miércoles, 18 de agosto de 2010

Wait for me

Hace mucho tiempo, me preguntaste si me gustaba el mar.
Yo me encogí de hombros, y después te dije "no lo sé..."

Pasaste tus manos por mi cabello, y mientras tu mirada verde buscaba mis ojos, me dijiste que no podía no saber.
Me dijiste que el mar era la cosa más hermosa que había en este planeta.
Yo te miré sin saber qué decir. De alguna forma, siempre lograste dejarme sin palabras.

Me besaste en silencio, y después volviste a hablar del mar.
No tenías ni idea, pero cada cosa que decías, quedaría grabada en mi mente para siempre.

"El mar es mágico... tú y yo venimos de ahí, ¿sabes?"
Pensando que bromeabas, yo solté una risa nerviosa. Tomaste mi mano y la apretaste con cuidado.
"No, no te rías, es en serio, tú y yo salimos del mar"

Te miré con todo el amor que había dentro de mí. Te miré con todo el amor que alguien como yo podía sentir.
"Pero tú y yo somos de aquí, de la ciudad, lejos del mar...", te contesté.
Todavía hoy, cuando recuerdo lo que dije, me siento tonto. Siempre me sentí tonto junto a ti, porque tú parecías saberlo todo.

"Pero nosotros venimos del mar, salimos del agua; aunque hayamos nacido en la ciudad", me contestaste cariñosamente mientras tomabas mi otra mano y la besabas.
Te dije que no entendía.

"¿No te has fijado cómo cuando ves el mar, puedes ver el cielo reflejado en él?"
Bajé mi mirada. Cada vez que me veías a los ojos, hacías que me sintiera como un niño.

"Algún día me vas a entender, tonto. Algún día te vas a dar cuenta de que tú y yo venimos del mar"

Sin saber qué decir, dejé que pusieras tu cabeza en mi hombro.

"Y algún día, tú y yo vamos a regresar al mar..."
Una lágrima resbaló por tu mejilla.

Hace mucho tiempo, me preguntaste si me gustaba el mar.
Hace mucho tiempo, me encogí de hombros y te dije que no sabía.
Hace mucho tiempo, dejé de ser el niño que no podía ni siquiera verte a los ojos sin preguntarme qué era lo que alguien como tú veía en mí.

Hace mucho tiempo, me di cuenta de que no me gusta el mar.
Es traicionero. Es muy fácil perderse en su inmensidad. Es muy fácil olvidar lo poderoso que es.
Es muy fácil que las olas se lo lleven todo: las cosas, el tiempo, los recuerdos, a las personas...
No me gusta el mar porque le tengo miedo.

En un par de días voy a ir a la playa, y voy a caminar descalzo, para dejar que la espuma resbale entre mis dedos, como hacíamos tú y yo hace tanto tiempo ya.
Te voy a extrañar, mucho; aunque en cierta forma, yo sé que tú vas a estar ahí, en la arena, jugando con mis pies.

"Algún día, tú y yo vamos a regresar al mar"
Lo sé, pero esta vez, yo sólo voy de visita...

Wait for me.
Always and forever.

Je t'aime.
Pour toujours.