miércoles, 18 de septiembre de 2013

De cuando te enfermas

Estos últimos días, una gripa mutante atacó mi hermoso y ya no-tan-joven cuerpo.
Pero no fue una desas gripas cualquieras, las cuales puedes ignorar sin ningún problema mientras sigues viviendo tu vida sin más inconveniente que el ocasional moco o la tos con un par de flemas; no señor, la gripa que me dió fue una desas gripas culerísimas que necesita un nombre lleno de números para ser descrita, como la H1N1 o la G7T4, y ya ni hablar de la famosísima Y0L0.
Sí, fui atacado por una gripa experimental creada por el gobierno para arruinarle la vida a las personas guapas y de ojos verdes (al menos ésa es mi teoría, de acuerdo a la gravedad de los síntomas que he vivido en estos días)

Y fue debido a esta enfermedad endemoniada, que descubrí 2 cosas importantes:

1. Las medicinas normales no sirven para curar las gripas diabólicas (y es casi imposible encontrar obispos dispuestos a exorcisar a la gente hoy en día)
2. Estar enfermo y ser adulto son dos cosas que no hacen buena combinación.

Y es que piénsenlo, estar enfermo hoy en día tiene unas repercusiones que no tenía cuando eras niño.

Por ejemplo, cuando eras niño y te enfermabas, lo único que tenías que hacer era convencer a tu mamá de que REALMENTE estabas enfermo y no lo estabas fingiendo con tal de escaparte de la clase de educación física porque el profesor era un maldito sádico (váyase a la chingada, profesor Abraham); si tu mamá se daba cuenta de que en serio tenías gripa o whatever, ya estabas del otro lado.

El resto de tu día lo ibas a pasar descansando en tu cama, mientras veías todos los programas que normalmente te perdías porque tenías que estar en la estúpida escuela; así que tenías el chance de disfrutar Bananas en Pijamas mientras comías mucho cereal (que tu mamá te llevaba a la cama, claro), tomar todo el jugo de naranja que quisieras, y dormir cuando te cansaras de tanta tele y apapacho.

Sure, tenías el ocasional moco que quería arruinar tu mañana, pero fuck it, estabas demasiado feliz y calientito como para que te importaran unos cuantos síntomas piteros.
Además, seguro en ese momento tus compañeros estaban siendo violados con la mirada por el maldito sádico del profesor Abraham.
Fuck them, eso les pasa por burlarse de que estás chaparro.

Si de casualidad decidías salir de tu cama, era sólo para jugar Super Nintendo, mientras tu mamá te llevaba comida y ocasionalmente te preguntaba cómo te sentías, y después agregaba: "si en la noche ya te sientes mejor, pensamos si conviene que vayas mañana a la escuela", así que OBVIAMENTE no te ibas a sentir mejor.
Ah, y además te librabas de tener que bañarte ese día, porque mojarse es malo para la gripa (ok, lo admito, yo era un niño muy poco higiénico)

Era fantástico tener gripa cuando eras niño.
En cambio, tener gripa cuando eres adulto... well, fuck.

Tomemos como un claro ejemplo el día de hoy:
Me levanté sintiéndome como si hubiera sido golpeado repetidamente por el pene de 8 atletas negros en una orgía de jamaiquinos (es sólo una metáfora, no traten de leer entre líneas)
Desde ayer estaba enfermo, pero sabía que hoy iba a ser el peor día de toda mi gripa.

Pensé seriamente en quedarme en mi cama a ver Bananas en Pijamas, pero en primera, eso implicaría tener que levantarme para buscar el control de mi tele (porque mi mamá no me lo iba a pasar), y en segunda, creo que ese programa ya ni existe.

Además, aunque cada célula de mi cuerpo me exigiera quedarme a descansar, no podía faltar a mi trabajo, porque justo hoy era día de grabación de sketches para el programa de tele en el que salgo (porque por si no lo sabían, yo salgo en la tele) y pues mi productor no iba a ser tan comprensivo como lo era mi mamá hace muchos años.

