jueves, 15 de enero de 2009

La iniciación

Escribiendo en B.I.L.F., me atacó la nostalgia.
Y es que cada vez que me acuerdo de mi salón de quinto de prepa, me dan ganas de poder regresar el tiempo.
Nunca en mi vida me he divertido tanto como en ese año.
Todos los días eran un desmadre, y yo me la pasé muy bien.

Claro, académicamente hablando, ese año fue un fracaso total; pero estoy seguro de que quinto de prepa me enseñó más de la vida que toda mi primaria y secundaria combinadas.

Y fue, precisamente en quinto de prepa, que me puse la primera borrachera de mi vida.
Todo comenzó en las primeras semanas de clases, en un viernes como cualquier otro.

Cuando llegué a la escuela, me di cuenta de que todo el salón estaba emocionado, y entonces recordé que ese día era la comida de grupo.
No sabía si iba a ir o no, porque la neta, la comida estaba siendo organizada por los ñoños del salón, y eso significaba que iba a ser una comida ñoña.

Cuando le comenté mi dilema a mi amigo Chavo, me dijo que no me preocupara, porque él tenía un plan infalible para alegrar la comida: Mezcal.

Además, también me dijo que él se había involucrado un poco en la organización de la comida, y que debería de acompañarlo a la Central de Abastos a comprar los refrescos.

Terminando las clases, toda la bolita de amigos vagos fuimos a la Central. Mientras nosotros íbamos por los chescos, el resto del salón empezaría a llegar a la casa donde sería la comida.

El viaje a la Central no tuvo grandes aventuras, a menos que ustedes consideren perderse en el pasillo de los plátanos como una gran aventura.
En serio, jamás había visto tantos plátanos juntos (excepto en el vestidor del gimnasio al que iba, pero eso es muy diferente).

Después de recorrer alrededor de 2 kilómetros sin ver nada más que plátanos de todo tipo, por fin llegamos al área de refrescos.
Decidímos comprar los más baratos.

10 minutos y 150 pesos después, eramos los orgullosos propietarios de 20 botellas de a 2 litros de refrescos tan reconocidos como: Aye sabor mango, First de naranja, Red Cola, y muchos otros.

Ahora, aquí surgió un problema: para ir a la Central, habíamos tomado un camión, pero no podíamos tomar uno de regreso, porque veníamos cargando demasiadas cosas; así que decidimos tomar un taxi.
Lamentablemente, la mayoría de los taxistas no querían subir a tanta gente en su coche, y menos con la cantidad de botellas que veníamos cargando.

Después de parar como 7 taxis, por fin, un conductor amable accedió a llevarnos; así que nos subimos todos al coche.

Eramos 9 personas (10, contando al conductor), y veníamos cargando mochilas y 20 botellas de refresco.
Y todos íbamos en un vocho.

Llegamos a nuestro destino, y en cuanto la puerta del coche se abrió, todos nos caímos. Estábamos tan apretados que lo único que nos ayudaba a mantener el equilibrio eran las paredes y puertas del coche.
Nos levantamos y recogimos nuestras cosas, y salimos ordenadamente del vehículo.
Parecía un coche de payasos, la gente salía y salía. Me imagino que la escena debe de haber sido curiosa, porque unas ancianas que iban pasando por ahí se rieron de nosotros.

Entramos a la comida grupal, y descubrímos que yo tenía razón: era la comida más ñoña que yo jamás hubiera visto.
Nadie estaba haciendo nada, ni bebiendo nada.

De un lado, estaba la gente normal, aburrida, y con cara de sálvenme por favor.
Del otro lado, estaban los ñoños, jugando juegos estúpidos de niños de primaria.

Cuando llegamos nosotros, algunas de las "personas normales" nos pidieron ayuda; y entonces, Chavo sacó una garrafa de mezcal de su mochila.
La fiesta estaba por comenzar.
Y yo estaba a punto de ponerme pedo por primera vez.
Ah... lo que daría por tener 16 años otra vez...

Empezamos a servirnos mezcal con refresco de mango, pero a escondidas, porque si los ñoños nos veían, seguramente nos acusarían con nuestra titular, y todas las desgracias del universo caerían sobre nosotros.
Afortunadamente, los ñoños estaban demasiado ocupados jugando a pasarse cartas con la boca para ponernos atención.

En un momento de estupidez, yo abandoné el refugio de la sala (donde estaban mis amigos) para ir al jardín (donde estaban los ñoños), porque yo quería ir a hablar con una niña que me gustaba, y que en esos momentos estaba sola en el jardín, con cara de que iba a morir de aburrimiento.

Antes de que pudiera llegar hasta donde estaba mi bomboncito azucarado, una ñoña me interceptó, y me arrastró hasta donde estaban realizando sus juegos idiotas.
Sin darme cuenta de lo que estaba pasando, me pusieron en medio de un círculo, y de espaldas a una ñoña muy fea.

