domingo, 7 de marzo de 2010

Del día de la sandía

Hace unos cuantos años, me encontraba yo, tirado en el sillón de casa de mi abuela, viendo la pésima programación de los domingos por la tarde en televisión abierta.
Estoy hablando de hace varios años, así que todavía existían programas como "Aunque usted no lo crea", "Sopa de videos con Óscar Cadena", "T-K-CH" y estupideces así.

Mientras discutía con mis primos de... no recuerdo qué; empezó "Records Guinness"; y como supongo que no había nada mejor, no le cambiamos.

No recuerdo exactamente qué pasó, pero sí recuerdo que desde ese día, odié ese programa.
Eran los records más estúpidos de la tierra: "cuántos cocos puedes romper con la mano derecha en dos minutos"; "romper latas con una resortera desde la distancia más larga", etcétera.
Nada de records interesantes, no, pura pendejada.

Aparentemente, desde pequeño era tan amargado como lo soy ahora, porque recuerdo perfectamente haber gritado "¡eso es estúpido, alguien cámbiele!"
Y desde pequeño fui tan ignorado como lo soy ahora, porque nadie le cambió.

Vi a un señor tratar de doblar 10 sartenes, a mano limpia.
Después vi anuncios.
Después, vi a otro señor tratar de romper un montón de sandías con la cabeza.

"¿En qué momento de la vida, uno puede llegar a pensar "vaya, creo que podría doblar ese sartén sin ayuda de tecnología... o creo que podría romper esa sandía usando sólo mi cabeza?", ¡eso es muy idiota!", dije, con mi voz de niño pequeño.

Poco sabría yo que la imagen de el señor rompiendo sandías con su apéndice occipital se me quedaría grabada en la mente por el resto de mi vida.
Muchas veces, citando ejemplos de estupidez humana, diría "es como el señor que rompe sandías con la cabeza"; y después contaría mi historia del programa dominguero.

Y así, pasaron los años; y yo seguía sin entender en qué situación alguien puede pensar "creo que yo podría romper una sandía con la cabeza".

Fast forward to a couple of months ago.

En una fiesta, me encontraba yo ligeramente ebrio.
Mientras todos a mi alrededor hablaban de cosas que no me interesaban, yo sólo miraba al infinito.

En un momento al azar, sin provocación alguna, yo dije "Creo que podría romper una sandía usando solamente mi cabeza".
La gente de alrededor se me quedó viendo raro, y después regresaron a sus asuntos personales.
Pero algo en mí había cambiado: ahora sabía que tenía que intentarlo, sin importar las consecuencias.

El tiempo pasó, y en el fondo de mi mente, yo no olvidaba mi decisión.

Un buen día, llegué a mi casa, y me encontré con una sandía, colocada cuidadosamente en una mesa, a la mitad de mi jardín.
Emocionado, entré a mi hogar, y le grité a mi madre.

Cuando bajó las escaleras, le pregunté que qué hacía una sandía, colocada tan sospechosamente ahí.

"Necesito que le de el Sol", me contestó.

"¿La puedo romper con la cabeza?", le pregunté, ignorando lo que me acababa de decir.
"No, no puedes", fue su respuesta.

Me le quedé viendo, con ojos de Bambi.
"No, no puedes. Escúchame bien: NO PUEDES ROMPER MI SANDÍA", me dijo otra vez.

Yo seguí poniendo ojos de "por favor mami..."

"A ver, Dexter, quiero que me pongas mucha atención, porque no puede haber confusión: No. Puedes. Romper. Esa. Sandía. Bajo. Ninguna. Circunstancia. ¿Entendido?", me dijo mi madre, con tono de seriedad extrema.

"Enterado, jefa", le contesté.
Ella me miró con sospecha, pero de todos modos volvió a subir las escaleras.

Acto seguido, yo salí al jardín, agarré la sandía, y me dije a mí mismo "es ahora o nunca Dexter, demuéstrales a todos que puedes romper la sandía con la cabeza"

Sabía que si dudaba, no iba a poder lograrlo; tenía que golpearla con todas mis fuerzas, sin miedo y sin consideración alguna por mis neuronas.

Poniendo mi mente en blanco, azoté mi cabeza contra la sandía.
Los siguientes segundos son confusos, pero recuerdo haber estado en el piso, mirando una sandía toda cuarteada; y recuerdo haber sentido el cabello mojado.

Me llevé la mano a la cabeza, rogando porque no fuera sangre.
Era jugo de sandía.
¡Éxito!

Grité sílabas incoherentes, celebrando mi logro; y en eso mi mamá sale de la casa y grita "¡Mi sandía!, ¡Dios mío, mi pobre sandía!"

Así es mi señora madre: su hijo se encuentra herido en el piso, y a ella lo único que le importa es una tonta fruta.