Con dolor en todo el cuerpo, me bañé, vestí y todo eso, y tomé el metro para llegar a mi trabajo (váyanse al diablo, soy pobre y me vale madres); pero el antigripal que me tomé para poder sobrevivir hizo que me diera UN CHINGO de sueño, y me quedé profundamente dormido.
Estoy hablando de profundamente dormido. Podría haber sido violado en el metro y ni cuenta me hubiera dado.
I'm serious, soy güerito y de ojo verde; los violadores me encuentran irresistible.

De alguna forma, logré llegar a mi trabajo, donde pasé toda la junta de lectura de guiones tan dopado que bien podría haber estado en cualquier otro lugar y no lo hubiera notado.

Eventualmente, mi antigripal dejó de tener mucho efecto y todos los síntomas me regresaron de golpe: Mocos, cuerpo cortado, tos, dolor de cabeza, congestión nasal, y dolor de ano (tal vez lo último fue más culpa del metro que de la gripa, pero no estoy seguro)

El problema es que cada vez que me quejaba diciendo "Mamá, me siento mal...", una de mis compañeras me contestaba "No mames, Dexter, ya te dije 50 veces que no soy tu mamá, deja de estar quejándote"
Well fuck you, motherfucker; ya quisieras tener la suerte de ser mi mamá.

No voy a aburrirlos con el resto de mi largo largo día, pero involucró muchos kleenex, muchos muchos mocos, aún más quejas, todo un cocktail de pastillas y jarabes, y un bigote falso.
Es una larga historia, no quiero entrar en detalles.

Mi punto es (y perdón por haber debrayado, pero sigo un tanto dopado) que cuando eres niño y estás enfermo, todo el mundo se detiene para servirte y asegurarse de que estás cómodo y te vas a curar; pero cuando eres adulto, el mundo sigue girando y a nadie le importa lo mal que te sientas, porque tienes responsabilidades y más te vale cumplirlas.
Y de preferencia no contagies a nadie, porfis.

Tener responsabilidades apesta.
Ser adulto apesta.
Que ya no existan Bananas en Pijamas apesta todavía más.

martes, 27 de agosto de 2013

Carta abierta a los "maestros" que están manifestándose

Queridos asnos:

Antes que nada, permítanme agradecerles, porque siempre había querido empezar un escrito con "Queridos asnos", y gracias a sus pendejadas de los últimos días, por fin tengo la oportunidad.

Quiero comenzar diciéndoles algo que me sale del corazón: Déjense de mamadas.

Está chido que la constitución les dé el derecho a manifestarse cuando algo les parezca injusto, y  está pésimo que muchos de ustedes hayan perdido su trabajo; pero creo que ya es momento de que alguien se los diga: Déjense de mamadas, en serio.

No sé en qué momento pensaron que venir desde sus pinchurrientos pueblos era una buena idea, pero les tengo noticias: a los citadinos NO nos parece aceptable que vengan a atascar nuestro zócalo, a cagar en nuestras banquetas y a congestionar nuestro tráfico.
Esperen, no se decepcionen todavía, porque les tengo peores noticias: ¿ven a toda esa gente a la que ustedes están importunando con su miserable y estorbosa existencia?
¿Qué creen? Ninguna de esas personas puede hacer algo por ustedes.

No es como si Juan Pérez, el pobre sujeto que no pudo llegar a su trabajo por culpa de los anafalbetas maestros de Zapótitlan de los Tomates, de repente dijera "Hmm, vaya, están estorbando las calles, voy a cerrar los ojos y a tronar mis dedos, y mágicamente todas sus peticiones van a ser cumplidas para que puedan regresar a maleducar a nuestra juventud"; no, pinches maestros, la vida no funciona así.

