sábado, 8 de noviembre de 2008

La liga de los ojetes

Queridos lectores imaginarios, la historia que estoy a punto de contarles es 100% verídica, y ninguna parte fue exagerada; ya que, es tan ridícula por sí misma, que no necesita ser exagerada para ser interesante.

Antes de empezar a contarles lo sucedido, quiero hacer la aclaración de que todo esto pasó hace mucho tiempo, en una de mis peores épocas; yo era un hijo de puta, y no estoy orgulloso de nada de lo que pasó.
Lo único bueno que me dejó toda esta serie de eventos, fue un montón de historias que contar.

Los nombres de las personas involucradas han sido cambiados, para no quemar a nadie, porque la neta, viéndolo con un poco de objetividad, nos ganamos el infierno. No es que nos hubiéramos ido al cielo de todos modos, pero eso no quita que hayamos actuado mal.

Ahora, sin más preámbulos, les traigo a ustedes una historia real:

Un día veraniego, hace alrededor de 4 años, me encontraba en la escuela, sentado con mis amigos, perdiendo el tiempo mientras nos esforzábamos en no quemarnos las neuronas.
Sin darme cuenta del por qué, yo dije:
"Me pregunto qué es lo peor que alguien puede hacer, así como lo más ojete..."

Ninguno de los 6 huevones presentes sabíamos que esa frase iba a afectarnos en una forma tan grande; algo así como un efecto mariposa que sólo traería llanto y desesperación. Y también muchas risas, pero risas ojetes.

Uno de mis amigos, que a partir de ahora llamaremos Librorojo, dijo: "pues... no sé, ¿robarle un dulce a un niño?".
Otro de nosotros, El Lingeroso, exclamó que ninguno de nosotros se atrevería a hacerlo.
Zapatosgrandes, dispuesto a probarle a El Lingeroso que se equivocaba, dijo que él sí se atrevía, y nos llamó maricas a todos los demás.

La cuestión se nos olvidó por unas horas, pero saliendo de la escuela, mientras caminábamos hacia el metro, El Lingeroso gritó como niñita emocionada: había visto a un niño de como 6 años con una Tutsi Pop en la mano.
Otro de nosotros, Nazareno, le recordó a Zapatosgrandes lo que había dicho unas horas antes.

Animado por la mezcla de frases motivantes y burlas detrimentes, Zapatosgrandes corrió hacia el niñito y le robó la paleta.

Mientras todos lo mirábamos, entre sorprendidos y arrepentidos; Zapatosgrandes celebraba su victoria unos metros más adelante.
Claro, el karma no se haría esperar mucho tiempo, y un policía lo agarró. Después de un regaño de 15 minutos y 120 pesos de mordida, nuestro amigo recuperaría su libertad.

Cuando Zapatosgrandes regresó, triunfante, a donde estábamos todos los demás (porque claro, nadie se acercó a él mientras estaba con el policía), Librorojo lo felicitó, pero después dijo que seguro eso no era lo más ojete que alguien podía hacer en esta vida.

En otro de mis grandes momentos de inspiración, yo abrí mi bocota, y dije: "pues entonces, ¿qué tal si hacemos algo así como un torneo? el que haga la cosa más ojete es el macho alpha, y sólo podrá ser destronado por alguno de nosotros que haga una cosa aún más ojete."
Mis amigos me miraron con una cara de sorpresa que pronto pasó a ser de emoción.

Lo más jodido del asunto fue que en cuanto lo acabé de decir, supe que las cosas no iban a acabar bien para nadie; pero el daño ya estaba hecho, todos aceptaron el pacto; y así, nació la liga de los ojetes.
Claro, para evitar daño severo a personas inocentes, se estableció una única regla: sólo podríamos hacer ojetadas a las personas que nos hubieran hecho daño a nosotros. De esa forma, calmamos nuestra conciencia, y nos refugiamos en la falsa creencia de que beneficiábamos al mundo con nuestras estupideces.

Con Zapatosgrandes como nuestro rey, los demás empezamos a pensar en cosas que podíamos hacer para ganar el trono, y el título del más ojete y menos marica.

