoteros con espíritu anarquista sandinista guevarista marxista y stalinista.
"Váyanse al diablo, porros de mierda", les contesto desde mi hermosura de ojos verdes.
Yo NO uso coche, yo siempre me muevo en transporte público, porque es la forma civilizada de viajar; y los "maestros" ni siquiera me dejan hacer eso, porque tapan las vías de transporte público y las entradas y salidas de las estaciones de metro.
Básicamente, no hay forma de evitar a ese montón de parásitos, porque poco a poco están tomando nuestra ciudad.
El verdadero problema aquí no es que vengan a "manifestarse pacíficamente", sino que nuestro gobierno no tenga los huevos de darles unos cuantos madrazos a esos delincuentes, porque no sé en su mundo, pero en el mío, secuestrar las vías de transporte es un delito.
Mancera, te pido de la manera más atenta que dejes de rascarte los huevos y saques a toda esa bola de estúpidos de nuestra ciudad. Deja que se manifiesten "pacíficamente" en un lugar donde no estorben ni afecten a las personas que sí tenemos ganas de trabajar y de vivir una vida decente.
Y queridos maestros:
Resígnense; nunca van a lograr nada, porque a nadie le interesa que gente como ustedes salga adelante. Cuando estén dispuestos a educarse y a mejorarse como personas y como profesionales, tal vez entonces nos interese lo que tengan que decir.
Mientras tanto, váyanse al carajo y dejen de joder.
Mejor regrésense a sus pinches pueblos, porque si les importara tanto la educación de los niños, estarían dándoles clases en vez de estar aquí, haciendo que pierdan MÁS días de clases.
Atentamente:
Dexter Petrelli, un ciudadano harto de sus pinches chingaderas.
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martes, 27 de agosto de 2013
martes, 24 de julio de 2012
Cosas que aprendí en Canadá
Hace rato, borrando mails viejísimos, me encontré con un correo que mandé hace 5 años, cuando yo estaba viviendo en Canadá con mi mejor amigo.
Leer ese mail viejo me hizo darme cuenta de que soy la pura onda y siempre lo he sido. Me hice gracia a mí mismo.
Ay, Dexter, qué sensual eres.
En fin, aquí está el mail, en caso de que tengan tiempo qué perder y quieran perderlo leyendo pendejadas:
Oh sí oh sí, por fin tengo chance de meterme a internet otra vez.
Todo va poca madre por acá; he aprendido un chingo de cosas:
- Dormir en la banca de un parque no es bien visto socialmente.
- Las escaleras son resbalosas, y los golpes al caerte de las escaleras duelen igual o peor que en Mexico.
- Los mapaches vienen hasta tu puerta a pedir comida. Como un Auto Mac pero a la inversa.
- Las ardillas corren libremente por las calles, pero no las puedes tocar porque el gobierno las protege, de hecho, el gobierno protege mas a las ardillas que a los turistas.
- Los teclados no tienen enie.
- Los conductores de autobus tienen arena en su vagina, y "turista, no hablo ingles, sorry" no es una excusa válida para no pagar pasaje.
- Te pueden bajar del autobús a media calle si no pagas pasaje.
- Starbucks tiene como 15 sabores de frappuccino que no existen en México.
- La gente que se llama Bryan en Canadá no es igual a la gente que se llama Bryan en México. Aquí no son nacos, chaparros, morenos y grasosos.
- La gente no sabe nada de espaniol, pero aún así, si saben que eres mexicano, te gritan "¡Borracho cabrón desgraciado infeliz!" con una enorme sonrisa de estúpidos, y creen que te va a hacer gracia y que te vas a sentir bienvenido.
- No te puedes emocionar por ver un puesto de tacos, porque los tacos de aquí no son tacos; son tostadas con carne de cerdo y lechuga. 4 dólares pieza.
- Cuando te dicen que te vas a subir al edificio free standing más alto del mundo, debes creerles.
- Si te subes al edificio free standing más alto del mundo, tus huevos van a cambiarse de ubicación, y se quedarán en tu garganta por lo menos 2 horas.
- Caminar en piso de vidrio a 130 pisos de altura es para novatos. La onda es acostarse y aplicar el acapulcazo.
- Los turistas son queridos, la cerveza es gratis si ofreces enseniarles un poco de espaniol. A la tercera jarra ellos van a estar enseniandote ingles, y a la quinta jarra tú vas a necesitar que te ensenien espaniol.
- La composición del suelo es diferente. Aquí hay 7 mujeres hermosas por metro cuadrado, en México hay 7 ninios de la calle por centímetro cúbico.
- Cuando te dicen que algo está "within walking distance", no se refieren a 3 cuadras; se refieren a poco más de 50. No es choro... pasé 3 horas caminando al Eaton Centre.
- Si no tienes cambio exacto, no puedes subirte a su transporte público. No es choro... pasé 3 horas caminando al Eaton Centre.
- La comida chatarra engorda. Parece algo de sentido común, pero aquí es más real que en México. 4 de los 5 kilos que engordé me respaldan.
-Si te ofrecen un viaje en bote a las 14 islas del lago Ontario, no debes emocionarte mucho; en realidad es un viaje de 2 horas en una trajinera glorificada, alrededor de 14 mierditas que parecen una sola islota. 24.95 plus taxes.
- Si vas al Food Court y le gritas "putín" al que atiende, no se va a ofender; te va a dar unas papas grasosas... y te dirá que es el plato tradicional de Quebec. 3.95 plus taxes.
- A los osos y a los alces les gusta sodomizar turtsas mexicanos. Y a los amigos de los turistas mexicanos les gusta tomar fotos de la sodomia pública. 31.99 plus taxes.
- Hacer chistes racistas de "ni los negros" y "como viles chinos" no es opción. Nunca habia visto tanto negrochino en mi vida.
- Cuando por fin encuentras a otro turista que hable espaniol, se la va a pasar cantando Atrevete Te Te. A los 3 minutos vas a querer estar con gente que sólo hable inglés.
- Alejate de las familias hindues. Este consejo te doy porque tu amigo Dexter soy.
- Aunque comprar un jugo de mandarina con granada parezca buena idea en el momento, no lo es. Sabe a pene remojado en escabeche (con granada). 2.99 plus taxes.
- Si te encuentras con un viejito simpatico alemán, gritale "Listen, you wandering bitch!" y te ganas cerveza gratis.
- Los mexicanos tienen pegue en Canadá y los canadienses tienen pegue en México. Ironía digna de Sol.
- Dormir con alguien: buena idea. Dormir con un güey que te cucharea: mala idea. No, no me acosté con un cabron canadiense. Aún.
- Canadá es hogar del gatito más hermoso del universo. En serio, era estúpidamente bello. Sí.
- Youtube es una excelente forma de perder el tiempo en todas partes del mundo.
- Aquí sólo hay 3 tipos de mujeres: Las buenas, las nomamesquepinchebuenaestá, y las gordibuenas.
- Después de unos dias, te das cuenta que no quieres dejar de escribir mails, porque sabes que cuando termines vas a tener que apagar la computadora y meterte a la cama con el puto que cucharea. Y ronca.
- Cuando te das cuenta que eso pasa, decides hacer algo para cambiar la situación. Hoy cucharearé yo.
- Las seniales de transito sirven de algo. No, no estoy jugando, paisanos, es la verdad.
- Los estereotipos son falsos, la policía montada no corre libremente por las calles. Creo que sólo salen en luna llena.
- La comida viene en 2 sabores: Insípida y maple.
- Puedes no ver a tu familia y amigos en 3 meses y no pasa nada, pero si ves una lata de chiles Herdez te sentirás nostálgico.
- Una tienda con 100 marcas de cerveza y de todos modos compras Corona.
- Los estereotipos te dicen que Canadá es helado y con nevadas que dejan snow banks de 3 metros de alto, pero la realidad es que tienes que dormir con un puto ventilador en la jeta porque estás a 32 chingados grados.
- Todo es tan hermoso que da coraje.
- Nadie te tortea en el metro. Excepto tu companiero de viaje que es más puto de lo que jamás pensaste.
Sí... creo que es todo lo que he aprendido hasta ahora, pero todavía me quedan unas semanas de vida castoril. Me la estoy pasando chingón.
¡Saludos y abrazos a todos, los extranio!
Avec amour:
Dexter
PD: Les bergers à Bethléem courent pressés.
Leer ese mail viejo me hizo darme cuenta de que soy la pura onda y siempre lo he sido. Me hice gracia a mí mismo.
Ay, Dexter, qué sensual eres.
En fin, aquí está el mail, en caso de que tengan tiempo qué perder y quieran perderlo leyendo pendejadas:
Oh sí oh sí, por fin tengo chance de meterme a internet otra vez.
Todo va poca madre por acá; he aprendido un chingo de cosas:
COSAS QUE HE APRENDIDO EN CANADÁ:
- Dormir en la banca de un parque no es bien visto socialmente.
- Las escaleras son resbalosas, y los golpes al caerte de las escaleras duelen igual o peor que en Mexico.
- Los mapaches vienen hasta tu puerta a pedir comida. Como un Auto Mac pero a la inversa.
- Las ardillas corren libremente por las calles, pero no las puedes tocar porque el gobierno las protege, de hecho, el gobierno protege mas a las ardillas que a los turistas.
- Los teclados no tienen enie.
- Los conductores de autobus tienen arena en su vagina, y "turista, no hablo ingles, sorry" no es una excusa válida para no pagar pasaje.
- Te pueden bajar del autobús a media calle si no pagas pasaje.
- Starbucks tiene como 15 sabores de frappuccino que no existen en México.
- La gente que se llama Bryan en Canadá no es igual a la gente que se llama Bryan en México. Aquí no son nacos, chaparros, morenos y grasosos.
- La gente no sabe nada de espaniol, pero aún así, si saben que eres mexicano, te gritan "¡Borracho cabrón desgraciado infeliz!" con una enorme sonrisa de estúpidos, y creen que te va a hacer gracia y que te vas a sentir bienvenido.
- No te puedes emocionar por ver un puesto de tacos, porque los tacos de aquí no son tacos; son tostadas con carne de cerdo y lechuga. 4 dólares pieza.
- Cuando te dicen que te vas a subir al edificio free standing más alto del mundo, debes creerles.
- Si te subes al edificio free standing más alto del mundo, tus huevos van a cambiarse de ubicación, y se quedarán en tu garganta por lo menos 2 horas.
- Caminar en piso de vidrio a 130 pisos de altura es para novatos. La onda es acostarse y aplicar el acapulcazo.
- Los turistas son queridos, la cerveza es gratis si ofreces enseniarles un poco de espaniol. A la tercera jarra ellos van a estar enseniandote ingles, y a la quinta jarra tú vas a necesitar que te ensenien espaniol.
- La composición del suelo es diferente. Aquí hay 7 mujeres hermosas por metro cuadrado, en México hay 7 ninios de la calle por centímetro cúbico.
- Cuando te dicen que algo está "within walking distance", no se refieren a 3 cuadras; se refieren a poco más de 50. No es choro... pasé 3 horas caminando al Eaton Centre.