La verdad es que lo único que están logrando, es hacer que la gente que no tiene nada en contra de ustedes (porque sinceramente, nos valen madres sus peticiones) de pronto ya tenga algo en contra de ustedes, porque vinieron a complicarnos la vida con sus estupideces y berrinchitos.

"Pero Dexter, no puedes hablar así porque no entiendes qué es lo que piden los pendejos"; well, guess what, lector imaginario?
SÍ puedo hablar así, porque es mi blog y puedo hacer lo que se me pegue la gana, y porque además lo que piden los pendejos es una gran pendejada (¿quién lo hubiera visto venir?)

Lo que estos cuasi-retrasados quieren, es que no se les hagan exámenes de evaluación para poder seguir dando clases.
Les voy a dar un par de segundos para que procesen semejante estupidez:

Los maestros, las personas que SE SUPONE tendrían que educar a la juventud de México, están reclamando para que nadie pueda evaluar si tienen los conocimientos y la capacidad necesaria para educar a la juventud de México, porque saben que si así fuera, tendrían que despedir a un enorme número de maestros PORQUE SON UNOS INEPTOS.
Lo que están reclamando y exigiendo, Y la razón por la que están secuestrando nuestra ciudad, es para que permitamos que una bola de analfabetas incapaces sean los responsables de la educación de nuevas generaciones.

Vaya, con razón el país es tan pinche ignorante y jodido; ¿cómo podría ser diferente, con unos maestros así?

POR SUPUESTO que tendrían que evaluar a todos los maestros; es más, si por mí fuera, deberían de fusilar a todos los que no pasen la evaluación, porque significa que llevan años maleducando a nuestros niños, para que cuando crezcan, sean tan ignorantes y estúpidos como lo fueron sus maestros.

Pero bueno, dejemos un poco de lado las cosas que piden; imaginemos que vienen a pedir cosas coherentes e inteligentes (no es el caso, pero usemos nuestra imaginación); y aunque así fuera, habría que fusilar a toda esta bola de haraganes mantenidos y parásitos, porque ya no están ejerciendo su derecho a manifestarse; están empezando a invadir los derechos de otras personas y afectando a inocentes.

Perdón, culeros, pero si paralizan las vías de alta velocidad, causan un pinche caos vial.
Están afectando mi derecho al libre tránsito, y a diferencia de ustedes, yo SÍ tengo ganas de trabajar, yo SÍ soy una persona productiva, y yo SÍ aporto algo a este país platanero.

"Pues si tanto te afecta, ¿por qué no usas el metro, pinche burguesito?", oigo que dicen algunos mitoteros con espíritu anarquista sandinista guevarista marxista y stalinista.

"Váyanse al diablo, porros de mierda", les contesto desde mi hermosura de ojos verdes.
Yo NO uso coche, yo siempre me muevo en transporte público, porque es la forma civilizada de viajar; y los "maestros" ni siquiera me dejan hacer eso, porque tapan las vías de transporte público y las entradas y salidas de las estaciones de metro.
Básicamente, no hay forma de evitar a ese montón de parásitos, porque poco a poco están tomando nuestra ciudad.

El verdadero problema aquí no es que vengan a "manifestarse pacíficamente", sino que nuestro gobierno no tenga los huevos de darles unos cuantos madrazos a esos delincuentes, porque no sé en su mundo, pero en el mío, secuestrar las vías de transporte es un delito.

Mancera, te pido de la manera más atenta que dejes de rascarte los huevos y saques a toda esa bola de estúpidos de nuestra ciudad. Deja que se manifiesten "pacíficamente" en un lugar donde no estorben ni afecten a las personas que sí tenemos ganas de trabajar y de vivir una vida decente.

Y queridos maestros:
Resígnense; nunca van a lograr nada, porque a nadie le interesa que gente como ustedes salga adelante. Cuando estén dispuestos a educarse y a mejorarse como personas y como profesionales, tal vez entonces nos interese lo que tengan que decir.

