El día de hoy, me di cuenta de que las fiestas de disfraces todavía no terminan; lo cual me hace pensar que la gente está obsesionada con los disfraces. O con las fiestas. O con el alcohol. O con verme en sensuales situaciones donde yo me ponga ropa que normalmente no usaría.
Sea como sea, hoy voy a ir a dos fiestas de disfraces; a pesar de que Halloween fue la semana pasada.
Y si algo he aprendido en todas mis experiencias disfrazadas, es que la gente no suele ser muy creativa:
Enfermera, Michael Jackson, pirata (Johnny Depp, probablemente), el Güasón, Doctores, mujer en poca ropa, Conejita, y sobre todo; zombies.
Si alguien gritó "disfraces que TODO el mundo usa porque creen que son cool y originales", entonces ganaron el juego. Porque estábamos jugando un juego, ¿saben?
Pero en fin, ver a tantas personas con pésimos disfraces de zombies, me puso a pensar en los apocalipsis zombie, que, como algunos de ustedes saben, es una de mis mayores preocupaciones en la vida.
Y si algo me ha enseñado Hollywood, es que el amor verdadero triunfará sobre todos los obstáculos, sin importar la cantidad de situaciones graciosamente absurdas que la vida nos ponga enfrente.
Y además, triunfará en el último momento, cuando todos se habían dado por vencidos. No, algo nos hará darnos cuenta de cómo son las cosas en realidad, y entonces tendremos una emocionante escena de persecución, donde nuestra amada no sabrá que estamos justo detrás de ella, y nosotros tendremos pocos segundos para hacer notar nuestra presencia.
En el último segundo, lo hará, y explicaremos todo lo que tenemos que explicar, sólo para recibir un romántico beso a la mitad de algún lugar público, mientras una cámara gira a nuestro alrededor.
Y si he aprendido otra cosa de Hollywood, es que todos los apocalipsis zombie son iguales.
Así que el día que todo se vaya al demonio; lo hará en una forma tan cliché que duele.
Todo empezará con algún científico idiota, que hará cosas que no debería de estar haciendo.
"Oigan, deberíamos de mutar el virus del ébola, y combinarlo con un tipo de rabia para el cual no haya cura; después deberíamos de inyectar ese nuevo súper virus en un pedazo de carne cruda, y dárselo de comer a Josefino, el simio que tenemos enjaulado", dirá, el estúpido científico.
Evidentemente, Josefino se infectará con el virus más mortal que el mundo haya conocido.
Después, el científico, en vez de conservar a Josefino enjaulado en forma segura, y de preferencia en cuarentena; hará algo mucho más imbécil, como... qué se yo, tratar de jugar ajedrez con el chango (a pesar de los claros indicios de infección).
Josefino morderá al científico, porque eso es lo que hacen los changos con eborabia.
El científico, en lugar de matar al chango y suicidarse, como castigo por ser tan imbécil, decidirá ignorar los síntomas que empezará a padecer.
"Vaya, creo que estoy orinando sangre, y me parece que mi cabello se está cayendo a puñados. Además, tengo unas ganas voraces de morder a mis hijos. Hmm... creo que debe de ser toda la fibra que estoy comiendo en las mañanas", pensará el científico, condenándonos a todos al infierno.
Una vez que la enfermedad sea demasiado obvia como para seguir viviendo en sociedad, el científico por fin decidirá ir al hospital. Claro, ya será demasiado tarde, porque está a punto de convertirse en el primer zombie que la raza humana conozca.
Una vez en el hospital, el doctor, en lugar de poner al tarado en cuarentena, lo examinará de cerca. De muy cerca. Tan de cerca, que el zombie podría morderlo.
"Esa mirada asesina no es normal. Permíteme sacar mi abatelenguas y examinar tus dientes. Eso es, buen chico."
Todos sabemos lo que pasará después.
Una vez que el doctor fue mordido, arañado, y maltratado severamente; decidirá hacer lo que cualquier doctor responsable haría: correr por todo el hospital, mientras vomita, escupe sangre en los pobres inocentes que pasan junto a él, y muerde a quien se le acerque. Douchebag.
La infección ya está en proceso.
La noticia de un súper virus mutante se difunde por los medios de comunicación, diciendo CLARAMENTE que es en extremo mortal, y que convierte a la gente en zombies.
Todo el mundo se quedará en sus casas, con una escopeta apuntada hacia la puerta, haciendo todo lo posible por sobrevivir, ¿no?
No.
Todo el mundo sale de sus casas, para ver si sus seres queridos están sanos y salvos; ignorando el hecho de que podrían haberlo averigüado con una simple llamada telefónica.
Obviamente, con tanto tráfico en las calles, la infección se difunde mucho más rápido de lo que debería.
Algunas personas encontrarán a sus seres queridos infectados por la eborabia.
"Nicolás, todavía te amo, a pesar de que el virus está carcomiendo tus entrañas, y estás condenado a una muerte lenta y extremadamente dolorosa. El amor lo puede todo, saldremos de esto juntos; ven, abrázame".
Nicolás los moderá, y los contagiará.
Debieron de haberle disparado en la cabeza mientras pudieron.
La infección se empezará a propagar aún más rápido, y las personas que aún están sanas, empezarán a emprender un viaje hacia una "zona segura", asignada por el gobierno.
La zona segura resultará ser mucho muy insegura, y todos serán comidos vivos.
En poco tiempo, la epidemia ya incapacitó todo el mundo: ya no hay medios masivos de comunicación, y existen muy pocos sobrevivientes.
De alguna forma, unos cuantos de estos sobrevivientes (curiosamente, todos con personalidades diferentes pero carismáticas) se encontrarán, y decidirán buscar refugio.
Harán un pésimo trabajo.
"¡Miren, una tienda de armas con refugio antibombas lleno de comida! ¡Escondámonos ahí!"
"Pero mira... junto a la tienda de armas hay un McDonald's"
"¡Sí, escondámonos en el McDonald's, tiene un tobogan!"
Sorpresa sorpresa.
Una vez que están "refugiados" en el McDonald's, los sobrevivientes empezarán a pelear entre sí, tratando de establecer quién es el macho alfa. Habrá traiciones, y se crearán alianzas.
En lo que todos discuten para decidir quién es el líder de la bola de tarados, los zombies entrarán al lugar, rompiendo sus patéticas barricadas; y se los comerán a todos.
Fin.
Felicidades humanidad, perdimos ante un montón de zombies.
Ah, pero queríamos tener changos de mascotas.
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Hace 1 día

