jueves, 2 de septiembre de 2010

Karma, supongo

Hace unos meses, cuando todavía iba en la universidad (y cuando no me sentía tremendamente anciano por hacer oraciones como esa), una de mis amigas hizo algo que no debía: me confió información que podía desencadenar en malestar ajeno y entretenimiento propio.

Verán: un día, mi amiga llegó con cara de incomodidad extrema. Evidentemente, siendo la persona amable y empática que soy, la ignoré bíblicamente, porque estaba seguro de que esa incomodidad no tenía nada que ver conmigo, así que no me interesó.

Los minutos pasaron, y yo estaba tratando de hablar de mí, pero ella seguía poniendo cara de incomodidad y retorciéndose en su banca (que por no ser banca para zurdos, no era tan awesome como la mía, por cierto)
Eventualmente, su cara de mártir cristiana me desesperó, así que le pregunté que qué carajos le pasaba.

"Es que me siento mal...", contestó la mujer en cuestión.
"Seguro tienes dengue", le dije yo.

A pesar de que mi sugerencia tenía todo el sentido del mundo, ella me aseguró que no tenía dengue, y además me dijo que el dengue es una enfermedad tropical, lo cual sinceramente no creo, porque eso significaría que yo estaba equivocado, y yo nunca me equivoco.*

Retomando, después de que me dijera que no era dengue, yo pregunté si eran problemas femeninos, a lo cual ella me contestó que no.
"Entonces es dengue", insistí.

Eventualmente, ella se cansó de mis intentos de diagnóstico (5 puntos para Gryffindor si adivinan cuál era mi conclusión), y me dijo que tenía cistitis.
Ahora, a pesar de lo que la mayoría de la gente piensa, yo no soy ningún doctor, así que no supe qué diablos era la cistitis.
Mi amiga me explicó que era una infección de las vías urinarias. Mi cara de asco lo dijo todo.

Después, ella me explicó que lo que pasaba era que desde una vez que tenía que ir al baño y se aguantó mucho tiempo, su vejiga se había jodido, y ahora de vez en cuando le daba cistisis, lo cual describió como "tengo muchas ganas de orinar, pero no puedo"

"Me parece gracioso", le contesté.

Desde ese momento, tomé como mi tarea personal el tratar de joder aún más su vejiga, porque, ¡qué diablos, era entretenido!

Es por eso que cada vez que mi amiga iba al baño, yo iba atrás de ella, esperaba a que se sentara en el excusado, y cuando calculaba que estaba a punto de empezar a orinar, yo gritaba su nombre como desesperado.
Aparentemente, eso la desconcentraba, y no la dejaba orinar.
Por más de un semestre, tomé como propósito de vida el incomodar su vejiga, y funcionó a la perfección, porque siempre me terminaba rogando tristemente que POR FAVOR la dejara en paz, lo cual jamás pasaba.
Fucking awesome.

En fin, creo que Dios tomó nota de todas las veces que no la dejé orinar, y hace un par de días, decidió cobrar cuentas conmigo.
Dios, you cocksucker.

Me encontraba yo felizmente bebiendo café con una amiga, cuando de repente, después de la cuarta o quinta taza, me di cuenta de que mi vejiga estaba llena de orines, y tenía que pasar al baño más cercano a liberar un poco de tensión. En mis pantalones.

Llegué a los mingitorios, y me disponía a abrir la llave (figurativamente hablando), cuando un tipo gordo, sudoroso, y aparentemente ebrio, llegó y se puso junto a mí.
Obviamente, perdí un poco de concentración.

Fue en ese momento que el tipo gordo me saludó, y empezó a tratar de hacerme plática.
Como todo hombre sabe, la regla número uno de etiqueta en baños públicos, es NUNCA tratar de hablar con alguien que está orinando. Simplemente es demasiado creepy.

Y ahí estaba yo, parado frente al urinal, sin poder concentrarme lo suficiente como para lanzar un chorro decente, mientras un gordo extraño me preguntaba qué opinaba acerca del técnico del América.
Lo peor era que el tipo SÍ estaba orinando, y con una potencia extraordinaria. Estoy seguro de que si en ese momento yo hubiera perdido el pánico escénico y hubiera empezado a orinar, la potencia de mi chorro no hubiera sido ni la mitad de fuerte que la suya, y eso es un faux pas muy fuerte.
Pensar en todo eso me provocó aún MÁS pánico escénico.

Derrotado, y un poco sacado de onda, salí del baño sin haber podido finalizar la transacción que fui a realizar.
Como aún tenía muchísimas ganas de orinar, le pedí a mi amiga que por favor nos fuéramos de ahí, y tratáramos de buscar un baño.

Fun fact: los baños de los 3 siguientes lugares que encontramos estaban cerrados.