Me dijeron que cuando dijeran "ya", yo tenía que girar la cabeza hacia mi derecha o hacia mi izquierda; y mientras me explicaban lo que iba a pasar, yo deje de poner atención, porque honestamente, no me interesaba, así que le di un trago a mi bebida.
Un ñoño gritó "¡ya!", y yo voltée a la izquierda, porque la niña que me gustaba estaba a mi izquierda. Le sonreí, y ella me sonrió; mi sonrisa duraría poco.

Los ñoños gritaban emocionados, así que yo voltée a ver qué pasaba.
Uno de ellos me dijo que tenía que darle un beso a la vieja horrible que estaba a mis espaldas.
"¡¿Qué?! ¿Estás pendejo? Estás pendejo, ¿verdad?", le contesté.

"Es parte del juego, los dos voltearon al mismo lado, así que la tienes que besar, si hubieran volteado a lados diferentes, te tendría que dar una cachetada", contestó, con su cara de imbécil.

"Ah bueno, pues si es parte del juego, es parte del juego", le dije, sonriendo amablemente.
Entonces la ñoña se me empezó a acercar para darme un beso.

"¡Carajo! ¿Qué ustedes no entienden el sarcasmo? Hazte para atrás. Más atrás. Más. Un poco más. Bien, ahora quedate ahí y no te me acerques", le dije a la ñoña, también amablemente.
Después, volteando a ver al tipo que me dió las instrucciones, le dije: "y si tú vuelves a tratar de hacerme besar a alguna gorda, yo te voy a cachetear a ti, ¿entiendes?"
Dicho esto, me salí del circulo de gente que jugaba a intercambiar saliva.

Sobra decir que yo ya estaba ebrio, y ya me había puesto grosero e impertinente.

Como la niña que me gustaba ya no estaba sola, yo volví a entrar a la sala, con mis amigos.
Seguí bebiendo, y cada vez me estaba poniendo más mal.
Al ser la primera vez que tomaba tanto, yo no conocía mis propios límites.

Después de un rato, la dueña de la casa nos dijo que la titular había llegado a "convivir un rato con nosotros", y que le había pedido que nos sacara de la sala, para que todo el grupo estuviera en el jardín.
Chavo, sabiendo que la presencia de nuestra titular no podía traer nada bueno, nos sugirió que fueramos discretos; si se daba cuenta de que estábamos ebrios, nos meteríamos en pedos muy severos.

Salimos al jardín, y nos mantuvimos juntos, como en manada. Mientras nadie se separara, nada podría hacernos daño.

"¡Esto es una mierda, no me gusta estar parado, me quiero sentar!", dije, tal vez un poco demasiado fuerte, y me alejé del grupo.
Chavo trató de detenerme, pero no contaba con mi fuerza sobrehumana, producto del alcohol. Me libré de sus garras, y caminé hacia donde estaban todos los demás.

No había sillas por ninguna parte.
Bueno, sí, sí había, justo al centro de un círculo de personas.

Los ñoños estaban jugando sillas musicales.
I shit you not.

Digo, mis amigos dicen que estaban jugando sillas musicales, yo estaba tan ebrio que no me di cuenta; yo sólo vi un monton de sillas, y la oportunidad de sentarme.
Me tambalée hacia los asientos, y segundos antes de que llegara, todos los ñoños se sentaron.

Miré fijamente al ñoño más cercano, y le dije: "Oye, creo que estás en mi asiento, ¿me permites?"
Esa es mi versión, al menos.

Mis amigos dicen que le grité: "¡Ni madres, mi silla, vete!", y lo empujé, tirándolo de la silla, y ocupando su lugar.

La titular se me acercó, y me preguntó que si me pasaba algo. Yo le respondí: "Chavo me dijo que tenía que ser discreto, así que no le puedo contestar"; y volví la mirada al infinito.
En ese momento no pasó nada, mi castigo vendría después; pero esa es otra historia.

El resto de la velada transcurrió sin pena ni gloria.
Pude hablar con la niña que me gustaba, y por lo que me cuentan, ella estaba igual de ebria que yo.
Ninguno de los dos recordamos la conversación al siguiente día.

Lo que sí recuerdo, es que un par de horas después, yo me sentía bastante mal.
Había escuchado que el café ayuda a que la sobriedad regrese a la vida de los pedos, así que le pedí un café a la dueña de la casa. Como no me lo dio, yo fui a la cocina, y saqué una bolsa de café soluble de la alacena, y una cuchara del cajón.

Los detalles son borrosos, pero por alguna razón recuerdo que en un momento dado, 9 personas estábamos encerradas en el baño.
Yo comía café a cucharadas, mientras discutía con un amigo acerca de cosas muy profundas, como por ejemplo, que yo acaba de descubrir que mis ojos eran muy verdes.

Mientras tanto, Chavo estaba besándose con una compañera, mientras la amiga gorda de esa compañera trataba de separlos, recordándole a su amiga que estaba demasiado ebria como para besarse con alguien.
Yo le grité a la gorda, y le dije que dejara a mi amigo en paz, que podía besarse con quien él quisiera.
La gorda me empezó a gritar a mí, así que yo le aventé una cucharada de café en la cara.