- Si no tienes cambio exacto, no puedes subirte a su transporte público. No es choro... pasé 3 horas caminando al Eaton Centre.
- La comida chatarra engorda. Parece algo de sentido común, pero aquí es más real que en México. 4 de los 5 kilos que engordé me respaldan.
-Si te ofrecen un viaje en bote a las 14 islas del lago Ontario, no debes emocionarte mucho; en realidad es un viaje de 2 horas en una trajinera glorificada, alrededor de 14 mierditas que parecen una sola islota. 24.95 plus taxes.
- Si vas al Food Court y le gritas "putín" al que atiende, no se va a ofender; te va a dar unas papas grasosas... y te dirá que es el plato tradicional de Quebec. 3.95 plus taxes.
- A los osos y a los alces les gusta sodomizar turtsas mexicanos. Y a los amigos de los turistas mexicanos les gusta tomar fotos de la sodomia pública. 31.99 plus taxes.
- Hacer chistes racistas de "ni los negros" y "como viles chinos" no es opción. Nunca habia visto tanto negrochino en mi vida.
- Cuando por fin encuentras a otro turista que hable espaniol, se la va a pasar cantando Atrevete Te Te. A los 3 minutos vas a querer estar con gente que sólo hable inglés.
- Alejate de las familias hindues. Este consejo te doy porque tu amigo Dexter soy.
- Aunque comprar un jugo de mandarina con granada parezca buena idea en el momento, no lo es. Sabe a pene remojado en escabeche (con granada). 2.99 plus taxes.
- Si te encuentras con un viejito simpatico alemán, gritale "Listen, you wandering bitch!" y te ganas cerveza gratis.
- Los mexicanos tienen pegue en Canadá y los canadienses tienen pegue en México. Ironía digna de Sol.
- Dormir con alguien: buena idea. Dormir con un güey que te cucharea: mala idea. No, no me acosté con un cabron canadiense. Aún.
- Canadá es hogar del gatito más hermoso del universo. En serio, era estúpidamente bello. Sí.
- Youtube es una excelente forma de perder el tiempo en todas partes del mundo.
- Aquí sólo hay 3 tipos de mujeres: Las buenas, las nomamesquepinchebuenaestá, y las gordibuenas.
- Después de unos dias, te das cuenta que no quieres dejar de escribir mails, porque sabes que cuando termines vas a tener que apagar la computadora y meterte a la cama con el puto que cucharea. Y ronca.
- Cuando te das cuenta que eso pasa, decides hacer algo para cambiar la situación. Hoy cucharearé yo.
- Las seniales de transito sirven de algo. No, no estoy jugando, paisanos, es la verdad.
- Los estereotipos son falsos, la policía montada no corre libremente por las calles. Creo que sólo salen en luna llena.
- La comida viene en 2 sabores: Insípida y maple.
- Puedes no ver a tu familia y amigos en 3 meses y no pasa nada, pero si ves una lata de chiles Herdez te sentirás nostálgico.
- Una tienda con 100 marcas de cerveza y de todos modos compras Corona.
- Los estereotipos te dicen que Canadá es helado y con nevadas que dejan snow banks de 3 metros de alto, pero la realidad es que tienes que dormir con un puto ventilador en la jeta porque estás a 32 chingados grados.
- Todo es tan hermoso que da coraje.
- Nadie te tortea en el metro. Excepto tu companiero de viaje que es más puto de lo que jamás pensaste.
Sí... creo que es todo lo que he aprendido hasta ahora, pero todavía me quedan unas semanas de vida castoril. Me la estoy pasando chingón.
¡Saludos y abrazos a todos, los extranio!
Avec amour:
Dexter
PD: Les bergers à Bethléem courent pressés.
lunes, 2 de julio de 2012
Carta abierta a Enrique Peña Nieto
Mi querido Enrique:
El día de hoy no me encuentro frente a esta pantalla con la finalidad de insultarte, a pesar de que probablemente debería.
No escribo esto con el ánimo de denunciar la ilegalidad y fraudulencia que marcaron estas elecciones presidenciales; porque la enorme mayoría de México ya está consciente de que si estás en la silla, es gracias a instituciones corruptas que te cedieron el asiento a cambio de dinero, poder y favores.
El día de hoy, estoy aquí, escribiéndote una carta que seguramente nunca leerás, simplemente porque quiero.
Porque soy un ciudadano de este gran país, y siento como que tengo que hacer ALGO, aunque ese algo sea tan simple y ridículo como escribir unas cuantas letras que caerán en oídos sordos.
La cruda realidad que enfrenta México el día de hoy, es que la democracia perdió y tú ganaste. Felicidades.
Sé perfectamente que ninguna cantidad de impugnaciones ni de evidencias claras de fraude harán que el IFE reconozca que tú no eres el presidente que el pueblo eligió; pero eso no cambia el hecho de que a partir de hoy, eres el presidente que el pueblo tiene.
Lo único que nos queda ahora, es esperar habernos equivocado (como ya ha pasado muchas veces a lo largo de la historia).
Esperar habernos equivocado contigo y haberte juzgado demasiado pronto gracias a esos colores que cargas a tus espaldas; colores y siglas que han herido profundamente al pueblo de México y que representan varias decenas de años de miseria y pobreza.
Dices que tú representas a un nuevo PRI, y por el bien de todos nosotros, espero que tengas razón.
Espero que tú seas la cara de un partido que ha tenido la valentía de observar su pasado y ha tomado medidas para corregir las injusticias de las que históricamente ha estado plagado.
Espero que no representes la misma dictadura de siempre, y espero que no hundas al país en el mismo velo de desinformación, manipulación y robo que tus antepasados pusieron sobre nuestras cabezas.
También espero que estas elecciones, por muy compradas que hayan estado, te dejaran bien claro que la gran mayoría de México no te quiere; y no sólo eso, sino que ni siquiera te toleran.
La Ibero te lo mostró, Enrique: ya no somos los mismos de siempre.
Ya no somos los hombres y mujeres agachones que están dispuestos a doblarse para que tú y los tuyos puedan hacer con nosotros lo que quieran.
Ya no somos personas que se dejen engañar por lo que los medios masivos de comunicación nos vendan en los anuncios de Siempre en Domingo.
Ya no somos el México de antes, y espero, por tu bien y por el nuestro, que no trates de traernos al PRI de antes.
Ya no estamos dispuestos a soportar los abusos que nuestros padres y abuelos toleraron por tanto tiempo.
Sin importar cuánto confeti tricolor te puedan aventar tus lamebotas, ni cuánto grito de apoyo puedas escuchar de tus acarreados; la realidad es diferente: más del 60% de México no te quiere, y va a estar esperando ansiosamente tus errores para hacerte responsable.
Somos muchos más de 132, Enrique, y vas a estar viéndonos las caras durante 6 años. Esto no es una amenaza, es una realidad.
Ahora, habiendo dicho eso, también tengo que dejarte en claro que estoy dispuesto a trabajar junto a ti.
¿Te apoyo? No. ¿Apoyo a mi país? Claro, siempre.
Por favor, Enrique, prueba que nos equivocamos: demuéstranos que somos unos pendejos, toma todas las burlas y los chistes de mal gusto que hicimos a tus expensas, y ciérranos la boca.
Sé el mejor presidente que México haya conocido. Limpia el nombre del PRI, y por favor, toma la poca memoria que los mexicanos tenemos, y haznos olvidar todos los abusos que hemos sufrido.
En tus hombros queda el que dentro de 6 años, tu partido vuelva a ganar la presidencia; esta vez, sin trucos ni fraudes.
En el fondo, tú y yo sabemos que Andrés Manuel ganó las elecciones, y habemos muchísimas personas para las cuales tú no eres -nuestro- presidente, pero eso no quita el hecho de que seas el presidente de este país.
Una vez más, felicidades: la silla ya es tuya.
Prueba que nos equivocamos contigo, Enrique; te lo pido desde el fondo de mi corazón.
Atentamente:
Dexter Petrelli, un mexicano.
El día de hoy no me encuentro frente a esta pantalla con la finalidad de insultarte, a pesar de que probablemente debería.
No escribo esto con el ánimo de denunciar la ilegalidad y fraudulencia que marcaron estas elecciones presidenciales; porque la enorme mayoría de México ya está consciente de que si estás en la silla, es gracias a instituciones corruptas que te cedieron el asiento a cambio de dinero, poder y favores.
El día de hoy, estoy aquí, escribiéndote una carta que seguramente nunca leerás, simplemente porque quiero.
Porque soy un ciudadano de este gran país, y siento como que tengo que hacer ALGO, aunque ese algo sea tan simple y ridículo como escribir unas cuantas letras que caerán en oídos sordos.
La cruda realidad que enfrenta México el día de hoy, es que la democracia perdió y tú ganaste. Felicidades.
Sé perfectamente que ninguna cantidad de impugnaciones ni de evidencias claras de fraude harán que el IFE reconozca que tú no eres el presidente que el pueblo eligió; pero eso no cambia el hecho de que a partir de hoy, eres el presidente que el pueblo tiene.
Lo único que nos queda ahora, es esperar habernos equivocado (como ya ha pasado muchas veces a lo largo de la historia).
Esperar habernos equivocado contigo y haberte juzgado demasiado pronto gracias a esos colores que cargas a tus espaldas; colores y siglas que han herido profundamente al pueblo de México y que representan varias decenas de años de miseria y pobreza.
Dices que tú representas a un nuevo PRI, y por el bien de todos nosotros, espero que tengas razón.
Espero que tú seas la cara de un partido que ha tenido la valentía de observar su pasado y ha tomado medidas para corregir las injusticias de las que históricamente ha estado plagado.
Espero que no representes la misma dictadura de siempre, y espero que no hundas al país en el mismo velo de desinformación, manipulación y robo que tus antepasados pusieron sobre nuestras cabezas.
También espero que estas elecciones, por muy compradas que hayan estado, te dejaran bien claro que la gran mayoría de México no te quiere; y no sólo eso, sino que ni siquiera te toleran.
La Ibero te lo mostró, Enrique: ya no somos los mismos de siempre.
Ya no somos los hombres y mujeres agachones que están dispuestos a doblarse para que tú y los tuyos puedan hacer con nosotros lo que quieran.
Ya no somos personas que se dejen engañar por lo que los medios masivos de comunicación nos vendan en los anuncios de Siempre en Domingo.
Ya no somos el México de antes, y espero, por tu bien y por el nuestro, que no trates de traernos al PRI de antes.
Ya no estamos dispuestos a soportar los abusos que nuestros padres y abuelos toleraron por tanto tiempo.
Sin importar cuánto confeti tricolor te puedan aventar tus lamebotas, ni cuánto grito de apoyo puedas escuchar de tus acarreados; la realidad es diferente: más del 60% de México no te quiere, y va a estar esperando ansiosamente tus errores para hacerte responsable.
Somos muchos más de 132, Enrique, y vas a estar viéndonos las caras durante 6 años. Esto no es una amenaza, es una realidad.