Recuerdo que se pasó los siguientes minutos tratando de regañarme, pero yo estaba demasiado contento como para que importara, y ella lo sabía; así que desistió.

Desde entonces, cada vez que me pongo pedo, digo orgullosamente "Sí. Yo he roto sandías con la cabeza. Me llaman el destructor de sandías. Soy la onda"

Y esa, lectores imaginarios, es la historia inútil del día de hoy.

33 comentarios:

Janus dijo...

Ahora te reto a que rompas el mismo número de sandias que rompió el señor del programa. Eso si es ser un destructor de sandias no sólo un aficionado.

Ninja Peruano dijo...

No, me retiré como el campeón rompe sandías de mi rancho.

Sam dijo...

Me darías tu autógrafo? *-*

Lo único que he hecho es ponerme un arete en el ombligo yo solita en mi casa... que por azares del destino termino atorado en mi pantalón y yo con un inmenso dolor.

No todos podemos triunfar en nuestros propósitos, bien por ti

Ninja Peruano dijo...

Sólo se necesita autodeterminación.

allizzia dijo...

Huh... ¿Podrías doblar sartenes con una mano?

¿Y si son de cobre?

Vain¡lla dijo...

Oh sí, recuerdo a esa pobre e inocente sandía.

Ninja Peruano dijo...

Allizzia: No, eso no.

Andie: ¿A poco no fue lo máximo?

»»®€ђųץ™«« dijo...

Creo, que ni a la sandía le diste tiempo de asimilarlo...

chale, mi madre hace lo mismo...

Ninja Peruano dijo...

¿Rompe sandías con la cabeza?
Awesome!

»»®€ђųץ™«« dijo...

ohh... no, también se preocupa más por lo que le pase a sus cosas que si me lastimo con ellas jejeje

Ninja Peruano dijo...

Aww... eso es un poco menos awesome.

Miss Mac Lovegood dijo...

Me pregunto qué habrías hecho si hubieras visto el capítulo en el que un tipo se metió como 10 sables en la boca.

Aunque lo de la sandía SÍ fue la onda!

Ninja Peruano dijo...

No, eso de tragasables se presta a muchos albures, así que no lo hubera hecho.

B.J. dijo...

Entre la tonta fruta y tu, la fruta no deja de sorprenderme.

Ninja Peruano dijo...

Lo sé. No se quitó, es su culpa.

Olivia dijo...

Ay Dexter, qué cosas tienes.

Ninja Peruano dijo...

¡Hey dude, no te robes mi frase!

Beto dijo...

veo que es cierto lo que dicen, eres un morrillo muy imbecil

Cool Acid dijo...

Yo también me he puesto a reflexionar sobre la estupidez de esos records. Yo estoy seguro de que podria estar en ese libro. Solo se me tiene que ocurrir algo increíblemente estúpido y que ha nadie se le haya ocurrido crear un record de eso.

kthxbye

brown dijo...

:O.....por que no intentas romper sartenes con la cabeza?

Sophie dijo...

Asi que todo este tiempo has estado planeando romper frutas con el craneo y emborrachandote.
Good for you

Morgana MECANICA dijo...

No offense pero eso quiere decir que eres igual de estupido que el señor del programa?

Ninja Peruano dijo...

Beto: Y yo veo que es cierto lo que dicen... no, en realidad jamás había escuchado nada de ti.
Así de importante eres.

Cool Acid: Es que sinceramente, hay unos que no son tan difíciles.

Brown: Es mi siguiente paso.

Sophie: I know, I'm just so smart.

Morgana. Sí, pero no.

DÆMOИ dijo...

Pobres sandías, ellas no le hacen daño a nadie :(

Deberías enfrentar alguna otra fruta, la sandía rulea.

Saludos

Ninja Peruano dijo...

Las piñas me dan miedo.

Brenda Bejar dijo...

Mmm... sí, a mí también en ocasiones me dan ganas de atentar contra el exceso de neuronas, pero tomo el camino fácil del alcohol.

Ninja Peruano dijo...

Te entiendo, y hago lo mismo; pero a veces es bueno variar.

La impredictibilidad es la sazón de la vida.

Deephardy dijo...

¿Qué sigue? ¿Un Coco?

Ninja Peruano dijo...

No es mala idea...

Anónimo dijo...

Ninja Peruano: Fuck You!!!

Ninja Peruano dijo...

Va.

Anónimo dijo...

Jaja, muy bien bajado ese balón. Me chingaste :(.

la jesz dijo...

jajajaja noo tu sí que estás loco eeeh! Que tienes en la cabeza o que onda, si las sandías están durísimas.

Estás como los niños chiquitos, que les dicen NO y ellos piensan que es un SI.

No te imaginé con ojos de bambi, pero si con ojitos del gatito con botas de Shrek y awwww