Una vez que Chavo acabó de besarse con la tipa, yo grité: "¡Segus! ¡Voy yo! ¡Shot!", y la tipa estaba punto de besarme cuando su amiga gorda la sacó del baño, diciéndome que esto no era feria.

Poco después, mi papá me llamó, para decirme que ya había llegado por mí.
Curioso; yo no recordaba pedirle que me recogiera, pero un ride es un ride.

Me subí al coche y me hice el dormido, mientras pensaba:
"Creo que este año va a estar poca madre, creo que me la voy a pasar muy bien, creo que me voy a divertir un chingo... creo que quiero vomitar"

18 comentarios:

BeRiTa dijo...

Quinto eh!! jajaja, para muchos fue un año excelente!! para mí lo fue.

Es chido leer las historias paralelas a lo que uno vivía!!!

Ninja Peruano dijo...

Es que el CUM era un lugar tan grande que pasaban miles de cosas al mismo tiempo...

BeRiTa dijo...

...y que uno se va anterando años después por casualidad en un blog peruano =P

Pät dijo...

Y bien, no hemos aprendido nada de los post largos. Osh...

Ninja Peruano dijo...

Supongo que simplemente me gusta escribir para la gente a la que leer no le parece una molestia.

Yo que tú no presumiría de que no me gusta leer, pero pues cada quien.

PeKe dijo...

Yo curso ese año!
Espero que sea mejor que el tuyo, como mis habilidades en rock band.

Lo que llevo esta .. basicamente.. bien. Nada fuera de lo comun, nisiquiera me he puesto suber ebria.
Eso fue el año pasado, que horror.

No se porque me imagino perfectamente bien tu conversacion sobre que tus ojos son muy verdes.
Seguro te discutiria que tambien son muy sensuales, pero solo cuando este ebria y de impertintente.

Mezcal = Tonayan = peda por $20.

Anónimo dijo...

No mams Kbron!!! yo solo kiero saber kien era la vieja k t gustaba en quinto y k nunca me contaste recuerda k eres mi cuarto mejor amigo, por cierto espero que algun dia cuentes algo sobre wilson y tus fotos perversas de la flak

HMSTR :P

Ninja Peruano dijo...

Stalkie: Pues creo que puedo decirte con orgullo que quinto de prepa es el mejor año de todos.
Te la pasarás de huevos, eso es como una regla.
Ponte ebria todo lo que puedas, después de cumplir 20 te dejará de interesar, pero tendrás muchas experiencias que contar.

HMSTR: Sabes perfectamente quién era esa chica.
Te daré una pista, se sentaba detrás de nosotros, y era compañera de banca de Escudero.
Y causó más mal que bien.

Orland0 dijo...

Estoy en total acuerdo contigo, la Prepa jamás se olvidara de ahi surgen las mejores pedas, los amigos de casi toda la vida, experientas con un chingo de viejas auque también vives las malas rachas respecto a ellas.. ni que decir.

¡Qué tiempos aquellos!

Lady Vendetta dijo...

era tan grande que pasaban muchas cosas a la vez y las desgracias de unos eran las dichas de otros, apoco no? y si, quinto fue LA onda en el CUM

Ninja Peruano dijo...

Las desgracias ajenas siempre me traían dicha...

Jvr dijo...

"Chavo me dijo que tenía que ser discreto, así que no le puedo contestar"

JAJAJA

oye, yo quiero saber la historia del día aquél en que venías como con 10 de tus amigos y dos canastas de tamales dentro de un vocho, y se les acabó la batería justo enfrente de mi casa... qué pasó antes? qué pasó después?

Propondré el tema "Tamales" en BILF para la próxima semana para que lo cuentes.

Ninja Peruano dijo...

Pues pasó lo que pasaba mucho en esos tiempos: nuestro valemadrismo nos preparaba para otra aventura.

Y no eran tamales, eran tacos de canasta.
Hay una gran historia destrás de eso, espero poder contarla

chokö dijo...

waaaaa. los 16 mi edad favorita.

aunque mi primera peda fuè a los 13 en la secundaria :S

Miss Mac Lovegood dijo...

Repito, en mi prepa creo que no me acerqué al lado oscuro, pero mi primera primera peda fue en compañía de doña Vendetta... y el baño, y las llamadas... ay no... aunque fue divertido

Ninja Peruano dijo...

Choko: Es que tu fuiste cool desde antes que yo.
Por cierto, te extrañamos ayer.

Miss Mac: Pues entonces tendré que preguntarle a doña Vendetta qué tan mal te pusiste, porque seguro tú no te acuerdas bien.

LIZBET SIN H dijo...

La primera borrachera siempre se recuerda, aunque la mía fue en secundaria, ese día mi papá si que se enojo y dejo de hablarme como un mes, claro que lo bailado quien nos lo quita. Recuerdo que el día siguiente amanecí como si nada.

Ninja Peruano dijo...

Afortunada tú, yo al otro día sí amanecí con una mega cruda.
Mi primera cruda... awww, qué nostalgia.