Ahora, habiendo dicho eso, también tengo que dejarte en claro que estoy dispuesto a trabajar junto a ti.
¿Te apoyo? No. ¿Apoyo a mi país? Claro, siempre.
Por favor, Enrique, prueba que nos equivocamos: demuéstranos que somos unos pendejos, toma todas las burlas y los chistes de mal gusto que hicimos a tus expensas, y ciérranos la boca.
Sé el mejor presidente que México haya conocido. Limpia el nombre del PRI, y por favor, toma la poca memoria que los mexicanos tenemos, y haznos olvidar todos los abusos que hemos sufrido.
En tus hombros queda el que dentro de 6 años, tu partido vuelva a ganar la presidencia; esta vez, sin trucos ni fraudes.
En el fondo, tú y yo sabemos que Andrés Manuel ganó las elecciones, y habemos muchísimas personas para las cuales tú no eres -nuestro- presidente, pero eso no quita el hecho de que seas el presidente de este país.
Una vez más, felicidades: la silla ya es tuya.
Prueba que nos equivocamos contigo, Enrique; te lo pido desde el fondo de mi corazón.
Atentamente:
Dexter Petrelli, un mexicano.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Carta para yo mismo, hace 10 años.
Querido Dexter:
Antes que nada, felicidades por haber cumplido 15 años, ya casi eres niño grande.
¿Quieres saber un secreto? Ser niño grande no te hace más inteligente en absoluto, créeme.
Como regalo de cumpleaños, voy a darte unos cuantos consejos que me gustaría que alguien me hubiera dado cuando yo cumplí 15 años... aunque supongo que técnicamente lo estoy haciendo justo ahora, creando una paradoja tiempo-espacio que ni tú ni yo entendemos porque somos medio pendejos.
Anyway, aquí tienes, cariño:
- No empieces a fumar, nunca. Olvídate de todos los pedos de que no es saludable, olvídate del cáncer, olvídate de todas esas cosas clichés y ridículas.
No empieces a fumar porque CADA AÑO los cigarros van a estar más pinches caros, y si empiezas a fumar te vas a convertir en una de esas ridículas personas que se quejan todo el tiempo acerca de lo caro de los cigarros, pero que de todos modos siguen fumando porque son unos esclavos sinhuevos del tabaco.
Y qué oso notenerhuevos, goé.
- Si algún día te encuentras a ti mismo en la mitad de una pelea, suelta golpes a lo estúpido. Eventualmente alguno va a conectar y te vas a sentir más cool que Rocky.
Ah, y protege tus partes blandas, for fuck's sake.
- Las mujeres son unas perras locas, vuélvete gay o asexual antes de que sea demasiado tarde.
Por el amor de Dios, deja de pensar con tu pene. Tu pene nunca toma buenas decisiones, nunca nunca nunca.
- Y hablando de penes, yo sé que eventualmente te parecerá buena idea meter el tuyo en champaña antes de que te hagan un blow, porque pensarás que es sumamente romántico y que es lo que James Bond hace antes de dejar que una chica linda se lave los dientes con su carne.
No es buena idea, dude; no lo es en absoluto.
El alcohol en la uretra es una de las sensaciones más desagradables de todo el planeta.
- Trata de poner atención en tu clase de matemáticas, aunque sea sólo la suficiente para sacar 6; no tienes idea del tiempo, esfuerzo y dinero que te ahorrarás si tan sólo sacas 6 en matemáticas.
¿Quieres pasar todas las mañanas de sábado tomando clases especiales para poder pasar tu examen extraordinario? Of course you don't.
- ¿Todas las cosas que tus padres te dicen que son una pésima idea?
Resulta que todas son una pésima idea.
- Nunca comas burritos del Oxxo. Creo que éste es uno de los consejos más importantes que te puedo dar.
- Cuando pierdes peso, tu pene se ve más grande.
- Bañarse diario es para perdedores, no pierdas demasiado tiempo en ello. De todos modos, casi nadie nota la diferencia de olor entre alguien que se bañó ayer y alguien que se bañó antier.
- Hay veces en que la vida te va a poner en situaciones en las que no puedes hacer nada para resolver tus problemas, y eso te va a frustrar. Mastúrbate furiosamente.
- Ahorra, carajo. El dinero no puede comprar la felicidad, pero puede rentarla por tiempo indefinido.
- Aprende a ser tolerante, porque la gente nunca va a dejar de ser pendeja.
- El secreto de la juventud eterna es una tele de alta definición. Acepta esta verdad y no dejes que nadie te diga que es mentira.
- Al principio puedes engañarte y pensar que tienes control sobre tu vida, pero después te darás cuenta de que Shuffle puede tomar todas las decisiones importantes que tú no.
- No te desgastes tratando de ser popular en prepa, la gente popular suele ser estúpida.
Las buenas noticias son que antes de lo que piensas, esas personas se van a volver gordas, calvas, feas, alcohólicas, y van a tener hijos aún más feos que ellos.
Al final del día, tú ganas.
- El 50% de las mujeres que tienen novio de todos modos se pueden acostar contigo si sabes jugar bien tus cartas.
- Bebe cerveza barata. Acabas igual de ebrio que con los licores caros, pero te sobra dinero para comprar tacos
- All you need is ojosverdes, ojosverdes is all you need.
Podría seguir dándote un montón de consejos, querido Dexter pasado, pero te conozco, y sé que no me vas a hacer caso porque prefieres ir por la vida cagándola y aprendiendo lenta y dolorosamente las cosas que de todos modos ya todos de dijeron.
Eres un pendejo, pero todos te quieren porque estás muy guapo.
Feliz cumpleaños, y disfruta tu 2001.
Te quiere:
Dexter del futuro.
PD: No les hagas caso a tus papás cuando te digan que si te tatúas te van a correr de la casa. No te correrán.
Antes que nada, felicidades por haber cumplido 15 años, ya casi eres niño grande.
¿Quieres saber un secreto? Ser niño grande no te hace más inteligente en absoluto, créeme.
Como regalo de cumpleaños, voy a darte unos cuantos consejos que me gustaría que alguien me hubiera dado cuando yo cumplí 15 años... aunque supongo que técnicamente lo estoy haciendo justo ahora, creando una paradoja tiempo-espacio que ni tú ni yo entendemos porque somos medio pendejos.
Anyway, aquí tienes, cariño:
- No empieces a fumar, nunca. Olvídate de todos los pedos de que no es saludable, olvídate del cáncer, olvídate de todas esas cosas clichés y ridículas.
No empieces a fumar porque CADA AÑO los cigarros van a estar más pinches caros, y si empiezas a fumar te vas a convertir en una de esas ridículas personas que se quejan todo el tiempo acerca de lo caro de los cigarros, pero que de todos modos siguen fumando porque son unos esclavos sinhuevos del tabaco.
Y qué oso notenerhuevos, goé.
- Si algún día te encuentras a ti mismo en la mitad de una pelea, suelta golpes a lo estúpido. Eventualmente alguno va a conectar y te vas a sentir más cool que Rocky.
Ah, y protege tus partes blandas, for fuck's sake.
- Las mujeres son unas perras locas, vuélvete gay o asexual antes de que sea demasiado tarde.
Por el amor de Dios, deja de pensar con tu pene. Tu pene nunca toma buenas decisiones, nunca nunca nunca.
- Y hablando de penes, yo sé que eventualmente te parecerá buena idea meter el tuyo en champaña antes de que te hagan un blow, porque pensarás que es sumamente romántico y que es lo que James Bond hace antes de dejar que una chica linda se lave los dientes con su carne.
No es buena idea, dude; no lo es en absoluto.
El alcohol en la uretra es una de las sensaciones más desagradables de todo el planeta.
- Trata de poner atención en tu clase de matemáticas, aunque sea sólo la suficiente para sacar 6; no tienes idea del tiempo, esfuerzo y dinero que te ahorrarás si tan sólo sacas 6 en matemáticas.
¿Quieres pasar todas las mañanas de sábado tomando clases especiales para poder pasar tu examen extraordinario? Of course you don't.
- ¿Todas las cosas que tus padres te dicen que son una pésima idea?
Resulta que todas son una pésima idea.
- Nunca comas burritos del Oxxo. Creo que éste es uno de los consejos más importantes que te puedo dar.
- Cuando pierdes peso, tu pene se ve más grande.
- Bañarse diario es para perdedores, no pierdas demasiado tiempo en ello. De todos modos, casi nadie nota la diferencia de olor entre alguien que se bañó ayer y alguien que se bañó antier.
- Hay veces en que la vida te va a poner en situaciones en las que no puedes hacer nada para resolver tus problemas, y eso te va a frustrar. Mastúrbate furiosamente.
- Ahorra, carajo. El dinero no puede comprar la felicidad, pero puede rentarla por tiempo indefinido.
- Aprende a ser tolerante, porque la gente nunca va a dejar de ser pendeja.
- El secreto de la juventud eterna es una tele de alta definición. Acepta esta verdad y no dejes que nadie te diga que es mentira.
- Al principio puedes engañarte y pensar que tienes control sobre tu vida, pero después te darás cuenta de que Shuffle puede tomar todas las decisiones importantes que tú no.
- No te desgastes tratando de ser popular en prepa, la gente popular suele ser estúpida.
Las buenas noticias son que antes de lo que piensas, esas personas se van a volver gordas, calvas, feas, alcohólicas, y van a tener hijos aún más feos que ellos.
Al final del día, tú ganas.
- El 50% de las mujeres que tienen novio de todos modos se pueden acostar contigo si sabes jugar bien tus cartas.
- Bebe cerveza barata. Acabas igual de ebrio que con los licores caros, pero te sobra dinero para comprar tacos
- All you need is ojosverdes, ojosverdes is all you need.
Podría seguir dándote un montón de consejos, querido Dexter pasado, pero te conozco, y sé que no me vas a hacer caso porque prefieres ir por la vida cagándola y aprendiendo lenta y dolorosamente las cosas que de todos modos ya todos de dijeron.
Eres un pendejo, pero todos te quieren porque estás muy guapo.
Feliz cumpleaños, y disfruta tu 2001.
Te quiere:
Dexter del futuro.
PD: No les hagas caso a tus papás cuando te digan que si te tatúas te van a correr de la casa. No te correrán.
viernes, 28 de octubre de 2011
Carta abierta a los nuevos padres
Queridas personas que decidieron arruinar su vida teniendo un hijo o una hija:
Permítanme comenzar esta carta diciendo que respeto mucho su decisión.
Creo fervientemente en que cada persona tiene la prerrogativa de decidir cómo y cuándo cagarla. Cada persona debe de poder decidir cuándo transformar su vida en un infierno lleno de pañales apestosos y vómitos aguados.
Sin embargo, también me parece necesario decirles que están equivocados:
Que ustedes hayan decidido continuar con la tradición humana de reproducirse y seguir transformando el mundo en un lugar peor, no significa que tengan el derecho de restregarles en la cara a todos los demás que ustedes son incapaces de proteger sus estúpidos óvulos.