Traté de pasar a una gasolinería, pero cuando entré, descubrí que la limpieza del establecimiento dejaba mucho que desear.
De hecho, era TAN desagradable, que el puro olor del lugar me ahuyentó con tal rapidez que ni siquiera recordé que mi vejiga estaba a punto de reventar.

Acto seguido, consideré orinar en un árbol, pero entonces me acordé que la última vez que oriné en un lugar público terminé en la parte de atrás de una patrulla, así que reconsideré.

A todo esto, no ayudaba el hecho de que mi amiga venía muy entretenida por mis bailes folclóricos de "mi mundo es dolor de vejiga", y venía agitando una botella de agua, para tratar de aumentar mi sufrimiento. Fuck her.

Por cerca de una hora (probablemente una de las más largas de mi vida), Jesús Cristo me negó un lugar orinable, y me proporcionó una enorme cantidad de incomodidad.

Eventualmente, el miedo de seguirme aguantando y contraer cistitis se apoderó de mí, así que me rendí y decidí encontrar salvación en el primer lugar que pudiera.
Dios me libre de terminar con la vejiga igual de jodida que mi amiga cisticercocienta.

No los aburriré con los detalles de mi sorprendente miccionada; sólo les diré que ahora, gracias a mí, un afortunado cura no tendrá que regar la puerta de su iglesia en mucho tiempo, porque ya le proporcioné todo el líquido que pudiera necesitar para obtener nutrientes.

Si lo piensan, soy un héroe.


*Se aplican restricciones.

17 comentarios:

Janus dijo...

Excelente tu acción del día. Regar las puertas siempre ha sido la actividad más difícil de ser parroco. Creo que eso te dará acceso al cielo, sólo no toques la puerta al entrar, puede que alguien haya tenido la misma idea que tu allá arriba.

Ninja Peruano dijo...

Espero que mi buena obra del día me haya dado acceso a la puerta de servicio, al menos.

@actvservidor dijo...

Pavazo!
¿Y si mejor te esperabas a que el gordo salga y te volvías a meter al baño?

saluos!!
(y ojalá te de cistitis por andar creyendo pendejadas como la del karma, vése visto tamaña sonsera el karma (y también la puta ley de atracción)... bah!)

@actvservidor dijo...

[
lo de la cistitis es en broma, ojalá que no te dé =P
no serías tan cool si te da eso xD
]

Ninja Peruano dijo...

Encontraría la forma de hacer cool la cistitis.
Es posible, pero sería incómodo, ja.

M A M B A dijo...

Según yo, para que tu amiga sea "cisticercocienta" debía tener cisticercos, no cistitis. No creo que le hubieran afectado los dos al mismo tiempo, ¿o sí?

Además, ¿no te has puesto a pensar en que si no podías encontrar un lugar mejor para hacer tus necesidades, es porque Dios así lo quiso?

Fue una señal...

»»®ĶΔβẳŋ™«« dijo...

Ajám...
Karma puro y lindo.

Arq. dijo...

ZAZ SI QUE ES KARMA!! Y EL KARMA SE REGRESA 3 VECES Y ASI FUE.

B.J. dijo...

Que se joda el karma, usa pañal

allizzia dijo...

Demonios, no me volveré a burlar de la gente a la que le urge miar.

Ah, que carajos, lo haré. Digo, igual me iré al infierno y el karma de todos modos no es mi amigo.

"¿Traen agua?"
"Sí, pero en la vejiga."


Siempre tendré Guanajuato. Jamás dejaré de burlarme.

Ninja Peruano dijo...

Mamba: Lo sé, pero sonaba más cool, ja.

Kaban: Y todo hijo de puta.

Arq: Nah, sólo fue como 1.5

BJ: No, haría que mis nalgas se vieran raras. Amo mis nalgas.

Allizzia: No esperaría menos de ti. La gente que se burla es cool.

Pecesita Voladora dijo...

Fíjate que raro, a mi me ha pasado al menos tres veces pero el karma conspira a mi favor pues siempre encuentro rápidamente un lugar higiénico en donde desahogarme.

Seguramente soy un pez bueno.

Ninja Peruano dijo...

Es la ventaja de orinar en el mar, ja.

Xenomorph dijo...

Yo alguna vez aguanté un viaje Toluca - Puebla con ganas de orinar porque el chofer del autobús (creo que apellidaba hijoputa) insistía en que no podíamos parar porque ya íbamos retrasados.

Aguanté, sigo viviendo y sin cistitis.

Conclusión, tu amiga no sirve ¬¬

Ninja Peruano dijo...

Lo sé, está toda defectuosa, pero ya no tiene garantía...

Anónimo dijo...

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STELLA dijo...

Puta!! me caga llegar a comentar despues de los spams. Como sea!

No podria burlarme de semejante enfermedad, aja, ni de tus ganas interrumpidas de orinar...pero si puedo burlarme de la insmensa atraccion que sienten las personas gordas/sudorosas/creepies hacia ti.

Iiiuuuggg!