Mientras tanto, váyanse al carajo y dejen de joder.
Mejor regrésense a sus pinches pueblos, porque si les importara tanto la educación de los niños, estarían dándoles clases en vez de estar aquí, haciendo que pierdan MÁS días de clases.

Atentamente:
Dexter Petrelli, un ciudadano harto de sus pinches chingaderas.

sábado, 17 de agosto de 2013

De crecer estando loco

"La gente normal es muy aburrida"
Frases como ésa nos sirven de escudo a los pinches locos como yo, y tenemos que repetirla constántemente para poder creérnosla y dejar de maldecir nuestra suerte por estar tan trastornados.

Y es que, lectores imaginarios, tengo una confesión que hacer:
Este muchacho tan guapo y con ojos tan desgarradoramente verdes sufre de OCD (también conocido como trastorno obsesivo-compulsivo para los que no hablan inglés, pero pues c'mon dude, what's wrong with you? learn some fucking english, you beaner)

Mi OCD no es de los más graves que existen, pero de todos modos ha sido una molestia constante a lo largo de mi vida.
Por ejemplo, ¿han llegado cansadísimos a su casa, y lo único que quieren es encerrarse en su cuarto a ver una película y tomar una cerveza para relajarse y sentirse mejor?

Yo también, sólo que cuando llego a mi casa, tengo que empujar la puerta 3 veces para asegurarme de que esté cerrada, después tengo que prender la luz, apagarla y volverla a prender (porque la primera vez no cuenta), cerrar la puerta de mi cuarto (también 3 veces. 4 si es miércoles), y después sacar una cerveza de mi refri, pero asegurándome de que las otras cervezas no se hayan movido de su lugar, y si sí, acomodarlas todas de nuevo hasta asegurarme que todas apuntan exáctamente al mismo ángulo.

¿Qué es lo que pasa si no hago todo esto?
Absolutamente nada, pero mi cerebro se niega a entenderlo y me obliga a seguir todos estos rituales estúpidos que seguro me hacen ver más loco que el homeless que se la pasa afuera de mi trabajo y el otro día me ofreció un trago de su jugo de naranja.
Plot twist: el homeless NO tenía ningún jugo de naranja.

Siendo sinceros, siempre me he sentido avergonzado de mis conductas obsesivas, y he hecho mi mejor esfuerzo por esconderlas de todo el mundo. Creo que lo he logrado bastante bien, porque casi nadie se da cuenta de que estoy batshit crazy; excepto mi pobre novia, porque ella sí tiene que soportar todos mis quirks.
Afortunadamente, la mujer piensa que soy adorable a pesar de todo. Pobre ilusa.

Es feo, la verdad, saber que estoy defectuoso y es algo que no puedo controlar. Ni siquiera puedo culpar a mis padres, porque ellos son bastante normales.

No sé, creo que simplemente sentí que era momento de compartirlo con ustedes, porque a pesar de que no son tan pocas las personas que leen este blog, de todos modos lo siento un poco como un diario de quinceañera, donde puedo poner mis pensamientos pseudo-profundos y sentirme mejor conmigo mismo, para después ponerme a leer Tiger Beat y enterarme de cuáles son los gustos secretos de esos guapísimos chicos conocidos como One Direction.

Quisiera poder terminar con algún remate cómico y pretender que no acabo de ser una perra cursi, pero eso no va a pasar hoy, porque me parece de mal gusto manchar una confesión con algo que no viene al caso.
Como los curas, que manchan con semen las confesiones de los monaguillos. En el confesionario. I'm talking about illegal sex with underage boys.