Como sé que probablemente no tengan el IQ necesario para traducir esa oración en algo que su mente comprenda, voy a simplificarlo para ustedes:
Ok, exageré; probablemente a los abuelos del pequeño engendro les importe ese bebé, y tal vez (sólo tal vez) a los tíos.
Pero fuera de eso, NADIE quiere saber nada de su bebé.
Yo sé que por alguna razón ustedes piensan que ese pequeño tumor que salió de su vagina es la cosa más interesante del universo, y que TODOS mueren por saber que ya -casi- es capaz de levantar la cabeza sin ayuda de nadie, y que además empezó a hacer ruidos "adorables".
La verdad es que a nadie le importa.
Nadie quiere saber nada de su bebé.
Se ven terriblemente estúpidos cuando hablan de su bebé.
Son de lo más molesto.
Todo el mundo odia hablar con ustedes porque saben que su único tema de conversación va a ser alguna pendejada referente a su engendro.
Y Dios mío, son aún peores cuando suben fotos de su bebé a Facebook.
¿Por qué es tan difícil entender que su hijo no es el centro del universo?
Por ejemplo, ¿qué sentirían ustedes si de lo único que yo pudiera hablar es de la enorme cacota que acabo de dejar en el retrete?
¿Qué pensarían si por los siguientes 4 ó 5 años, cada vez que me vieran, de lo único que yo quisiera hablar es de la consistencia/olor/tamaño/textura de la última caca que dejé en el baño?
¿Les gustaría que diario subiera a Facebook 5 ó 6 fotos de mi cacota?
Exacto, así nos sentimos nosotros cuando ustedes hablan de su bebé.
Seriously guys, give it up, nobody gives a shit.
Su bebé es estúpido y lo odiamos.
Por amor de Dios, cállense ya.
Permítanme comenzar esta carta diciendo que respeto mucho su decisión.
Creo fervientemente en que cada persona tiene la prerrogativa de decidir cómo y cuándo cagarla. Cada persona debe de poder decidir cuándo transformar su vida en un infierno lleno de pañales apestosos y vómitos aguados.
Sin embargo, también me parece necesario decirles que están equivocados:
Que ustedes hayan decidido continuar con la tradición humana de reproducirse y seguir transformando el mundo en un lugar peor, no significa que tengan el derecho de restregarles en la cara a todos los demás que ustedes son incapaces de proteger sus estúpidos óvulos.
Como sé que probablemente no tengan el IQ necesario para traducir esa oración en algo que su mente comprenda, voy a simplificarlo para ustedes:
- A nadie le importa su bebé -
Ok, exageré; probablemente a los abuelos del pequeño engendro les importe ese bebé, y tal vez (sólo tal vez) a los tíos.
Pero fuera de eso, NADIE quiere saber nada de su bebé.
Yo sé que por alguna razón ustedes piensan que ese pequeño tumor que salió de su vagina es la cosa más interesante del universo, y que TODOS mueren por saber que ya -casi- es capaz de levantar la cabeza sin ayuda de nadie, y que además empezó a hacer ruidos "adorables".
La verdad es que a nadie le importa.
Nadie quiere saber nada de su bebé.
Se ven terriblemente estúpidos cuando hablan de su bebé.
Son de lo más molesto.
Todo el mundo odia hablar con ustedes porque saben que su único tema de conversación va a ser alguna pendejada referente a su engendro.
Y Dios mío, son aún peores cuando suben fotos de su bebé a Facebook.
¿Por qué es tan difícil entender que su hijo no es el centro del universo?
Por ejemplo, ¿qué sentirían ustedes si de lo único que yo pudiera hablar es de la enorme cacota que acabo de dejar en el retrete?
¿Qué pensarían si por los siguientes 4 ó 5 años, cada vez que me vieran, de lo único que yo quisiera hablar es de la consistencia/olor/tamaño/textura de la última caca que dejé en el baño?
¿Les gustaría que diario subiera a Facebook 5 ó 6 fotos de mi cacota?
Exacto, así nos sentimos nosotros cuando ustedes hablan de su bebé.
Seriously guys, give it up, nobody gives a shit.
Su bebé es estúpido y lo odiamos.
Por amor de Dios, cállense ya.
jueves, 20 de octubre de 2011
Carta abierta a una ex-novia
¿Te acuerdas de aquella tarde lluviosa cuando estábamos refugiados abajo de un puesto de periódicos y vimos pasar un avión, del cual nos despedimos desde muy muy lejos?
Yo sí me acuerdo, y me acuerdo que tú no te acuerdas porque pues... tú no estabas ahí conmigo.
Y fue en ese momento en que una extraña y pleonásmica epifanía llegó a mi desproporcionadamente grande cabeza: nuestros para siempres se habían transformado en hace mucho mucho tiempos.
Desde ese día, que recuerdo perfectamente, he vivido mi vida creando recuerdos que tú ya no recordarás; mientras tú estás por ahí, recordando nuevas cosas que evidentemente yo no podré recordar jamás.
Y tal vez algún día, dentro de muchos años, la vida nos haga encontrarnos y compartir un buen café, mientras hablamos de un pasado que ya ninguno de los dos recuerda con claridad.
Un pasado mitad vivido y mitad creado por la imaginación y la nostalgia de aquellos días en los que tú y yo éramos mucho más que un recuerdo.
Mientras tanto, nuestro trabajo es ir borrando los pequeños detalles, para después volverlos a pintar con colores inventados, más bonitos y brillantes que los que alguna vez existieron en la pintura de nuestro tiempo juntos.
Recuerdo que te quise, así que supongo que te quiero.
Atte:
Dexter
Yo sí me acuerdo, y me acuerdo que tú no te acuerdas porque pues... tú no estabas ahí conmigo.
Y fue en ese momento en que una extraña y pleonásmica epifanía llegó a mi desproporcionadamente grande cabeza: nuestros para siempres se habían transformado en hace mucho mucho tiempos.
Desde ese día, que recuerdo perfectamente, he vivido mi vida creando recuerdos que tú ya no recordarás; mientras tú estás por ahí, recordando nuevas cosas que evidentemente yo no podré recordar jamás.
Y tal vez algún día, dentro de muchos años, la vida nos haga encontrarnos y compartir un buen café, mientras hablamos de un pasado que ya ninguno de los dos recuerda con claridad.
Un pasado mitad vivido y mitad creado por la imaginación y la nostalgia de aquellos días en los que tú y yo éramos mucho más que un recuerdo.
Mientras tanto, nuestro trabajo es ir borrando los pequeños detalles, para después volverlos a pintar con colores inventados, más bonitos y brillantes que los que alguna vez existieron en la pintura de nuestro tiempo juntos.
Recuerdo que te quise, así que supongo que te quiero.
Atte:
Dexter
lunes, 8 de noviembre de 2010
Carta abierta al policía gordo del metro de por mi casa
Estimado servidor público:
Antes que nada, permítame agradecerle por hacer tan magnífico trabajo.
Sin usted, la sociedad como la conocemos se derrumbaría en cuestión de horas.
Es usted el pegamento que mantiene unido al país.
Su forma de quedarse parado junto a los torniquetes del metro mientras hace absolutamente nada, es un ejemplo a seguir para todos nosotros: las personas honestas y trabajadoras que lo único que queremos es llegar a nuestro destino en forma rápida y eficiente.
La manera en la que no le abre la pequeña puerta de metal a los ciudadanos con credencial del INSEN es maravillosa, y la forma en la que insiste en que pasen por los torniquetes es una muestra de que usted nos trata a todos sin hacer distinción y cree en un mundo lleno de igualdad.
Cierto, los deja pasar gratis con su credencial de súperpolicía fantástico, lo cual demuestra su preocupación por los ancianos; pero a veces me pregunto si no sería más fácil que les abriera la puerta de ingreso rápido para evitar que se tardaran horas en entrar al metro, haciendo que todos los demás pasajeros tengamos que esperar.
Claro, usted podría encargarse de que sirviera más de un un solo torniquete, pero supongo que ésa no es su obligación. No señor, usted sólo tiene que estar parado ahí, como imbécil.
Sin embargo, señor policía gordo del metro de por mi casa, me temo que tengo que preguntarle algo.
Me imagino que mi pregunta es sumamente tonta, y podría ser respondida si yo tuviera la más mínima pizca de sentido común; pero lamentablemente no es así, y por tanto tengo que preguntarle:
¿Es necesario que me revise con su pequeño detector de metales CADA VEZ que entro o salgo del metro?
Yo entiendo que mi cabello castaño claro, mi piel blanca como pollo, y mis ojos desgarradoramente verdes hacen que yo me vea un poco diferente a la mayoría de la gente que viaja en metro. En serio, lo entiendo.
Sin embargo, la forma en la que deja entrar sin problema a un montón de bachilleres que apestan tremendamente a alcohol barato, y que tienen cinturones de estoperoles y collares de picos; y poco después me detiene para revisarme con su detector de metales, me parece un poco confusa.
¿Acaso es usted racista, señor policía gordo del metro de por mi casa?
¿Me odia por ser blanco?
No, seguramente estoy imaginando cosas; después de todo no es como si usted tuviera una cara de resentido social más grande que la pichula de un negro.
Estoy seguro de que es normal que usted me detenga en los torniquetes todas y cada una de las veces que trato de entrar, sin importar si traigo mochila qué revisar o no.
Lo que no acabo de entender, es cómo usted no se da cuenta de que más o menos la mitad de las veces que checa que yo no traiga armas o explosivos, su ridículo detector de metales está apagado.
En serio, es simplemente cuestión de ver dónde está colocado el switch de ON y OFF.
Meh, no sé por qué se lo digo. Seguramente alguien tan educado y letrado como usted está por encima de cosas tan mundanas.
Recuerdo particularmente la vez en la que usted vio mi mochila con una mirada de sospechosancia, y me preguntó qué traía dentro.
"Mi laptop", le respondí con impaciencia, porque ya iba tarde y no iba a llegar a tiempo a mi trabajo.
Usted se quedó callado, y después me preguntó si eso era un arma.
Yo pensé que usted estaba haciendo una broma, a pesar de tener una cara seria y enojada; fue por eso que me reí. Le aseguro que no me estaba burlando de su autoridad, como usted me acusó después.
No, señor policía gordo del metro de por mi casa, yo jamás me burlaría de una autoridad tan importante como la que tiene en sus manos el señor que tiene que pararse junto a los torniquetes para asegurarse que nadie entre sin pagar, privando al país de esos 3 pesos tan necesarios para la macroeconomía mexicana.
Su amenaza de romperme mi boleto y obligarme a comprar otro me puso en mi lugar.
Le agradezco haberlo hecho, en serio. Nadie sabe lo que tiene hasta que lo amenazan con hacerlo pagar 3 pesos más.
Sin embargo, el motivo de mi carta no es ése, no señor.
El día de hoy le escribo a usted para agradecerle una cosa diferente:
Después de que usted me dejó pasar (una vez terminado el necesario proceso de catearme con su mágico detector de armas ilegales), yo me dirigí al pasillo que me llevaría directamente al andén.