Ahí empezó a ocurrir una cadena de malas decisiones que definitivamente terminaron mal (pero no por eso dejan de hacerme gracia).

El Lingeroso, dispuesto a probar que era mejor que Zapatosgrandes, fue el primero en hacer algo: se esperó a la semana de exámenes para robarse la mochila de la más ñoña del salón, y prenderle fuego. Obviamente se ganó el título de macho alpha.

Viéndolo con perspectiva, neta me arrepiento de todo lo que hicimos, porque no hay excusa para haberlo hecho; pero en ese entonces, lo justificamos diciendo que esa ñoña nos había hecho la vida imposible varias veces, acusándonos con los maestros cada vez que hacíamos algo (y causando la suspensión de un amigo).

El siguiente en hacer una culerada fui yo: corté por MSN a mi entonces-novia, pero el catch era que no podía decirle ninguna frase que no estuviera en alguna canción de José José; después imprimí la conversación del cortón, y la repartí por la escuela.
En mi defensa, siempre estuve convencido de que ella me ponía el cuerno.

Afortunadamente, puedo decir que mis malas acciones no llegaron más lejos que eso. Digo, si no contamos todas las veces que yo secundaba a mis amigos en sus pendejadas, para ver hasta dónde llegaba ese desmadre.

Y así siguió pasando el tiempo, y empezamos a hacer cosas cada vez más crueles; como orinar en el coche de un maestro, embarrar caca de perro en la mochila de un niño Abercrombie; y muchas otras cosas más.

Una de las cosas más memorables, fue cuando mi amigo Cosmético, se acercó a una gorda que estaba profundamente enamorada de él desde hacía un año, y le dijo: "oye, ¿quieres andar conmigo?" y cuando la gorda, muy emocionada, le dijo que sí; Cosmético le contestó: "pues yo no, estás muy gorda".

Después de que la tipa llorara muchas lágrimas de salsa, entró en un pedo de depresión bastante agudo; y nos sentiríamos mal, si no fuera porque gracias a eso enflacó como 40 kilos. ¿Lo ven? Mejoramos al mundo.

En fin, conforme lo que hacíamos se volvía más elaborado, decidimos que necesitábamos una nueva forma de determinar al ganador, así que creamos al "consejo", que éramos, básicamente, los miembros originales de la liga de los ojetes (porque se me olvidó mencionarles que a mucha gente le hizo gracia nuestro pequeño experimento, y para ese entonces, había alrededor de 15 personas haciendo ojetadas por el mundo), y que asignábamos puntos a los actos cometidos por los demás, y después los apuntábamos en una tabla para ver quién iba ganando.

Fue en una reunión del consejo, en que yo les dije a los demás: "carajo, esto neta no va a terminar bien, de hecho, creo que no va a terminar hasta que alguien acabe muerto".

Y aquí, lectores imaginarios, es donde la cosa se pone truculenta.

Verán, antes de llegar al plato fuerte de todo esto, permítanme explicarles un poco del back story:

Ipso Facto, otro de nosotros, siempre decía que su única meta en la vida era impactar la vida de alguien más, de tal manera que esa persona nunca, NUNCA lo pudiera olvidar.
Siempre dijo eso, y de hecho, lo repetía como cada tercer día.

Pues daba la casualidad, de que Ipso Facto tenía una novia, que llamaremos Solsticio.

Solsticio era una grandísima perra; de esas que todo el tiempo está quejándose de algo, con una voz gangosa y molesta; de esas que tienen un montón de amigas gordas que nunca están conformes con nada; de esas que nunca entienden cuando están haciendo comentarios pendejos; de esas que le lavan la mente al novio para que piense que sus amigos la ponen en contra de ella; de esas que le dicen a su novio que sus amigos son una pésima influencia (aunque, en este caso sí era cierto); en fin, era una completa hija de puta.
Sin contar que además, trataba a su novio como si fuera basura; siempre le gritaba y lo humillaba delante de todos.

Y también daba la casualidad de que Solsticio era virgen, y ya estaba a punto de cumplir un año de andar con Ipso Facto.