¡Maldita sea, Dexter, prometiste que ibas a escribir un post completo sin burlarte de los curas pedófilos!
No sé por qué sigo confiando en ti...

miércoles, 31 de julio de 2013

De visitas papales

El otro día estaba sentado en el comedor de mi trabajo (cariñosamente apodado "La Godiniza") cuando de pronto la plática empezó a girar en torno a algo que no recuerdo, porque no estaba poniendo atención.
Para tratar de distraerme, voltée a ver una de las teles que están colgadas en el techo de La Godiniza, a ver si de pura casualidad encontraba algo interesante.
Debí de haber sabido que eso jamás iba a pasar, porque trabajo en un canal de tele abierta, así que todos los programas que pasan son pues... programas de tele abierta, lo cual hace completamente imposible encontrar algo interesante en las teles.

Anyway, resulta que lo que estaban transmitiendo en ese momento era la llegada del Papa a Brasil.
Well fuck me in the ass and call me Virgen María, sabía que debería de haber puesto atención a la conversación de mis amigos cuando tuve la oportunidad, pero ahora ya era demasiado tarde.
Nevermind that, ya no había vuelta hacia atrás, me daba mucha hueva preguntar de qué hablaban todos en la mesa, así que mejor seguí viendo al Papa Francis.

Lo primero que pensé fue "Carajo, pero qué cantidad de católicos ridículos, ¿acaso no tienen nada mejor qué hacer que ponerse a esperar a que llegue un tipo vestido de blanco?", pero después recordé que estaba hablando de católicos ridículos; OBVIAMENTE no tienen nada mejor qué hacer.
Para esos tipos, la idea de una tarde productiva es hincarse, juntar las manos, cerrar los ojos, y pedirle a su amigo imaginario que por favor resuelva mágicamente todos sus problemas, y que plisito los haga ganarse la lotería y cogerse a la vecina del 5B... pero hasta después del matrimonio, porfis no me metas al infierno, señor que vive en el cielo.

Pasaron los minutos, y por alguna razón yo no podía quitar la vista de las teles que transmitían la súper relevante visita del papa. Era como si mi mente se estuviera yendo poco a poco, como si mis neuronas estuvieran muriéndose y siendo reemplazadas por anuncios de Asepxia y de pomadas contra el pie de atleta.
Me empecé a embrutecer tanto, que era como si me estuviera volviendo religioso. Maldita sea, tele abierta, me rompes las bolas.

De vuelta en Brasil, la tele mostraba imagenes de un montón de niños gordos y ñoños, cantando canciones de salvación eterna, para cuando llegara el sumo pontífice (mejor dicho, el sumo pontifigay, amirite guys? ¿No?, cámara)
Por primera vez en muchos minutos, mi boca se coordinó con mi cerebro y pude hablar:
"No mames, qué hueva ser el Papa y que a todos lados que vayas, SIEMPRE te reciba un coro de niños gordos, ñoños y perdedores"

¿Qué puedo decir?, soy una persona sumamente elocuente.

Uno de mis compañeros comensales, el que se dedica a hacer videos de Vine, me dijo "Deberías de escribir un post de eso, Dexter"

"Maybe I will, maybe I will", pensé; así que le dije a mi amigo "Maybe I will, maybe I will"
Y pues heme aquí, escribiendo de ello, porque mi blog es una democracia ciudadana que acepta las sugerencias y los comentarios del pueblo.
Lamentablemente, ahora que llevo más de 6 párrafos, me doy cuenta de que realmente no tengo mucho qué decir al respecto, porque es difícil escribir todo un post acerca de un simple comentario sobre niños gordos y ñoños.

Así que, lectores imaginarios, el punto de toda mi historia, es:
"Hueva mil la religión y las visitas al Brasil, ¿no?"

Sí, ya sé que mi conclusión fue un asco, pero trabajo en tele abierta, ¿qué pueden esperar de mí?

martes, 16 de julio de 2013

Preguntas tontas

Hay pocas cosas que me ennerven más en esta vida, que cuando alguien te hace preguntas cuya respuesta es más que obvia.
Hace rato, por ejemplo, me encontré a mí mismo con la cabeza adentro de un excusado, vomitando mis entrañas en lo que se sentía como uno desos capítulos de la dimensión desconocida donde los órganos internos de la gente se voltean y acaban siendo unos monstruos con el hígado a la vista de todos.