Llevaba un poco de prisa porque el metro ya estaba llegando, y yo quería abordarlo rápidamente, porque no tenía tiempo de esperar a que llegara otro tren diferente.
Cuando traté de pasar por ese pasillo, usted me gritó que me detuviera.
La intensidad del enojo en su grito, combinado con la enorme autoridad que usted destila por cada uno de sus grasientos poros, hizo que yo tuviera miedo de haber hecho algo realmente malo y no haberme dado cuenta.
Uno escucha historias de gente que va caminando tranquilamente por ahí, y de repente mata a alguien sin siquiera darse cuenta, probablemente usando como arma la maldad de su caminar.
Sí, uno escucha esas historias todo el tiempo, pero nunca cree ser parte de una.
Tuve miedo de serlo, señor policía gordo del metro de por mi casa.
Usted se me acercó, enojado, y me preguntó si sabía lo que estaba haciendo.
"¿Tratando de subirme al metro?", le contesté, esperando que su respuesta no fuera "No, usted acaba de matar a alguien sin darse cuenta, probablemente usando como arma la maldad de su caminar"
Afortunadamente, no fue así.
Usted me dijo, con odio en su voz, que ese túnel llevaba al área del andén a la que sólo podían pasar mujeres.
Yo ya sabía éso, pero tenía entendido que la política de "No shirt, no shoes, no boobs, no service" entraba en vigor hasta las 5 de la tarde.
En el momento en que yo trataba de abordar el metro, faltaban más de 7 horas para las 5 de la tarde; así que no pensé estar cometiendo ningún delito grave.
He ahí una prueba más de por qué el gobierno lo emplea: usted ve cosas que los mortales comunes simplemente no podemos ver.
Usted es un súper héroe.
"¿Acaso es usted mujer?", me preguntó.
"Hasta donde tengo entendido, no", le respondí.
Advirtiéndome que no me hiciera el chistosito, usted agregó "No, es usted un hombre"
"¿Soy un hombre?", le pregunté entonces.
"Sí, es usted un hombre", me respondió con su voz grave y masculina.
Acto seguido, me empujó fuera del túnel, y me hizo caminar 2 metros más allá, hasta un túnel exáctamente igual, que me llevaba a exáctamente el mismo sitio, sólo que pues... 2 metros más alla.
Evidentemente, volvió a amenazarme con hacerme pagar 3 pesos extras.
Es por eso que le escribo el día de hoy, señor policía gordo del metro de por mi casa: porque aunque usted me hizo perder el metro que tenía que tomar, y tuve que esperar varios minutos a que llegara otro (minutos de los cuales NO disponía); al menos solucionó una futura posible crisis de identidad.
Ahora sé que "Sí, soy yo un hombre"
Gracias por ahorrarme decenes de miles de pesos en terapias de identificación de género.
Es usted un ejemplo a seguir, señor policía gordo del metro de por mi casa.
Sin más por el momento, me despido, agradeciendo de antemano la atención a la presente, y deseándole que los bachilleres ebrios a los cuales usted NO revisa, le metan una piña en su enorme culo.
Antes que nada, permítame agradecerle por hacer tan magnífico trabajo.
Sin usted, la sociedad como la conocemos se derrumbaría en cuestión de horas.
Es usted el pegamento que mantiene unido al país.
Su forma de quedarse parado junto a los torniquetes del metro mientras hace absolutamente nada, es un ejemplo a seguir para todos nosotros: las personas honestas y trabajadoras que lo único que queremos es llegar a nuestro destino en forma rápida y eficiente.
La manera en la que no le abre la pequeña puerta de metal a los ciudadanos con credencial del INSEN es maravillosa, y la forma en la que insiste en que pasen por los torniquetes es una muestra de que usted nos trata a todos sin hacer distinción y cree en un mundo lleno de igualdad.
Cierto, los deja pasar gratis con su credencial de súperpolicía fantástico, lo cual demuestra su preocupación por los ancianos; pero a veces me pregunto si no sería más fácil que les abriera la puerta de ingreso rápido para evitar que se tardaran horas en entrar al metro, haciendo que todos los demás pasajeros tengamos que esperar.
Claro, usted podría encargarse de que sirviera más de un un solo torniquete, pero supongo que ésa no es su obligación. No señor, usted sólo tiene que estar parado ahí, como imbécil.
Sin embargo, señor policía gordo del metro de por mi casa, me temo que tengo que preguntarle algo.
Me imagino que mi pregunta es sumamente tonta, y podría ser respondida si yo tuviera la más mínima pizca de sentido común; pero lamentablemente no es así, y por tanto tengo que preguntarle:
¿Es necesario que me revise con su pequeño detector de metales CADA VEZ que entro o salgo del metro?
Yo entiendo que mi cabello castaño claro, mi piel blanca como pollo, y mis ojos desgarradoramente verdes hacen que yo me vea un poco diferente a la mayoría de la gente que viaja en metro. En serio, lo entiendo.
Sin embargo, la forma en la que deja entrar sin problema a un montón de bachilleres que apestan tremendamente a alcohol barato, y que tienen cinturones de estoperoles y collares de picos; y poco después me detiene para revisarme con su detector de metales, me parece un poco confusa.
¿Acaso es usted racista, señor policía gordo del metro de por mi casa?
¿Me odia por ser blanco?
No, seguramente estoy imaginando cosas; después de todo no es como si usted tuviera una cara de resentido social más grande que la pichula de un negro.
Estoy seguro de que es normal que usted me detenga en los torniquetes todas y cada una de las veces que trato de entrar, sin importar si traigo mochila qué revisar o no.
Lo que no acabo de entender, es cómo usted no se da cuenta de que más o menos la mitad de las veces que checa que yo no traiga armas o explosivos, su ridículo detector de metales está apagado.
En serio, es simplemente cuestión de ver dónde está colocado el switch de ON y OFF.
Meh, no sé por qué se lo digo. Seguramente alguien tan educado y letrado como usted está por encima de cosas tan mundanas.
Recuerdo particularmente la vez en la que usted vio mi mochila con una mirada de sospechosancia, y me preguntó qué traía dentro.
"Mi laptop", le respondí con impaciencia, porque ya iba tarde y no iba a llegar a tiempo a mi trabajo.
Usted se quedó callado, y después me preguntó si eso era un arma.
Yo pensé que usted estaba haciendo una broma, a pesar de tener una cara seria y enojada; fue por eso que me reí. Le aseguro que no me estaba burlando de su autoridad, como usted me acusó después.
No, señor policía gordo del metro de por mi casa, yo jamás me burlaría de una autoridad tan importante como la que tiene en sus manos el señor que tiene que pararse junto a los torniquetes para asegurarse que nadie entre sin pagar, privando al país de esos 3 pesos tan necesarios para la macroeconomía mexicana.
Su amenaza de romperme mi boleto y obligarme a comprar otro me puso en mi lugar.
Le agradezco haberlo hecho, en serio. Nadie sabe lo que tiene hasta que lo amenazan con hacerlo pagar 3 pesos más.
Sin embargo, el motivo de mi carta no es ése, no señor.
El día de hoy le escribo a usted para agradecerle una cosa diferente:
Después de que usted me dejó pasar (una vez terminado el necesario proceso de catearme con su mágico detector de armas ilegales), yo me dirigí al pasillo que me llevaría directamente al andén.
Llevaba un poco de prisa porque el metro ya estaba llegando, y yo quería abordarlo rápidamente, porque no tenía tiempo de esperar a que llegara otro tren diferente.
Cuando traté de pasar por ese pasillo, usted me gritó que me detuviera.
La intensidad del enojo en su grito, combinado con la enorme autoridad que usted destila por cada uno de sus grasientos poros, hizo que yo tuviera miedo de haber hecho algo realmente malo y no haberme dado cuenta.
Uno escucha historias de gente que va caminando tranquilamente por ahí, y de repente mata a alguien sin siquiera darse cuenta, probablemente usando como arma la maldad de su caminar.
Sí, uno escucha esas historias todo el tiempo, pero nunca cree ser parte de una.
Tuve miedo de serlo, señor policía gordo del metro de por mi casa.
Usted se me acercó, enojado, y me preguntó si sabía lo que estaba haciendo.
"¿Tratando de subirme al metro?", le contesté, esperando que su respuesta no fuera "No, usted acaba de matar a alguien sin darse cuenta, probablemente usando como arma la maldad de su caminar"
Afortunadamente, no fue así.
Usted me dijo, con odio en su voz, que ese túnel llevaba al área del andén a la que sólo podían pasar mujeres.
Yo ya sabía éso, pero tenía entendido que la política de "No shirt, no shoes, no boobs, no service" entraba en vigor hasta las 5 de la tarde.
En el momento en que yo trataba de abordar el metro, faltaban más de 7 horas para las 5 de la tarde; así que no pensé estar cometiendo ningún delito grave.
He ahí una prueba más de por qué el gobierno lo emplea: usted ve cosas que los mortales comunes simplemente no podemos ver.
Usted es un súper héroe.
"¿Acaso es usted mujer?", me preguntó.
"Hasta donde tengo entendido, no", le respondí.
Advirtiéndome que no me hiciera el chistosito, usted agregó "No, es usted un hombre"
"¿Soy un hombre?", le pregunté entonces.
"Sí, es usted un hombre", me respondió con su voz grave y masculina.
Acto seguido, me empujó fuera del túnel, y me hizo caminar 2 metros más allá, hasta un túnel exáctamente igual, que me llevaba a exáctamente el mismo sitio, sólo que pues... 2 metros más alla.
Evidentemente, volvió a amenazarme con hacerme pagar 3 pesos extras.
Es por eso que le escribo el día de hoy, señor policía gordo del metro de por mi casa: porque aunque usted me hizo perder el metro que tenía que tomar, y tuve que esperar varios minutos a que llegara otro (minutos de los cuales NO disponía); al menos solucionó una futura posible crisis de identidad.
Ahora sé que "Sí, soy yo un hombre"
Gracias por ahorrarme decenes de miles de pesos en terapias de identificación de género.
Es usted un ejemplo a seguir, señor policía gordo del metro de por mi casa.
Sin más por el momento, me despido, agradeciendo de antemano la atención a la presente, y deseándole que los bachilleres ebrios a los cuales usted NO revisa, le metan una piña en su enorme culo.
Atte:
Dexter Petrelli
Dexter Petrelli
lunes, 9 de agosto de 2010
Carta abierta al tipo todo creepy que se sentó enfrente de mí
Estimado señor gordo que decidió sentarse enfrente de mí en el metro:
Antes que nada, permítame decirle que fue todo un placer haber viajado frente a usted hoy en la mañana.
Sin embargo, basándome en su conducta, creo que debería aclarar algunas cosas, porque lo último que quiero es que usted se lleve una idea equivocada acerca de mi persona.
Lamento mucho si nuestra breve interacción pudo haber generado algunos momentos incómodos, pero debe usted entender que eran las 7 de la mañana y lo único que yo quería era llegar a mi casa a dormir pacíficamente, no habiendo podido conciliar el sueño ni un solo momento la noche anterior.