Ipso Facto estaba hasta la madre de Solsticio, pero no la cortaba porque, cito: "no ha aflojado, y me cago si ya pasé un año con ella y me voy antes de que afloje".

Pues bien, ahora que la back story ha sido establecida, es momento de contar la verdadera anécdota:

Un día, mientras el consejo se reunía para asignar los puntos; Ipso Facto declaró: "el viernes cumplo un año con Solsticio, y todas las señales apuntan a que es la gran noche".

Todos lo vimos con cara de poco interés, y cuando nos disponíamos a regresar a lo que hacíamos, nos dijo: "y eso significa que el viernes es el día que tomo el trono de la liga de ojetes, y reclamo mi merecida posición de macho alpha".
Eso, definitivamente nos llamó la atención.

Así que, ese mismo viernes, el escenario estaba puesto para lo que sería una noche que jamás olvidaríamos: un amigo cumplía años, y todos habíamos ido a su fiesta, incluyendo Ipso Facto y Solsticio.

Lo bonito de la casa de mi amigo, es que estaba sóla, y disponía de muchos cuartos desocupados. El rumor de que Ipso Facto estaba planeando algo se había difundido por todos lados, así que muchos de nosotros estábamos oscilando entre el nerviosismo y la emoción.

Ipso Facto se estaba aplicando: la estaba tratando mejor que nunca, y además los dos se estaban poniendo medio jarras; así que, después de unas horas de espera, Ipso Facto y Solsticio desaparecieron.

Lo que pasó después fue tan confuso, que no me enteré bien bien de lo que había pasado hasta un par de días después; en gran parte gracias a que yo pasé la mayoría de la fiesta peleándome con mi novia/exnovia/novia/exnovia/novia.

Aparentemente, Solsticio, en celebración del aniversario, había decidido que ese día era el momento de perder su virginidad. Después de lo que (cuentan las voces) fueron 8 minutos incómodos, Ipso Facto terminó.

Y fue ahí donde el muchacho reclamó el trono de la liga de los ojetes. 5 segundos después de dar por terminado el asunto, le dijo: "ya no te amo, creo que deberíamos de ver a otras personas".

Literal. 5 segundos después.

Dice Ipso Facto que ella se lo quedó viendo sumamente sorprendida, y entonces él se echó a reir. Cuando ella también se rió, pensando que era una broma, Ipso Facto puso cara seria y le dijo: "no, es neta."

Lo que pasó después fue todavía más ojete, porque Ipso Facto quería consolidar su reinado; y además, había pasado tanto tiempo con Solsticio que necesitaba probar nuevas experiencias (sus palabras, no las mías).

Ipso Facto pasó el resto de la noche ligándose a la niña más fácil que jamás he visto en mi vida, y acabó dándosela, dos horas después de haberle quitado su virginidad a Solsticio, y de haber cortado con ella. Además, para acabarla de joder, Solsticio seguía en la fiesta, así que lo vió todo.

En fin, para no hacerles la historia MÁS larga; Ipso Facto mantuvo su reinado durante cerca de 2 meses, ya que nadie pensaba en nada que pudiera ser peor que lo que él había hecho.


Y pasó el tiempo, y un día, nos enteramos de que el abuelito de El Lingeroso se había muerto, así que, en una admirable muestra de solidaridad; todos fuimos a Gayosso a apoyarlo.

Una vez ahí, nos enteramos la causa de la defunción: El Lingeroso le había querido jugar una broma, así que se puso una máscara de zombie, se escondió en el closet del abuelo, y cuando éste estaba desprevenido, le saltó encima mientras gritaba como demente.

El corazón del anciano no aguantó, y murió en ese mismo momento.

Todos estábamos en el billar de afuera de Gayosso mientras El Lingeroso nos contaba su triste historia; y cuando terminó, estaba llorando desconsoladamente, gritando que él había matado a su abuelo.

En una muestra de tacto característica de mí, le dije: "no mames, qué mal pedo..."