Limpiándome el sudor frío de la cara, logré juntar lo poquísimo que me quedaba de dignidad para levantarme, mojarme la cara, enjuagarme la boca y salir de mi baño, deseando nunca haber nacido.

"¿Estás bien?", me preguntaron.
"No. Van 5 veces que vomito en la noche", contesté, con una cara de zombie que ni The Walking Dead podría igualar.
"Ah... ¿pero estás bien?", me volvieron a preguntar.

Si no hubiera estado tan cansado y jodido, me habría encantado decir algo como "Sí. Me encanta vomitar en la madrugada. Es uno de mis hobbies, junto al boliche y a fotografiar pájaros"; pero mi pálida y temblorosa realidad sólo me dejó contestar "...no"

"¿Te cayó mal algo?", fue la pregunta esta vez.
Demasiado cansado como para respondar o siquiera enojarme, sólo gemí y me tambalée hacia mi cama, donde una noche llena de sudor frío me esperaba.

Y ésa es la historia, lectores imaginarios, de cómo un apuesto muchacho fue atacado inmisericordemente por el malévolo vómito, sólo para después ser rematado por preguntas tontas, en un combo 1-2 de "fuck my life"

Maldita sea, te odio, cuerpo.

martes, 2 de julio de 2013

De indignación moral

Hace un par de días me encontraba paseando por un mall, desperdiciando tranquilamente el tiempo que podría haber estado aprovechando para hacer algo de provecho, pero que como era domingo no pensaba hacer, porque hasta el señor descansa en domingo, carajo.

Durante mi paseo, me topé con una tienda de juguetes, desas que hubieran hecho emocionarse a cualquier niño y gemir amargamente a cualquier padre que fuera arrastrado hasta adentro. Siendo la persona ociosa que soy, decidí entrar sólo a ver qué tanto han cambiado los juguetes desde aquellas etapas en las que yo era un niño y todo era mejor y más bonito que las cosas de los pinches niños de hoy en día.

Entre Barbies caras, muñecos de acción caros, pistolas de juguete caras y peluches caros; llegué a la única sección que podría tener algo que me pareciera remotamente entretenido: la sección de los juegos de mesa.
No es que yo sea fan destas madres, pero pues cuando ya no eres niño, los juegos de mesa son lo único que hay en una juguetería que no te parece ridículo e inmaduro. Bueno, al menos no TODOS los juegos de mesa te parecen ridículos e inmaduros.

Entre cuarenta y tres versiones diferentes de Monopoly y treinta y dos de Clue, encontré un juego que nunca antes había visto, y que me hizo detenerme y abrir mi boca en un gesto de sorpresa e indignación:


"La botella", en versión oficial.
I mean, en teoría este juego no tiene nada de indignante, ¿no?, todos nosotros hemos jugado esta madre en algún momento de nuestra vida puberta/adolescente, donde las hormonas son el piloto del vehículo llamado malas decisiones.
No sé ustedes, pero yo recuerdo no menos de 3 veces que empecé a jugar botella en una fiesta y me arrepentí casi inmediatamente al darme cuenta de que mis posibilidades de acabar teniendo que besar a una gorda culera eran demasiado altas (dígase, mayores a cero)

Pero sea como sea, y sin importar a cuántas gordas besé, (y por cierto, voy a negar haber besado a alguna hasta el día de mi muerte), el caso es que, WHAT THE FUCK? ¿"La botella" en la sección de juegos de mesa de una juguetería? ¡¿Una juguetería para niños?!

Look at the fucking thing! ¡Miren esa caja culera!
¿Realmente les parece algo que debería de ser considerado un juego para niños?