Verá, esto es lo que pasó:
Yo llegué a la terminal, y justo en ese momento, un hermoso transporte metropolitano llegó al andén. Yo agradecí a todos los cielos no tener que esperar mucho tiempo en ese lugar, porque hacía mucho frío, el vecindario era horrible, y yo tenía muchísimo sueño.
En mis prisas y ganas de salir de ahí, creo que fuí la primera persona en ingresar al vagón. Evidentemente elegí un asiento cercano a la puerta, y me dejé caer sobre él.
Le juro que ni siquiera me di cuenta de que frente a mí había otro asiento vacío.
Si usted y yo hubiéramos tenido una conversación tranquila, hubiera podido decirle que yo odio a la gente, y por esa razón jamás hubiera elegido un asiento en donde tuviera que tolerar la presencia de algún extraño sentado directamente frente a mí durante mucho tiempo.
Sin embargo, esa conversación no existió, así que usted no tenía forma de saberlo.
Unos cuantos segundos después de que yo me senté, usted, mi querido señor gordo y sudoroso, entró al vagón. Me miró con interés, y después se sentó frente a mí. Por qué no eligió otro asiento, habiendo tantos vacíos, es algo que va más alla de mi comprensión; pero eso no importa.
Yo tenía los ojos entrecerrados, porque en serio me sentía muy mal, pero aún así logré notar que me estaba viendo fijamente.
Estoy seguro de que a pesar de que su mirada era absurdamente penetrante y desconfortante, lo único que usted hacía era analizar mi persona.
Permítame aclarar su duda:
Sí, lo que estaba encima de mi cabeza era un sombrero.
Me di cuenta de que lo miraba intrigado, como si jamás hubiera visto nada parecido.
Yo sé que algo tan raro y único como un sombrero es algo que no se ve muchas veces en la vida, y no lo culpo por haber fijado su mirada en él durante tanto tiempo; sin embargo, quiero decirle que me hizo sentir un poco incómodo.
Si tan sólo lo hubiera pedido amablemente, yo se lo habría prestado para que lo pudiera ver detenidamente. Sea como sea, el hecho de que no dejara de verlo, me pareció un poco creepy; sobretodo por el hecho de que usted estaba sudando copiosamente, a pesar del frío de la mañana.
Cuando por fin, después de un par de minutos, usted dejó de fijarse en el extrañísimo objeto que tapaba mi cabeza, yo pensé que todo iba a estar bien.
Qué equivocado estaba.
Su mirada bajó lenta y morbosamente hasta mi brazo, donde sus ojos se posaron en mi tatuaje.
Tal vez haya sido mi imaginación (sinceramente, eso espero); pero me pareció ver que se tocaba el brazo, justo en el mismo lugar donde mi tatuaje está colocado.
No dudo que usted sea una excelente persona, y seguro dona gran parte de su sueldo de gordo sudoroso a obras filantrópicas y de caridad; pero cuando ve a alguien más y se toca alguna parte del cuerpo, da un poco de miedo. Miedo y asco.
Espero que no le haya molestado la forma en la que yo escondí mi brazo atrás de mi espalda, le aseguro que no tuvo nada que ver con el hecho de que para esos momentos yo ya pensaba que usted era un maldito degenerado; simplemente me dieron ganas de poner mi brazo atrás de mi espalda.
En cuanto hice este movimiento, su mirada pasó a mis ojos.
Cuando se dió cuenta de que yo lo estaba viendo a usted, puso una cara de susto que más que graciosa, me pareció perturbante.
Debo felicitarlo por la forma en la que el pequeño hecho de que yo lo viera con ojos de "deje de verme, gordo de mierda" no evitó que usted siguiera viéndome. Gordo de mierda.
Su mirada pasó de uno de mis ojos al otro, intermitentemente.
Fue entonces cuando yo no pude quedarme callado, y le dije "¿qué?, ¿por qué me está viendo?"
Le pido disculpas si soné agresivo o descortés. Seguramente las enormes ojeras que yo tenía, hicieron que mi mensaje se malentendiera y sonara menos amable de lo que a usted le gustaría.
No es que justifique mis acciones, porque usted tiene todo el derecho del mundo a verme perversamente, pero en serio me sentía muy mal, y el hecho de que hubiera un sujeto gordo y cuarentón con su mirada fija en mí, hizo que yo olvidara mis modales.
Usted balbuceó algo que no pude entender, y después volteó a ver sus zapatos.
Yo volví a entrecerrar mis ojos, pero aún así, noté que lentamente su mirada regresaba a verme.
Me gustaría haberle preguntado qué era lo que encontraba tan fascinante en mi persona, pero me dió un poco de miedo iniciar una conversación con usted.
Discúlpeme, soy tímido alrededor de los degenerados sexuales.
Durante los siguientes minutos, usted siguió viéndome fijamente, sin siquiera hacer como que volteaba hacia otro lado. Yo empecé a sentirme realmente incómodo.
Fue entonces cuando una brillante idea entró en mi mente:
Si me veía tanto, tenía que ser porque usted ansiaba tener contacto humano, y estaba esperando a que yo lo viera fijamente a usted.
Le prometo que cuando empecé a mirarlo sin parpadear y con los ojos sumamente abiertos, mi única intención era volverme su amigo.
Como siempre le he dicho a mi madre, mi mayor ambición en la vida es ser amigo de un tipo sudoroso, feo, gordo, y con un ligero olor a pies emamando de su persona.
Sin embargo creo que algo hice mal, porque después de cerca de 30 segundos de verlo con ojos psicópatas, volvió a bajar su mirada.
En cuanto llegamos a la siguiente estación, usted bajó apresuradamente.
Y por eso le escribo esta carta, mi estimado señor gordo que decidió sentarse enfrente de mí en el metro.
Simplemente quería decirle que no quise asustarlo; lo único que yo quería era convivir un poco con usted.
Lamento que las cosas se hayan malinterpretado.
Si algún día volvemos a coincidir en un vagón de metro, espero que podamos ser mejores amigos, y compartamos un rico helado de fresa.
Sin más por el momento, me pongo a su disposición para cualquier asunto referente a esta carta, agradeciendo de antemano la atención a la presente.
Atte:
El apuesto joven ojiverde que se sentó frente a usted en el metro el día de hoy.
PD: Me pareció encantador el hecho de que usted sólo trajera puesto un calcetín. Admiro su sentido de la moda.
Antes que nada, permítame decirle que fue todo un placer haber viajado frente a usted hoy en la mañana.
Sin embargo, basándome en su conducta, creo que debería aclarar algunas cosas, porque lo último que quiero es que usted se lleve una idea equivocada acerca de mi persona.
Lamento mucho si nuestra breve interacción pudo haber generado algunos momentos incómodos, pero debe usted entender que eran las 7 de la mañana y lo único que yo quería era llegar a mi casa a dormir pacíficamente, no habiendo podido conciliar el sueño ni un solo momento la noche anterior.
Verá, esto es lo que pasó:
Yo llegué a la terminal, y justo en ese momento, un hermoso transporte metropolitano llegó al andén. Yo agradecí a todos los cielos no tener que esperar mucho tiempo en ese lugar, porque hacía mucho frío, el vecindario era horrible, y yo tenía muchísimo sueño.
En mis prisas y ganas de salir de ahí, creo que fuí la primera persona en ingresar al vagón. Evidentemente elegí un asiento cercano a la puerta, y me dejé caer sobre él.
Le juro que ni siquiera me di cuenta de que frente a mí había otro asiento vacío.
Si usted y yo hubiéramos tenido una conversación tranquila, hubiera podido decirle que yo odio a la gente, y por esa razón jamás hubiera elegido un asiento en donde tuviera que tolerar la presencia de algún extraño sentado directamente frente a mí durante mucho tiempo.
Sin embargo, esa conversación no existió, así que usted no tenía forma de saberlo.
Unos cuantos segundos después de que yo me senté, usted, mi querido señor gordo y sudoroso, entró al vagón. Me miró con interés, y después se sentó frente a mí. Por qué no eligió otro asiento, habiendo tantos vacíos, es algo que va más alla de mi comprensión; pero eso no importa.
Yo tenía los ojos entrecerrados, porque en serio me sentía muy mal, pero aún así logré notar que me estaba viendo fijamente.
Estoy seguro de que a pesar de que su mirada era absurdamente penetrante y desconfortante, lo único que usted hacía era analizar mi persona.
Permítame aclarar su duda:
Sí, lo que estaba encima de mi cabeza era un sombrero.
Me di cuenta de que lo miraba intrigado, como si jamás hubiera visto nada parecido.
Yo sé que algo tan raro y único como un sombrero es algo que no se ve muchas veces en la vida, y no lo culpo por haber fijado su mirada en él durante tanto tiempo; sin embargo, quiero decirle que me hizo sentir un poco incómodo.
Si tan sólo lo hubiera pedido amablemente, yo se lo habría prestado para que lo pudiera ver detenidamente. Sea como sea, el hecho de que no dejara de verlo, me pareció un poco creepy; sobretodo por el hecho de que usted estaba sudando copiosamente, a pesar del frío de la mañana.
Cuando por fin, después de un par de minutos, usted dejó de fijarse en el extrañísimo objeto que tapaba mi cabeza, yo pensé que todo iba a estar bien.
Qué equivocado estaba.
Su mirada bajó lenta y morbosamente hasta mi brazo, donde sus ojos se posaron en mi tatuaje.
Tal vez haya sido mi imaginación (sinceramente, eso espero); pero me pareció ver que se tocaba el brazo, justo en el mismo lugar donde mi tatuaje está colocado.
No dudo que usted sea una excelente persona, y seguro dona gran parte de su sueldo de gordo sudoroso a obras filantrópicas y de caridad; pero cuando ve a alguien más y se toca alguna parte del cuerpo, da un poco de miedo. Miedo y asco.
Espero que no le haya molestado la forma en la que yo escondí mi brazo atrás de mi espalda, le aseguro que no tuvo nada que ver con el hecho de que para esos momentos yo ya pensaba que usted era un maldito degenerado; simplemente me dieron ganas de poner mi brazo atrás de mi espalda.
En cuanto hice este movimiento, su mirada pasó a mis ojos.
Cuando se dió cuenta de que yo lo estaba viendo a usted, puso una cara de susto que más que graciosa, me pareció perturbante.
Debo felicitarlo por la forma en la que el pequeño hecho de que yo lo viera con ojos de "deje de verme, gordo de mierda" no evitó que usted siguiera viéndome. Gordo de mierda.
Su mirada pasó de uno de mis ojos al otro, intermitentemente.
Fue entonces cuando yo no pude quedarme callado, y le dije "¿qué?, ¿por qué me está viendo?"
Le pido disculpas si soné agresivo o descortés. Seguramente las enormes ojeras que yo tenía, hicieron que mi mensaje se malentendiera y sonara menos amable de lo que a usted le gustaría.
No es que justifique mis acciones, porque usted tiene todo el derecho del mundo a verme perversamente, pero en serio me sentía muy mal, y el hecho de que hubiera un sujeto gordo y cuarentón con su mirada fija en mí, hizo que yo olvidara mis modales.