El Lingeroso me miró agradecido de que no me burlara, y me dijo: "yo sé... lo quería mucho..."

Yo lo vi feo y le dije: "no no no, yo digo que qué mal pedo, acabas de ganar el torneo... nadie nunca va a poder superar algo tan ojete como matar a su propio abuelo."

Mientras todos me miraban sorprendidos, yo dije: "¿ya ven? les dije que esto no iba a terminar hasta que alguien acabara muerto..."


Edit: Había quitado este post porque me pareció que ventilaba asuntos que no debían de ser ventilados; sin embargo, después de consultarlo con El Lingeroso, Ipso Facto y Zapatosgrandes; decidí que no tenía nada de malo postearlo.

16 comentarios:

Odile dijo...

eso explica todo... realmente tienes voz de profets, me das miedo XD

Lady Vendetta dijo...

No mames...y pensar que había más de una liga de los ojetes en la prepa me hace tner miedo de los maristas, que nos hicieron? y mas importante aun, que mas habremos hecho sin darnos cuenta?

Ninja Peruano dijo...

Odile: Por eso me enoja que la gente no me crea cuando les digo que el mundo se va a acabar en el 2012.

Padawan: Habías más de una? Neta? Quiénes?

orlandO dijo...

Que culero por el abuelo si esque se fue por el susto, creo que nadie le quitara el trono del más grande ojete.

Deberian de formar más clubs de ojetes para joder a las gordas gelatinosas y mejorar este mundo.

Ninja Peruano dijo...

Lo de la gorda fue un incidente aislado en un mar de ojetez, aunque la neta, qué bueno que fue así.

Miss Mac Lovegood dijo...

Creo q es aun mas ojete publicar que fueron 8 minutos...
Y yo que pensaba que 15 eran pocos...
Pero es solo cosa mia... (Digo, no me lo tomen a mal).

Eso de ser ojete es la onda... y más cuando piensan que no lo eres... Máster!

Lady Vendetta dijo...

pues si querido Ninja, eramos varias las sectas ojetezcas en el CUM, yo estuve en 2 distintas y tampoco me siento orgullosa, no teniamos una organizacion como la tuya, vaya, me parece q muchas veces no eramos siquiera concientes de nuestras acciones, lo cual me da aun mas miedo, por eso la prgunta, cuantas vidas habremos arruinado sin siquiera saberlo? un dia d estos posteare una q otra monstruosidad

chokö dijo...

que ojetes. son mis hèroes. deberìan hacerlo màs en grande, como fight club, yo le entro. jeje

por cierto, por ahi anoche me contaron que ustè es un mandilòn de lo pior y que no sale ni a la esquina porque su novia le pega. jijiji.

saludos estimado ninja.

Jvr dijo...

ahora sí, a comentar donde se debe.

ciertamente creo que estuvo más ojete lo de Solsticio que lo del abuelito. Él para allá iba, de todos modos.

Y ganaste algunos ojetipuntos con tu comentario final... pero no los suficientes, supongo.

Ninja Peruano dijo...

Choko: Pero quién le pudo haber contado semejante verdad?

Jvr: Lo siento, necesitaba autorización para postear.

Andrea dijo...

Ojete hubiera sido publicar esto sin permiso y con nombres reales.

Dios, me decepcionas.

Ninja Peruano dijo...

Suficiente mal karma para toda una vida, ¿no crees?

Fundador dijo...

lady y vendetta y yo perteneciamos a un club de esos.

Lady vendetta tambien pertenecía al club de las rubias, pero ahi se comportaba como una reina.

Ninja Peruano dijo...

Ahh sí sí, lo recuerdo, las mean girls del CUM...

Maese Pitirijas Mcloud dijo...

Mi querido Padawan, usted cada vez me sorprende más y más, luego en confianza le contaré anécdotas de ese tipo y del por qué la comunidad universitaria amenazó con suspender la fiesta de graduación si su servidor se hacía presente.
eso es todo chingao!!!

Ninja Peruano dijo...

Jajajaja es neta eso?
Caray... por eso usté es mi master; hasta en ojetadas es usted una pistola.