"No puede ser tan malo, a lo mejor es una versión inocente del juego puberto diseñado para encuerar a mujeres ebrias y crédulas", me dije a mí mismo, tratando de salvar un poquito de la poca fe en la humanidad que queda en mi cínico y hermoso cuerpo.
Me acerqué a ver la caja, para encontrar una señal de que yo estaba equivocado; de que mis ojos me engañaban y ninguna corporación sería tan culera y enferma como para venderle esta cosa a unos niños.

"Baile sensual", decía una de las secciones de la portada de la caja, al tiempo que mostraba la caricatura de una niña pequeña (y seguramente bien puta), bailando mientras se auto-toqueteaba.
"Vaya, creo que alguien se condenó al infierno con esto", me dije.

Voltée la caja, tratando de encontrar algún tipo de señal de que este juego era para adultos y sólo había sido puesto junto a un rompecabezas de las princesas de Disney por un desafortunado error.
"No apto para niños menores de 3 años, ya que pueden ahogarse con algunas piezas pequeñas", fue lo único que encontré.
Ah, vaya, menos mal; al menos la compañía pinta su raya en niños de 3 años. No vaya a ser que pase algo malo.

"Seguro estás exagerando, Dexter, como la vez que dijiste que ese pequeño grano que nos salió en la frente era Dengue, y seguro íbamos a morir en menos de 48 horas. ¡Pues aquí seguimos!, ¡vivos!, ¡¿qué dices a eso, exagerado?!", escucho que me reclaman.
Pues me temo que no, no estoy exagerando; miren una foto de la parte de atrás de la caja del juego para niñas putas:


Eso que ven, mis queridos lectores imaginarios, son las descripciones de algunos de los inocentes castigos que tendrán que cumplir si deciden comprar "La botella"
(Una vez más, quiero recordarles que es un juego dirigido a niños pequeños, porque el mundo es un maldito asco)

"Mucha ropa", "Baile sensual", "Trago" y "¡Besito, Besito!" son los perversos nombres de lo que nuestros niños tendrán que hacer para vender su alma a Satán, por culpa de este juego perverso.

Me sorprendió lo mucho que me indignó el hecho de que este tipo de mamadas estuvieran dirigidas a los niños de hoy. Supongo que eso explica por qué las pubertas son TAN putas.

No sé, a lo mejor me estoy volviendo viejo, pero en serio, este mundo es una hijoeputada...

En fin. Si alguien se pregunta por qué escribí todo este post moralista y culerón; quiero dejar claro que no tiene nada que ver con el hecho de que estoy harto de que se burlen de mí porque mi novia es estúpidamente jóven, por lo cual no usé este escrito para aparentar que estoy en contra de las niñas sensuales que andan con hermosos hombres de barba y desgarradores ojos verdes.

This is not the hidden agenda you were looking for, move along.

domingo, 16 de junio de 2013

Recuerdos

Después de sacudirse el cabello mojado, cerró la puerta tras de sí y se sintió abrumado por el completo silencio de una casa cuyos únicos habitantes eran los fantasmas de vidas pasadas y felices.
Caminó hacia la mesa, donde no lo estaba esperando ninguna comida caliente, y de pronto perdió el apetito, así que fue directo hasta su cama.

En el florero de su buró encontró un ramo de flores marchito, pero del cual no de deshacía porque algunos de los bulbos jamás habían abierto, y él todavía tenía la esperanza de que algún día lo hicieran.

Se acostó sobre esas sábanas frías, y tomó de encima de su cabecera un portarretratos, desde donde lo miraba una foto que él conservaba cerca siempre, para recordarle que aunque todo cambiara, alguna vez existió un momento en el que todo estaba bien.

Con un cariño inmóvil y practicado, acarició esa foto donde una mujer de sonrisa eterna lo miraba, deteniendo en sus manos un hermoso ramo de flores.

"Buenas noches, Julia, mañana empieza noviembre, y se supone que tendríamos que estar volviéndonos viejos."

Él cerró sus ojos, cansados de ya no tener a quién mirar, y se entregó a la efímera calma de la noche.