Usted balbuceó algo que no pude entender, y después volteó a ver sus zapatos.
Yo volví a entrecerrar mis ojos, pero aún así, noté que lentamente su mirada regresaba a verme.
Me gustaría haberle preguntado qué era lo que encontraba tan fascinante en mi persona, pero me dió un poco de miedo iniciar una conversación con usted.
Discúlpeme, soy tímido alrededor de los degenerados sexuales.
Durante los siguientes minutos, usted siguió viéndome fijamente, sin siquiera hacer como que volteaba hacia otro lado. Yo empecé a sentirme realmente incómodo.
Fue entonces cuando una brillante idea entró en mi mente:
Si me veía tanto, tenía que ser porque usted ansiaba tener contacto humano, y estaba esperando a que yo lo viera fijamente a usted.
Le prometo que cuando empecé a mirarlo sin parpadear y con los ojos sumamente abiertos, mi única intención era volverme su amigo.
Como siempre le he dicho a mi madre, mi mayor ambición en la vida es ser amigo de un tipo sudoroso, feo, gordo, y con un ligero olor a pies emamando de su persona.
Sin embargo creo que algo hice mal, porque después de cerca de 30 segundos de verlo con ojos psicópatas, volvió a bajar su mirada.
En cuanto llegamos a la siguiente estación, usted bajó apresuradamente.
Y por eso le escribo esta carta, mi estimado señor gordo que decidió sentarse enfrente de mí en el metro.
Simplemente quería decirle que no quise asustarlo; lo único que yo quería era convivir un poco con usted.
Lamento que las cosas se hayan malinterpretado.
Si algún día volvemos a coincidir en un vagón de metro, espero que podamos ser mejores amigos, y compartamos un rico helado de fresa.
Sin más por el momento, me pongo a su disposición para cualquier asunto referente a esta carta, agradeciendo de antemano la atención a la presente.
Atte:
El apuesto joven ojiverde que se sentó frente a usted en el metro el día de hoy.
PD: Me pareció encantador el hecho de que usted sólo trajera puesto un calcetín. Admiro su sentido de la moda.
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carta,
pendejadas
domingo, 21 de marzo de 2010
De cartas a mí mismo
Querido Dexter:
Te extendería un cordial saludo, y preguntaría cómo va la vida; pero creo que en este caso eso no es necesario.
En lugar de cumplir con las ridículas formalidades que un medio de comunicación tan outdated como una carta requiere, me tomaré la libertad de ir directo a la razón de este escrito:
Mentarnos la madre.
Chinga a tu madre, Dexter, chinga a tu madre.
Una vez cumplido este requisito, permíteme preguntarte algo: ¿por qué carajo eres tan pendejo?
¿Acaso te GUSTA sufrir?, ¿sentirte de la chingada te produce alguna clase de enfermizo placer?, ¿o tal vez simplemente encuentras satisfacción al regodearte en tu propia miseria?
Estoy seguro de que mi pregunta no tendrá respuesta, porque los recientes eventos de nuestra vida me han dejado muy en claro que eres demasiado tonto como para siquiera poder responder a esta simple interrogante.
Sea como sea, la explicación de por qué eres tan imbécil es irrelevante; porque a fin de cuentas, así eres, y ya ni modo.
Pero, querido Dexter, me temo que tengo algo que informarte:
Ya estoy harto.
Si tú quieres seguir tropezando con la misma pinche piedra una y otra y otra y otra vez, está chido; cada quien puede hacer de su culo un papalote; pero yo me niego.
Ya me cansé de verme arrastrado en el torbellino de tu falta de consideración por ti mismo; y ya me cansé de pasar días como hoy, en los que todo apesta y todo es gris.
Por tanto, esta carta es escrita con la intención de avisarte que a partir de hoy: domingo 21 de marzo del 2010, yo renuncio.
Renuncio a soportar los desmadres que ocasionas con tu buena-pedez con los demás, pero no contigo mismo.
Si tú estás dispuesto a pasar malos ratos con tal de que otras personas no lo hagan, pues allá tú; pero yo ya no.
Yo voy a empezar a cuidarme a mí mismo.
A partir de ahora, cada vez que vea que estás empezando a cometer el mismo error de siempre, me voy a largar, y te voy a dejar con una mirada vacía, una boca abierta, y una cabeza hueca.
Buena suerte intentando mantener conversaciones intensas con una mente en blanco, zoquete.
Sin más por el momento, me despido, agradeciendo de antemano la atención a la presente, y quedado de ti para cualquier duda que se pudiera presentar.
Atte:
La parte de ti que piensa.
PD: Chinga a tu madre, una vez más.
Te extendería un cordial saludo, y preguntaría cómo va la vida; pero creo que en este caso eso no es necesario.
En lugar de cumplir con las ridículas formalidades que un medio de comunicación tan outdated como una carta requiere, me tomaré la libertad de ir directo a la razón de este escrito:
Mentarnos la madre.
Chinga a tu madre, Dexter, chinga a tu madre.
Una vez cumplido este requisito, permíteme preguntarte algo: ¿por qué carajo eres tan pendejo?
¿Acaso te GUSTA sufrir?, ¿sentirte de la chingada te produce alguna clase de enfermizo placer?, ¿o tal vez simplemente encuentras satisfacción al regodearte en tu propia miseria?
Estoy seguro de que mi pregunta no tendrá respuesta, porque los recientes eventos de nuestra vida me han dejado muy en claro que eres demasiado tonto como para siquiera poder responder a esta simple interrogante.
Sea como sea, la explicación de por qué eres tan imbécil es irrelevante; porque a fin de cuentas, así eres, y ya ni modo.
Pero, querido Dexter, me temo que tengo algo que informarte:
Ya estoy harto.
Si tú quieres seguir tropezando con la misma pinche piedra una y otra y otra y otra vez, está chido; cada quien puede hacer de su culo un papalote; pero yo me niego.
Ya me cansé de verme arrastrado en el torbellino de tu falta de consideración por ti mismo; y ya me cansé de pasar días como hoy, en los que todo apesta y todo es gris.
Por tanto, esta carta es escrita con la intención de avisarte que a partir de hoy: domingo 21 de marzo del 2010, yo renuncio.
Renuncio a soportar los desmadres que ocasionas con tu buena-pedez con los demás, pero no contigo mismo.
Si tú estás dispuesto a pasar malos ratos con tal de que otras personas no lo hagan, pues allá tú; pero yo ya no.
Yo voy a empezar a cuidarme a mí mismo.
A partir de ahora, cada vez que vea que estás empezando a cometer el mismo error de siempre, me voy a largar, y te voy a dejar con una mirada vacía, una boca abierta, y una cabeza hueca.
Buena suerte intentando mantener conversaciones intensas con una mente en blanco, zoquete.
Sin más por el momento, me despido, agradeciendo de antemano la atención a la presente, y quedado de ti para cualquier duda que se pudiera presentar.
Atte:
La parte de ti que piensa.
PD: Chinga a tu madre, una vez más.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Carta abierta al estúpido sindicato de electricistas
Vivir en una de las ciudades más grandes del mundo tiene sus ventajas, como por ejemplo: siempre tener algo interesante qué hacer, que muchos artistas que no van a ciudades pequeñas decidan dar conciertos aquí, sentirte cosmopolita, poder elegir entre una enorme cantidad de actividades, tener lugares para encontrar TODO lo que busques, piratería barata, etcétera.
Lamentablemente, también tiene desventajas, y muchas:
Exceso de gente, exceso de tráfico, exceso de estupidez, perder tiempo transportándote de un lado a otro, falta de agua, pésimos servicios públicos, etcétera.
Y hoy, los habitantes de Chilangolandia tuvimos que sufrir otro de los inconvenientes de vivir en donde vivimos: las estúpidas manifestaciones.
Yo sé que la gente tiene derecho a manifestar su inconformidad con el gobierno y todo eso, pero no le veo el caso a chingarle la vida a los civiles en el proceso.
Digo, no quiero sonar todo derechoso, de "arriba el gobierno y abajo los subversivos", porque ese no soy yo.
Yo no estoy ni a favor del gobierno, ni a favor de los manifestantes; simplemente estoy en contra de cualquier cosa que me haga la vida más complicada.
La política me importa un carajo, lo único que me importa soy yo.
Pero antes de seguir debrayando con cuánto me amo, quiero decirle algo a los manifestantes (que, evidentemente, jamás me leerán):
Queridos hijosdeputa:
Seamos realistas, al gobierno no le importa lo que tengan que decir.
Si 30 gatos se paran afuera de la cámara de diputados y se ponen a gritar lo que sea que griten; no va a servir de nada.
Si unos cuantos tarados deciden cerrar las carreteras, no afectan al gobierno; afectan a la pobre gente que no tiene nada que ver, y cuyo único error fue tener que viajar por carretera.
Si 10 pendejos quieren ponerse a la mitad de una avenida, para protestar por la falta de apoyo a la industria de los dildos de madera, lo único que hacen es chingar a los civiles que necesitan usar esas avenidas para llegar a su casa, a su trabajo, a donde sea que se les pegue la gana de ir. Y esa gente tiene derecho de ir a donde sea que se les pegue la gana.
Chinguen a su madre.
Y hoy, con la estúpida mega manifestación del sindicato de electricistas, me dieron en la madre a mí, y eso, queridos hijosdeputa, ya es personal.
El gobierno les cerró su compañía, boo-fucking-hoo.
Su compañía era un asco de todos modos. Su servicio era pésimo, cobraban lo que se les pegaba la gana, y cada vez que soplaba una brisita, o llovían 3 gotas, se iba la luz.
No dejaré que mi experiencia personal con la compañía de luz y fuerza afecte esta carta, que, en teoría, debería de haber sido sumamente profesional y propia (aunque obviamente perdió su caracter oficial en el momento en que los llamé queridos hijosdeputa); pero mi punto es ese:
Su compañía era un asco.
Entiendo que estén inconformes por la forma en la que la policía tomó las instalaciones, así, de putazo, sin avisarles.
Entiendo que, por alguna razón, crean que deben recibir algún tipo de indemnización, a pesar de que ya se les dieron como 1000 tipos de apoyos que ni siquiera se merecían.
Entiendo que quieran mejorar su situación.
Lo que no entiendo, es por qué diablos creen que tienen derecho a tomar estaciones de metro, a cerrar universidades, a secuestrar avenidas, y, básicamente, a paralizar toda la ciudad.
¿Quieren el apoyo popular?
Aquí les va un consejo: DEJEN DE JODER A LA GENTE QUE NO LES HIZO NADA.
La misma gente que les está pagando sus estúpidamente infladas liquidaciones, por cierto.
Como creo que mis argumentos ya se entendieron, voy a cerrar mi carta con una reflexión:
Por su culpa me tuve que levantar una hora más temprano. Espero que mueran en un incendio.
Váyanse al diablo.
Sin más por el momento, agradezco de antemano la atención a la presente.
Atte:
Uno de los miles de ciudadanos afectados por sus pendejadas.
PD: Viva la familia.
Lamentablemente, también tiene desventajas, y muchas:
Exceso de gente, exceso de tráfico, exceso de estupidez, perder tiempo transportándote de un lado a otro, falta de agua, pésimos servicios públicos, etcétera.
Y hoy, los habitantes de Chilangolandia tuvimos que sufrir otro de los inconvenientes de vivir en donde vivimos: las estúpidas manifestaciones.
Yo sé que la gente tiene derecho a manifestar su inconformidad con el gobierno y todo eso, pero no le veo el caso a chingarle la vida a los civiles en el proceso.
Digo, no quiero sonar todo derechoso, de "arriba el gobierno y abajo los subversivos", porque ese no soy yo.
Yo no estoy ni a favor del gobierno, ni a favor de los manifestantes; simplemente estoy en contra de cualquier cosa que me haga la vida más complicada.
La política me importa un carajo, lo único que me importa soy yo.
Pero antes de seguir debrayando con cuánto me amo, quiero decirle algo a los manifestantes (que, evidentemente, jamás me leerán):
Queridos hijosdeputa:
Seamos realistas, al gobierno no le importa lo que tengan que decir.
Si 30 gatos se paran afuera de la cámara de diputados y se ponen a gritar lo que sea que griten; no va a servir de nada.
Si unos cuantos tarados deciden cerrar las carreteras, no afectan al gobierno; afectan a la pobre gente que no tiene nada que ver, y cuyo único error fue tener que viajar por carretera.
Si 10 pendejos quieren ponerse a la mitad de una avenida, para protestar por la falta de apoyo a la industria de los dildos de madera, lo único que hacen es chingar a los civiles que necesitan usar esas avenidas para llegar a su casa, a su trabajo, a donde sea que se les pegue la gana de ir. Y esa gente tiene derecho de ir a donde sea que se les pegue la gana.
Chinguen a su madre.
Y hoy, con la estúpida mega manifestación del sindicato de electricistas, me dieron en la madre a mí, y eso, queridos hijosdeputa, ya es personal.
El gobierno les cerró su compañía, boo-fucking-hoo.
Su compañía era un asco de todos modos. Su servicio era pésimo, cobraban lo que se les pegaba la gana, y cada vez que soplaba una brisita, o llovían 3 gotas, se iba la luz.
No dejaré que mi experiencia personal con la compañía de luz y fuerza afecte esta carta, que, en teoría, debería de haber sido sumamente profesional y propia (aunque obviamente perdió su caracter oficial en el momento en que los llamé queridos hijosdeputa); pero mi punto es ese:
Su compañía era un asco.
Entiendo que estén inconformes por la forma en la que la policía tomó las instalaciones, así, de putazo, sin avisarles.
Entiendo que, por alguna razón, crean que deben recibir algún tipo de indemnización, a pesar de que ya se les dieron como 1000 tipos de apoyos que ni siquiera se merecían.
Entiendo que quieran mejorar su situación.
Lo que no entiendo, es por qué diablos creen que tienen derecho a tomar estaciones de metro, a cerrar universidades, a secuestrar avenidas, y, básicamente, a paralizar toda la ciudad.
¿Quieren el apoyo popular?
Aquí les va un consejo: DEJEN DE JODER A LA GENTE QUE NO LES HIZO NADA.
La misma gente que les está pagando sus estúpidamente infladas liquidaciones, por cierto.
Como creo que mis argumentos ya se entendieron, voy a cerrar mi carta con una reflexión:
Por su culpa me tuve que levantar una hora más temprano. Espero que mueran en un incendio.
Váyanse al diablo.
Sin más por el momento, agradezco de antemano la atención a la presente.
Atte:
Uno de los miles de ciudadanos afectados por sus pendejadas.
PD: Viva la familia.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Carta abierta a la gente que sigue chillando por Michael Jackson
Lei it go.
Seriously.
Han pasado... no sé cuantos meses desde que el pobre sujeto colgó los tenis, dejen de seguirle jugando a las víctimas.
Me imagino que su dolor debe ser inmenso, habiendo perdido a alguien tan culturalmente relevante como Michael Jackson, porque digo, los ochentas son tiempos duros, y no sé qué vamos a hacer sin alguien que siga sacando disco tras disco de buena música.
¿Huh?
Esperen, por alguna razón mi calendario dice que estamos en el 2009.
Ah caray... eso significa que han pasado OCHO años desde que Michael Jackson sacó su último disco.
Hmm... curiosamente todo el asunto ya no se ve tan culturalmente relevante.
Bueno ok, va, tal vez Wacko Jacko no haya sacado discos últimamente, pero pues seguía saliendo en las noticias todos los días, y ustedes, como los fans from hell que son, proclamaban su amor por él en cada ocasión que pudieran.
Seguro, desde mucho antes de que muriera, ustedes estaban ahí presentes.
Seguro todos sus nicks de messenger lo mencionaban, todos los "What I'm listening to" que ponían eran de sus canciones; y todos sus temas de conversación eran acerca de cómo ustedes SÍ eran fans verdaderos, no como todos los otros posers, ¿no?
¿Qué?
¿Eso tampoco es cierto?
Ah, claro, que rey del pop había dejado de ser noticia, excepto por el ocasional escándalo.
Y sí, también es cierto que era de las personas más mal vistas y criticadas que existían en este planeta.
Hasta el día que murió, claro.
Después de eso, todos lo amaban, y todos eran sus admiradores de por vida.
De repente todos empezaron a poner nicks acerca de cuánto lo extrañaban, y de cómo sus vidas jamás serían las mismas sin él.
¿El ambiente huele a hipocresía o me acabo de tirar una flatulencia?
Creo que jamás lo sabremos.
Señores y señoritas, no estoy diciendo que Michael Jackson no haya sido uno de los músicos más importantes de nuestra época. Tampoco estoy diciendo que su muerte no haya sido algo sumamente trágico (aunque no más trágico que la vida que llevaba al final).
Es más, no estoy diciendo nada malo de Michael, porque el tipo me parece un genio musical.
Digo, jamás he sido über-fan de Jacko, pero su música me gustaba.
Simplemente estoy pidiendo dos cosas:
1. Supérenlo.
2. Déjense de hipocresías.
NADIE pelaba a Michael Jackson antes de que se muriera; y acéptenlo, "fans from hell", ustedes tampoco.
Simplemente les encanta decir que ustedes SÍ lo amaban, desde siempre, always and forever, y que les caga la gente que lo empezó a amar el día que se murió.
Seriously, cut the bullshit.
Las personas que realmente son fans, no necesitan estarlo haciendo saber cada dos segundos.
Me imagino que simplemente quieren sentirse interesantes, y montarse en el tren de la relevancia cultural contemporánea. Va, muy chido y muy válido.
Sólo dense cuenta de que ese tren ya salió de la estación hace mucho, y ya a NADIE le importa si ustedes lo extrañan o no.
No es que alguna vez le haya interesado a alguien, pero mi punto se mantiene.
Michael Jackson está muerto, y es lo mejor que podría haberle pasado.
Get over it.
Y por favor, dejen de poner sus canciones en el radio cientos de veces todos los malditos días, están a punto de chotear su música, y eso SÍ es un desprestigio a MJ.
Sin más que decir, quedo de ustedes, agradeciendo de antemano la atención a la presente.
Atte:
Dexter
PD:
¿Record mundial de baile de Thriller?
¿Really, México?
¿No tenemos nada mejor qué hacer?
Seriously.
Han pasado... no sé cuantos meses desde que el pobre sujeto colgó los tenis, dejen de seguirle jugando a las víctimas.
Me imagino que su dolor debe ser inmenso, habiendo perdido a alguien tan culturalmente relevante como Michael Jackson, porque digo, los ochentas son tiempos duros, y no sé qué vamos a hacer sin alguien que siga sacando disco tras disco de buena música.
¿Huh?
Esperen, por alguna razón mi calendario dice que estamos en el 2009.
Ah caray... eso significa que han pasado OCHO años desde que Michael Jackson sacó su último disco.
Hmm... curiosamente todo el asunto ya no se ve tan culturalmente relevante.
Bueno ok, va, tal vez Wacko Jacko no haya sacado discos últimamente, pero pues seguía saliendo en las noticias todos los días, y ustedes, como los fans from hell que son, proclamaban su amor por él en cada ocasión que pudieran.
Seguro, desde mucho antes de que muriera, ustedes estaban ahí presentes.
Seguro todos sus nicks de messenger lo mencionaban, todos los "What I'm listening to" que ponían eran de sus canciones; y todos sus temas de conversación eran acerca de cómo ustedes SÍ eran fans verdaderos, no como todos los otros posers, ¿no?
¿Qué?
¿Eso tampoco es cierto?
Ah, claro, que rey del pop había dejado de ser noticia, excepto por el ocasional escándalo.
Y sí, también es cierto que era de las personas más mal vistas y criticadas que existían en este planeta.
Hasta el día que murió, claro.
Después de eso, todos lo amaban, y todos eran sus admiradores de por vida.
De repente todos empezaron a poner nicks acerca de cuánto lo extrañaban, y de cómo sus vidas jamás serían las mismas sin él.
¿El ambiente huele a hipocresía o me acabo de tirar una flatulencia?
Creo que jamás lo sabremos.
Señores y señoritas, no estoy diciendo que Michael Jackson no haya sido uno de los músicos más importantes de nuestra época. Tampoco estoy diciendo que su muerte no haya sido algo sumamente trágico (aunque no más trágico que la vida que llevaba al final).
Es más, no estoy diciendo nada malo de Michael, porque el tipo me parece un genio musical.
Digo, jamás he sido über-fan de Jacko, pero su música me gustaba.
Simplemente estoy pidiendo dos cosas:
1. Supérenlo.
2. Déjense de hipocresías.
NADIE pelaba a Michael Jackson antes de que se muriera; y acéptenlo, "fans from hell", ustedes tampoco.
Simplemente les encanta decir que ustedes SÍ lo amaban, desde siempre, always and forever, y que les caga la gente que lo empezó a amar el día que se murió.
Seriously, cut the bullshit.
Las personas que realmente son fans, no necesitan estarlo haciendo saber cada dos segundos.
Me imagino que simplemente quieren sentirse interesantes, y montarse en el tren de la relevancia cultural contemporánea. Va, muy chido y muy válido.
Sólo dense cuenta de que ese tren ya salió de la estación hace mucho, y ya a NADIE le importa si ustedes lo extrañan o no.
No es que alguna vez le haya interesado a alguien, pero mi punto se mantiene.
Michael Jackson está muerto, y es lo mejor que podría haberle pasado.
Get over it.
Y por favor, dejen de poner sus canciones en el radio cientos de veces todos los malditos días, están a punto de chotear su música, y eso SÍ es un desprestigio a MJ.
Sin más que decir, quedo de ustedes, agradeciendo de antemano la atención a la presente.
Atte:
Dexter
PD:
¿Record mundial de baile de Thriller?
¿Really, México?
¿No tenemos nada mejor qué hacer?
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